Este estudio es extenso pero no conclusivo, y sirve para exponer cómo el movimiento judaizante actual, iniciado en la segunda mitad del siglo XX, está predicando una forma de evangelio con trasfondo en la Ley que fue dada a Israel.

El estudio aquí presentado está hecho en base a la información que algunas organizaciones tienen disponibles en la internet.

Parte I
Introducción

Los escritos apostólicos, y los escritos de los padres de la Iglesia a partir del siglo II, E. C., testifican abundantemente de las grandes dificultades físicas y psicológicas que los redimidos tuvieron que sufrir de parte de individuos malintencionados que, inconformes con el éxito apostólico mostrado por la evangelización en las regiones del Oriente Medio, con verdadero tesón se dedicaron a obstaculizar el avance de la predicación.

Seis corrientes diferentes, opuestas entre sí, pueden observarse activas en el empeño de impedir el avance del mensaje de Cristo: Los judíos, el gnosticismo, el paganismo, el Imperio Romano, el extrajudaísmo y las herejías.

Los judíos

Nunca sospecharon los Escribas y Fariseos, ni mucho menos cruzó por su mente, imaginar que la muerte del Hijo de Dios era la llave para abrir los cielos desde donde iba a fluir el Espíritu Santo sobre aquellos ciento veinte del aposento alto que los iba a mover poderosamente a anunciar el mensaje de Cristo.

A los pocos días de haber ascendido al lado de su Padre, el Hijo de Dios envió la promesa sobre los suyos, los cuales, con fuerza incontenible, se lanzaron a la predicación, primero en Jerusalén, y después, hasta lo último de la Tierra.

Ni las amenazas, ni la cárcel, ni el azote, ni la muerte fueron obstáculos capaces de impedir que el mensaje de salvación empezara a fluir desde Jerusalén a todas las naciones.

Poco tiempo había transcurrido desde que los apóstoles habían empezado a trabajar activamente predicando el evangelio, que las autoridades judías empezaron a ver el mensaje como una amenaza a su estabilidad tradicional religiosa. Pedro y Juan acababan de ser aprehendidos, y aquellas autoridades se habían reunido para dilucidar qué hacer con ellos, cuando en medio de la asamblea tomó la palabra uno de los ancianos más respetados de aquel tiempo: Gamaliel, de quien está escrito:

“Entonces levantándose en el Concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacaran fuera por un momento a los apóstoles, y luego dijo: Israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres, porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A este se unió un número como de cuatrocientos hombres, pero él murió, y todos los que lo obedecían fueron dispersados y reducidos a nada. Después de este se levantó Judas, el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que lo obedecían fueron dispersados. Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; pero si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios. Estuvieron de acuerdo con él. Entonces llamaron a los apóstoles y, después de azotarlos, les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús; y los pusieron en libertad. Ellos salieron de la presencia del Concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.” Hechos 5:34-41.

El sabio Gamaliel había hablado, y estaba en lo cierto respecto a aquellos dos hombres y a la procedencia del mensaje que anunciaban; y los asistentes a la asamblea consintieron en el consejo dejando en libertad a los apóstoles a quienes seguramente intentaban matar o encarcelar por largo tiempo.

Estaban preocupados por lo que estaba sucediendo, ignorando que era el Espíritu Santo que, moviendo poderosamente a los discípulos, les daba palabras difíciles de contradecir.

A partir de ese momento comenzó la lucha judía por impedir que el evangelio continuara aumentando el número de convertidos. Y por lo que puede mirarse al leer la Escritura, la oposición no sólo estaba circunscrita a la tierra de Israel, sino a otros lugares donde habitaban judíos. Quizás el incidente más conocido, en el cual los judíos se opusieron al mensaje, sea el registrado en Hechos 13:46:

“Entonces Pablo y Bernabé, hablando con valentía, dijeron: --A vosotros, a la verdad, era necesario que se os hablara primero la palabra de Dios; pero puesto que la desecháis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, nos volvemos a los gentiles.”.

A partir de ese momento quedaba declarada cerrada la puerta para la evangelización paulina a los judíos, y, por lo que puede observarse en los escritos de otros apóstoles, parece que la acción de ellos fue la misma. Pero el cierre de la predicación del evangelio no les significó pérdida alguna, ni les impidió continuar obstaculizando y oponiéndose al mensaje.

El gnosticismo

La lucha de los apóstoles habría sido menos difícil si hubiera sido sólo contra el empeño de los judíos; mas no fue de esa manera. Unidos a ellos contra la iglesia de Cristo estaban los judíos gnósticos.

Generalmente, el gnosticismo está definido como una filosofía religiosa de origen hindú/china, de la cual el esoterismo es parte fundamental. Tal filosofía fue absorbida por Filón, judío natural de Alejandría, que a la vez la introdujo en el campo de la interpretación de las Escrituras. De esa manera nació el judaísmo gnóstico que, aunque no es mencionado como secta judía, poseía bastantes adeptos entre el pueblo.

El apóstol Juan menciona a los gnósticos varias veces bajo el calificativo de anticristos, lo cual significa que se habían introducido en las congregaciones de la iglesia de Dios y las estaban minando. Que a ellos se refiere Juan es claro ya que no creían que el Hijo de Dios hubiera sido de origen celestial. La secta de los Ebionitas era gnóstica, ya que históricamente está demostrado que no creían en el nacimiento humano de Jesucristo. Pablo es otro apóstol que ataca fuertemente a los gnósticos por los destrozos que causaban a los redimidos. Colosenses 2:18 es clara referencia a ellos. El texto dice:

“Que nadie os prive de vuestro premio haciendo alarde de humildad y de dar culto a los ángeles (metiéndose en lo que no ha visto), hinchado de vanidad por su propia mente carnal,”.

Semejante filosofía produjo literatura abundante, e incluso es claro que varios pasajes de los manuscritos Griegos del Nuevo Testamento poseen fuerte alteración y presencia gnóstica, sobre todo en lo relacionado a la mención de ángeles, a los cuales el gnosticismo daba grande importancia.

El paganismo

El paganismo era el tercer frente contra el cual tenía que luchar la iglesia de Dios en los primeros años de su fundación. Porque no sólo se tenía que predicar el evangelio a los paganos, sino convencerlos que la enseñanza de la salvación, por su superioridad, arrasaba con las religiones paganas. Y no sólo predicarles, sino también convencerlos que el «nuevo dios» que predicaban era el verdadero Dios. Y aún más difícil era sembrar la fe y obediencia a Dios y a su Hijo como la gran opción para abandonar aquello que durante siglos había sido la religión, y dioses, heredados de sus padres.

Claro que, humanamente hablando, la misión no era fácil sino extremadamente difícil, sin embargo, poco a poco el evangelio se fue introduciendo por todos los rincones del mundo gracias al Espíritu Santo que intervenía activamente dando a los apóstoles la sabiduría necesaria y la capacidad de convencer por medio de milagros.

Pero las consecuencias no estuvieron ausentes; las demostraciones del poder de lo alto en no pocas veces hizo a los paganos imaginar que los mensajeros del evangelio no eran sino mensajeros de sus dioses nacionales, y procedían a adorarlos. Ante el rechazo de los mensajeros del evangelio a ser adorados, la indignación causaba reacciones negativas en las multitudes que trataba de matarlos.

El imperio romano

Al inicio de las actividades evangelísticas, los mensajeros no tuvieron ninguna dificultad pues el gobierno romano no miraba a la iglesia como una secta rebelde e insubordinada a las leyes; de manera que el evangelio corría libre por todas partes.

La situación empezó a cambiar debido a la terquedad de los judíos de oponerse a la autoridad romana. Los judíos querían ser una nación libre, independiente, sin la intervención extranjera que les impusiera tributo y les coartara su iniciativa.

Debido a la recalcitrante actitud judía, Roma empezó a mirar a la iglesia, que guardaba el Sábado, como sospechosa, pues la identificaba igual a los judíos.

De no haber sido por las palabras de prevención de nuestro Señor, su iglesia habría sido masacrada junto con los judíos sediciosos. Él les dijo:

“Entonces los que estén en Judea huyan a los montes; y los que estén en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos no entren en ella, porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.”. Lucas 21:21-22.

La iglesia no fue sometida a muerte en la destrucción de Jerusalén, y continuó observando el Sábado que, aun después del año 70 E. C., continuaba vigente entre los redimidos, después de todo, el Señor les había dicho:

“Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado,”. Mateo 24:20.

Para el Imperio, la iglesia de Dios vino a ser sospechosa porque observaba el Sábado, pero no sólo eso, ya que pocos años antes de la destrucción de Jerusalén, Roma había castigado brutalmente a la iglesia de Dios debido a la falsa acusación de haber incendiado Roma.

El extrajudaísmo

Los frentes opositores al avance de la iglesia de ninguna manera fueron tropiezo para el establecimiento de congregaciones por todas partes, más bien sirvieron como fuerza motivadora para seguir adelante, porque los creyentes en verdad fueron convertidos de su vida pasada a una vida nueva en Cristo. Pero ese avance muy pronto atrajo a personas malintencionadas, con espíritu diabólico, deseosas de deformar la doctrina de Cristo por medio de hacer propaganda a su infectado modo de creer.

Su deshonestidad, sedienta de causar daño muy pronto se sintió entre los creyentes. Hombres hipócritas, que ni eran genuinos judíos, ni genuinos redimidos por Cristo empezaron a desequilibrar a los creyentes con buen éxito. Ante su indecorosa labor, Pablo dijo:

“Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo.” Filipenses 3:18.

Enemigos del mensaje limpio y sin contaminación. Enemigos hipócritas, que fingían piedad para atraer la atención de sus víctimas; que fingían poseer la verdad, que engañaban a los gentiles convertidos enseñándoles una rara mezcla de festividades dadas por Dios a los Israelitas que en realidad ni ellos mismos obedecían como está mandado en la Ley, y tampoco vivían en la fe de Cristo.

¿Por qué no eran genuinos judíos? Sencillamente porque el verdadero judío rechazaba el evangelio por tener un velo en su corazón (2 Corintios 3:15); de ellos ya se ha hablado al principio de esta primera parte.

El verdadero judío siempre ha validado la Ley, y nunca ha Mezclado sus creencias con las del Evangelio. En cambio aquella corriente extrajudía sí la había mezclado, pues intentando vivir bajo la Ley ritual, decían haber aceptado a Cristo como Mesías. Ciertamente ellos no seguían las enseñanzas de Cristo, sino que su nombre les servía como excusa para introducirse en la iglesia de Dios engañosamente. De haberlas seguido habrían abandonado el judaísmo como lo hizo Pablo y todos los judíos con los cuales se estableció la iglesia de Dios.

Los extrajudaístas tomaron el nombre de Cristo, y lo mezclaron con elementos de la Ley, formando de esa manera una doctrina con dos elementos opuestos que pretendieron amalgamar. De esa manera se formó un frente que trabajó para establecer en la iglesia la justificación por la Ley lo cual incluía las fiestas dadas al pueblo de Israel y costumbres propias de ellos que nada tienen que ver con la salvación por la fe en Cristo.

Esos individuos no son mencionados por los apóstoles como que hayan establecido una iglesia aparte de la iglesia de Dios, sino que son mencionados enquistados en las congregaciones establecidas por los apóstoles, y allí adentro envenenaban a sus víctimas. Estos individuos son identificados como falsos hermanos; falsos porque no eran iglesia de Dios aunque estaban en ella. Así, eran falsos judíos, y falsos hermanos, De ellos, Pablo dice:

“A pesar de los falsos hermanos que se habían introducido entre nosotros a escondidas, para espiar nuestra libertad --la que tenemos en Cristo Jesús--, para reducirnos a esclavitud. A los tales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciera con vosotros”. Gálatas 2:4-5.

Estos eran quistes en el cuerpo de creyentes; hombres que salieron del judaísmo sin renunciar a él; que sin ser tomados como judíos por los verdaderos judíos, reclamaban ser judíos. Éstos espiaban la libertad en Cristo, como serpiente venenosa presta a envenenar a quienes les daban oportunidad. En algunas ocasiones Pablo manifiesta su temor a que esa corriente desviara la iglesia de su cause normal. Dos cartas son altamente combativas: A los Gálatas, y a los Hebreos. La carta a los Gálatas es para hacer reflexionar a los creyentes acerca del error de prestar atención a los extrajudíos que estaban introduciendo una mezcla de ritualismo modificado.

La treta de los extrajudaizantes consistía en engañar a los redimidos diciéndoles que la salvación en Cristo podía alcanzarse únicamente sometiéndose a obedecer la Ley ritual. Hechos 15:1 lo testifica al decir:

“Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: "Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés no podéis ser salvos".

Pero no sólo la circuncisión era el punto de énfasis, sino otros mandamientos de la Ley innecesarios para la salvación. Gálatas 4: 10-11 dice:

“Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Temo que mi trabajo en vuestro medio haya sido en vano”.

Esta es una clara referencia al calendario festivo israelita innecesario para los redimidos por Cristo; y lo era porque si las fiestas dadas por Dios a Israel hubieran sido requisito para la iglesia, los apóstoles lo habrían declarado. Claro que la mayor parte de iglesias no sucumbió ante las malas intenciones, pero quienes sucumbieron formaron un cuerpo comúnmente identificado como herejía.

Las herejías

Quienes fueron envenenados, no sólo fueron apóstatas por haberse desligado de la genuina enseñanza, sino que se convirtieron en herejes al haber tomado las malas enseñanzas para combatir la enseñanza que de los apóstoles habían recibido. En fin, seis frentes de batalla fueron contra los cuales la iglesia de Dios tuvo que pelear. De entre ellos, el judaísmo y el imperio romano no causaron desequilibrio a los creyentes; en cambio los otros frentes sí eran enemigos fuertes, capaces de fingir piedad, capaces de ganarse la confianza de los distraídos, capaces de hacer creer que la mezcla extraña de elementos de la Ley, del gnosticismo y del evangelio, formaban la doctrina agradable a Dios.

Si la muerte causada por los judíos y los romanos había sido una amenaza que alentaba el ánimo de la iglesia, el proselitismo judaísta en su seno dio mucho trabajo a los apóstoles, porque no sólo debían cumplir el mandamiento de Cristo de ir a predicar el evangelio, sino que tenían que velar constantemente por el bienestar de las iglesias establecidas, lo cual en verdad no les fue fácil. Los viajes misioneros, las cartas, y las comisiones a los coadjutores, testifican que el trabajo era incesante.

Parte II
El sectarismo en la iglesia
(Siglo II en adelante)

Si la intervención de los apóstoles, y de los ancianos que ellos pusieron en las congregaciones locales para cuidar de los redimidos durante el siglo I, no permitió que la banda judaizante se organizara, a partir del siglo II el trabajo sería aún más duro, porque a partir de allí el sectarismo herético ya estaba libre del fuerte peso de la presencia apostólica.

A partir del siglo II, la iglesia de Dios tendría que enfrentarse no sólo al judaísmo, al imperio romano, al gnosticismo, al extrajudaísmo, y a las herejías, sino a un nuevo y mucho más poderoso frente que iba a nacer comandado por los obispos que no conocían la pureza de la enseñanza de los apóstoles.

Ya por el año 125, E.C., puede verse a Víctor, un obispo romano, tomando la iniciativa de convertirse en líder de todas las iglesias; pero no sólo era ese su propósito, sino el de convertir su sede, de Roma, como la cabeza de todas las iglesias. Claro que al principio sus aspiraciones fueron vistas con malestar, pero a medida de su insistencia, que era apoyada por otros obispos cercanos a él, sus demandas triunfaron. Así, Roma vino a convertirse en la cabeza de la Religión Cristiana.

Es extremadamente poca la información que se tiene relacionada a actividades de las iglesias de Dios esparcidas en muchos lugares. Esa poca información la proporcionan los padres de la Iglesia. Por Eusebio de Cesarea (HE V 24 11) son mencionadas las iglesias de Dios. Muy poco hablan otros escritores eclesiásticos de los siglos III y IV, entre ellos Sócrates Escolástico y Sosomenes.

Respecto a las iglesias de Dios, los relatos de estos escritores se refieren a la observancia del Sábado, y de la Cena del Señor en la misma fecha de la Pascua; pero nunca son mencionadas como habiendo tenido la costumbre de practicar elementos ritualistas de la Ley. Así, todos los escritos patrísticos se refieren a las iglesias de Dios siendo guardadoras del Sábado, pero ninguno las menciona judaizando, es decir, sosteniendo creencias o haciendo propaganda a observar leyes que fueron dadas exclusivamente a Israel.

Sócrates dice:

“La gente de Constantinopla, y casi en todos lados, se reúne juntos en Sábado, así como en el primer día de la semana, cuya costumbre nunca es observada en Roma ni Alejandría”. (Historia Eclesiástica, Libro 7, Capítulo 19).

Este reporte claramente dice que para el tiempo de este historiador habían dos iglesias diferentes, una observaba el Sábado y la otra el primer día de la semana.

Las palabras de Sócrates ni siquiera sugieren que las iglesias de Dios, que guardaban el Sábado, hayan estado ligadas a alguna corriente judaizante.

La carta de Plinio:

Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, por el año 113, E. C., en una carta remitida al Emperador Trajano, de Roma, le pide consejo para saber cómo actuar respecto a los Cristianos de su provincia. Obsérvese cuál es el principal motivo de su carta:

“Es una regla, señor, que yo inviolablemente observo, de referirme a ti en todas mis dudas; quien está más capacitado para guiarme en mis dudas, o reportarle mis ignorancias. Habiendo nunca estado presente en alguno de los juicios de los Cristianos. Yo soy desconocedor del método y los límites que se deben guardar ya sea al examinarlos o castigarlos...

Aquellos que negaban que eran, o que habían sido Cristianos, que repetían después de mí una invocación a los dioses, y ofrecían adoración, con vino e incienso a tu imagen, la cual yo había ordenado fuera traída para ese propósito, junto con aquellas de los dioses,... Otros que fueron llamados por sus nombres por el informador, primero se confesaron a sí mismos Cristianos, y después lo negaron; en verdad ellos habían pertenecido a tal persuasión, pero la han abandonado, algunos hace tres años, otros muchos años,o unos pocos desde hace unos veinticinco años. Todos ellos adoraron tu estatua y las imágenes de los dioses y maldijeron a Cristo. Ellos afirmaron, sin embargo, lo total de su culpa o su error, que era tener el hábito de reunirse en cierto día determinado antes que amaneciera, cuando cantaban en versos alternados un himno a Cristo como a un dios y se ligaron por juramento solemne no hacer cosas malvadas, nunca cometer fraude, robo, o adulterio, nunca falsear su palabra, o negar la verdad cuando les fuera requerido...”. (Subrayado agregado para énfasis).

Obsérvese que Plinio reporta al emperador que en la provincia bajo su administración habían Cristianos de los cuales se puede ver en su carta al emperador que no eran judíos sino paganos convertidos a Cristo que se congregaban en cierto día determinado; él tiene cuidado en evitar mencionar qué día era ese, más si se toma en cuenta que los Cristianos, como dice Sócrates, «por todos lugares se reunían en Sábado», entonces, correctamente puede inferirse que él evita mencionar el séptimo día de la semana.

Su carta, aunque detalla algunos rasgos característicos de la fe Cristiana, como la recibieron de sus antecesores, en ninguna manera menciona que los Cristianos se hayan dedicado a observar días festivos de esos que la Ley menciona que fueron dados al pueblo de Israel; tampoco menciona que se dedicaran a judaizar mezclando la fe en Cristo con elementos de la Ley.

Como la carta de Plinio por el año 113, E. C., así las diferentes historias patrísticas claramente enfatizan que los Cristianos observaban el Sábado, pero nunca los ligan a la observancia de elementos propios de la Ley dada a Israel.

Es indudable que las iglesias de Dios, en todos los lugares donde estaban establecidas, siempre se identificaban por su obediencia al Cuarto Mandamiento, nada más. Ni Eusebio, ni Sócrates, ni Sosomenes ni Plinio, los confunden con cualquier secta judaísta que se dedicara a hacer proselitismo. Esto es interesante recalcarlo porque durante el tiempo a que estos escritores se refieren, mencionan sectas, como la Nazarena y la Ebionita, que se declaraban a sí mismas no cristianas pero que guardaban el Sábado y enfatizaban la circuncisión y los festivales dados por Dios exclusivamente a Israel . Véase la siguiente parte.

Parte III
La secta de los Nazarenos
(Siglo II en adelante)

Se debe tomar en cuenta que entre aquellos que fueron despectivamente llamados nazarenos, mencionados en Hechos 24:5, y la secta de los Nazarenos del siglo II en adelante, no hay ninguna relación pues son dos cuerpos totalmente diferentes uno del otro. Véase por qué: En Hechos 24:5 dice:

«Hemos hallado que este hombre es una plaga, promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos».

Obsérvese cuidadosamente que el nombre “nazarenos” no es mencionado como sugiriendo que ese era el nombre de la iglesia de Cristo, sino que es mencionado con carácter despectivo.

Proviniendo de la chusma judía que había tomado prisionero a Pablo y quería lincharlo, no podía esperarse otra cosa sino impactar psicológicamente a la audiencia usando un calificativo que tuviera sentido despectivo. Notoriamente ese calificativo no vuelve a mencionarse en todo el Nuevo Testamento cuando se trata de identificar a los redimidos.

Aunque el libro de los Hechos menciona a otras autoridades judías refiriéndose a la iglesia, a ellos nunca se les oye identificarla como nazarenos.

Incluso el mismo Saulo, antes y después de su conversión desconocía ese calificativo, y al mencionar a la iglesia la menciona como «Camino» (c. f. Hechos 9:2; 19:9,23; 22:4; 24:14; 24:22;).

Una demostración más de que el término “nazarenos” no era aplicado al pueblo de Dios está en que los apóstoles nunca se refieren a sí mismos como nazarenos sino como iglesia de Dios o iglesia de Cristo. De lo cual dos cosas son claras: 1. La iglesia no se identificaba como “nazarenos“. 2. En el siglo I, E. C., no existía, aparte de la iglesia de Dios, algún grupo organizado que tuviera ese nombre.

Sí mencionan ellos la existencia de ciertos engañadores, a los cuales se les mira activos en el seno de la iglesia empeñados en dañar a los redimidos haciéndoles creer en una extraña doctrina en la cual mezclaban elementos de la Ley con el nombre de Jesucristo, pero no es sino hasta después del siglo II que se mira una secta que se identificaba como Nazarenos.

Notoriamente, esos individuos centraban sus enseñanzas en la interpretación que ellos mismos habían hecho de la Ley, al tiempo que colocaban a Jesucristo en un lugar sin importancia pues tomaban su santo nombre sólo como medio para introducirse entre los Cristianos para sorprenderlos.

La falta de información histórica como secta organizada impide conocer sus actividades, y no se puede saber si sólo tomaban prosélitos de entre los débiles de las iglesias de Dios, o si también los tomaban de la Iglesia Católica, o de los paganos, o de los judíos legítimos.

A partir del siglo III, E. C., los Nazarenos aparecen como una secta mencionada repetidas veces en los escritos patrísticos, con todo, es notorio que no son confundidos con las iglesias de Dios florecientes en todo el Imperio Romano que guardaban el Sábado, sino específicamente como la secta de los Nazarenos. Varios son los padres de la Iglesia que menciona esa secta.

Apoyo tardío

En apoyo a aquella secta que terminó hace muchos siglos, en la actualidad la organización Movimiento Israelita Nazareno, que no tiene ninguna relación con aquella secta, sino que ha sido organizada en las últimas décadas del siglo pasado .declara basar su religión sobre las mismas creencias de aquella secta, y para demostrarlo ha tomado algunas citas hechas por los padres de la Iglesia que describen las creencias de aquella secta antigua.

En esta Parte III, además de transcribir lo que el Movimiento Israelita Nazareno dice, he agregado, inmediatamente después de cada cita, algunos comentarios que llaman la atención a las diferencias que existen entre lo que el comentarista dice y lo que las fuentes originales dicen. El comentario dice:

“Hay muchas organizaciones ahora que reclaman una identificación con la antigua Secta de los Nazarenos (también denominados como Netsarim, Netzarim, Natzratim, etc). Hay un grupo que hasta reclama ser el único representante ‘auténtico’ del judaísmo netzarí. Pero muchas de esas organizaciones difieren substancialmente de lo que conocemos históricamente sobre la antigua secta de los Nazarenos (heb. Natzratim, Netzarim).

El propósito de este artículo es esbozar algunas de las características históricas que sabemos que tenían los antiguos Nazarenos (heb. Natzratim, Netzarim), de las que carecen muchos de estas organizaciones pseudo-Nazarenas. Cuídense del así llamado ‘auténtico’ judaísmo nazareno (netsarí, natzratí, etc) que no tenga estas características, ya que no hay nada históricamente "auténtico" en esos grupos”.

Entre esas muchas organizaciones referidas por este Movimiento Israelita Nazareno, está el movimiento Mesiánico, cuya secta reclama a la secta de aquellos Nazarenos como sus antecesores. El ataque contra los rivales es hecho sencillamente porque, al parecer, el Movimiento Israelita Nazareno desea ser el único con derecho a identificarse con aquella secta antigua, ante lo cual el Movimiento Mesiánico no presta ninguna ateción.

Sus palabras significan que en las últimas décadas del siglo pasado han comenzado a surgir varias agrupaciones que también reclaman a aquella secta como su base.

Esto claramente sugiere que entre todas esas agrupaciones mantienen pugna por adjudicarse ese derecho.

Debe entenderse que reclamar poseer alguna identidadcon la secta de los Nazarenos de ninguna manera significa estar reviviendo sus creencias y políticas, pues entre aquellos, y el pensamiento actual, existen no menos de 1300 años de diferencia, lo cual es un lapso que impide conocer cómo aquellos actuaban; con todo, la pugna por agenciarse el derecho exclusivo de representación es notoria, e información al respecto está disponible en la Internet.

Examinando algunas acotaciones

A continuación se presentan unas citas de escritos patrísticos que el autor del comentario bajo examen expone con el propósito de alinear su movimiento con los Nazarenos antiguos.

1. No se llamaban "cristianos".

«Estos sectarios (...) no se llaman a sí mismos cristianos sino Nazarenos (...)» (Epifanio; Panarion 29).

Epifanio escribió abundantemente, una de sus obras es conocida como Panarion, que al parecer fue escrita a finales del siglo III, E. C., cuya palabra significa “medicina para el pecho”; también conocida como “Contra los herejes”. El calificativo de medicina para el pecho más sugiere referirse a alguna medicina para curar del veneno de la enseñanza de los herejes.

Por las palabras de Epifanio, así como por las de otros escritores, se puede ver que aquella secta no se identificaba como iglesia de Dios, o como iglesia de Cristo, cuyos identificativos aparecen varias veces en las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto. Su identificación era Nazarenos, lo cual es luz para poner en claro que las iglesias de Dios guardadoras del Sábado mencionadas repetidas veces en los escritos patrísticos no son confundidos con la secta de los Nazarenos.

Es claro que el Movimiento Israelita Nazareno cita el Panarion porque ellos tampoco se definen como Cristianos, con lo cual creen asemejarse a aquella secta.

De manera que entretanto la iglesia por la cual trabajaron los apóstoles posee un fundador, que es Jesucristo, la secta de los Nazarenos no poseía ninguno, más bien, tomaron el nombre del Hijo de Dios para introducirse en la iglesia, de esa manera desarrollaron sus creencias legalistas gnósticas.

Póngase atención a que aquellos Nazarenos no se identificaban como Cristianos, lo cual confirma que no eran la iglesia de Cristo pues rechazaban su enseñanza y la de los apóstoles. Entretanto Pedro dice:

“Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.” 1 Pedro 4:16,.

Aquellas personas rechazaban ser Cristianos, por lo tanto, por sus propias palabras demostraron, allá por el siglo III, E. C., que no eran la iglesia de Cristo.

Pedro no dice si alguno padece como nazareno, sencillamente porque ese no es el nombre de la iglesia de Dios.

Valga la pena aclarar que en las “biblias“ que el movimiento judaizante está fabricando, están tergiversado las palabras de Pedro, de manera que, en vez de decir «si alguno padece como cristiano», dice, «si alguno padece como notzri en Ysrael». Fea alteración por cierto, con lo cual evidencian su empeño de ignorar lo que durante casi 2000 años ha sido la fuente de fe de miles de millones de personas. (Notzri equivale a nazareno).

Queda de manifiesto que aquella secta que desapareció algunos siglos después de haber sido organizada, no se identificaban como Cristianos, en imitación de lo cual el Movimiento Israelita Nazareno hace el mismo.

2. Aceptaban a Yahoshúa como el Mesías.

«Los Nazarenos (...) aceptan al Mesías de tal modo que no cesan de observar la antigua Ley.» (Jerónimo; Sobre. Isa. 8:14)

«No tienen ideas diferentes, sino que confiesan todo exactamente como lo proclama la Ley y a la manera judía — excepto por su creencia en el Mesías (...) Están en desacuerdo con [otros] judíos porque han venido a la fe en el Mesías» (Epifanio; Panarion 29)

Tanto Jerónimo, como Epifanio, informan que la secta de los Nazarenos observaban la Ley y creían en Cristo.

Aclaremos lo siguiente: Ellos observaban la Ley a su manera, es decir, no según la misma Ley ordena sino a como lo habían dispuesto. Ellos no creían en el Hijo de Dios como se demuestra un poco más abajo, sino que simulaban creer en él. Asimismo, para ellos la salvación por fe en el Hijo de Dios carecía de validez, lo cual está demostrado por el hecho de que continuaban caminando el mismo sendero equivocado de los Fariseos, Publicanos, Saduceos, etc.

De estos nazarenos los padres de la Iglesia no dicen que observaban el Sábado del mismo modo en que lo dicen cuando se refieren a las iglesias de Dios, sino que claramente los identifican como guardadores de la Ley a la manera judía.

Ciertamente, Epifanio reporta que ellos aceptaban al Mesías, pero esa declaración puede entenderse de dos maneras, lo cual es necesario aclarar. Una cosa es aceptar al Mesías, es decir, que se acepta su existencia, y otra es aceptar sus enseñanzas. El que dijeran aceptar al Mesías era sólo un ardid para engañar a los Cristianos para que bajaran sus defensas y aceptaran sus falsas enseñanzas.

Que era un ardid está demostrado por las palabras de Epifanio: “aceptan al Mesías de tal modo que no cesan de observar la antigua Ley”. Lo cual significa que aquella secta no aceptaba las enseñanzas de Cristo, porque de haberlas aceptado no habrían fabricado la mezcla extraña en la cual creían. La salvación en Cristo es por fe, sin necesidad de agregarle el contenido de la Ley.

Valga aclarar que la secta de los Nazarenos en realidad no guardaba la Ley como ella ordena, sino como ellos lo habían establecido. Cuando alguien altera la Ley, y dice guardarla, en realidad no la guarda.

Así, Jerónimo y Epifanio claramente dicen que aquella secta no era la iglesia de Dios fundada por Cristo y administrada por los apóstoles, sino una secta que no era iglesia de Dios ni tampoco era secta reconocida por la comunidad judía; más bien eran una proscripción de ambas, ya que ni el Judaísmo ni los apóstoles la aceptaban.

3. Eran Observantes de la Torah.

«Los Nazarenos (...) aceptan al Mesías de tal modo que no cesan de observar la Ley.» (Jerónimo; Sobre Isa. 8:14)

«No tienen ideas diferentes, sino que confiesan todo exactamente como lo proclama la Ley y a la manera judía ya que están aún apegados a la Ley — la circuncisión, el Sábado, y el resto — no están de acuerdo con los cristianos.» (Epifanio; Panarion 29).

Eso de que “observaban la Torah”, es cuestionable porque en realidad no la guardaban, porque la Ley demanda rigurosa obediencia. Escrito está:

«No añadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, que yo os ordeno.». Deuteronomio 4:2.

Así está escrito, y así se debe obedecer, no hay lugar para excusas o arreglos. Cualquier persona que conoce los requisitos puestos por Dios para guardar sus leyes, fácilmente concluye que aquella secta no guardaba la Ley como está ordenado; antes bien, lo que Jerónimo y Epifanio llamaban obediencia en verdad era sólo un remedo que de ninguna manera Dios aceptaba, porque si él hubiera aceptado que cualquier persona contaminara sus mandamientos por medio de observarlos antojadizamente como aquella secta lo hacía, entonces la nación Israelita nunca hubiera sido castigada por su desobediencia.

Debe entenderse que observar la Ley, después de la destrucción del Templo por el año 70, E. C., era virtualmente imposible, ya que obedecerla requería del Templo donde se presentaban los sacrificios según la ocasión. Además, en el Templo habían sacerdotes que realizaban los sacrificios diarios; eso es lo que la Ley ordena, y la Ley no se puede quebrantar.

Para los días en que aquellas personas se estaban agrupando (posiblemente por el siglo II), el Templo ya de largo tiempo había sido destruido, y el Imperio Romano había prohibido a los judíos vivir en Jerusalén. De hecho, era imposible obedecer la Ley.

Por lo tanto, los Nazarenos no guardaban la Torá como Dios ordena, sino con los remiendos que ellos habían hecho.

Tampoco creían en el Señor en carácter de sustituto del sacerdocio levítico, sin que continuaban creyendo en la circuncisión.

4. Usaban tanto el Tanakh ("Antiguo Testamento") como los Escritos Nazarenos ("Nuevo Testamento").

«Ellos usan no sólo el "Nuevo Testamento" sino también el "Antiguo Testamento", como hacen los judíos (...)» (Epifanio; Panarion 29)

Entre lo que asegura el comentarista, y lo que dice Epifanio hay diferencia. Epifanio dice que la secta de los Nazarenos usaba el “Nuevo Testamento”. En cambio el autor del artículo bajo examen dice que ellos usaban los escritos nazarenos.

Eso de «escritos nazarenos» es un nombre dado por el comentarista, y está sujeto a polémica por dos razones: 1. O bien el Movimiento Israelita Nazareno le está regalando a aquella secta las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto cambiándoles el nombre, o, 2. Aquella secta se había fabricado su propio nuevo testamento. De estas dos respuestas, la segunda parece ser la correcta, después de todo, aquella secta fabricaba su propia literatura.

No existe en ninguna parte de historia un lugar en donde a las Escrituras Griegas Cristianas del Nuevo Pacto se les haya llamado alguna vez escritos nazarenos.

La inserción que hace el comentarista es sutil, y altera el significado del Panarion. Con ese cambio el lector inadvertido se puede confundir creyendo que el conjunto de libros del Nuevo Pacto era llamado escritos nazarenos.

Es desacertado que hoy en día se le regale a aquella secta algo que nunca les perteneció, porque todos los relatos apostólicos se relacionaban al desarrollo de la iglesia de Dios, y no al desarrollo de una secta formada por personas que dañaron la conciencia de muchos por medio del engaño y de mezclar elementos de la Ley con el nombre de Cristo. Las cartas apostólicas repetidas veces denuncian el peligro que ese grupo representaba, sin embargo

Alterar el significado de los escritos de Epifanio, con el propósito de desviar su significado, es desafortunado, y no se haría si en verdad hubiera sana intención en el propósito.

5. Usaban textos fuente de los Ketuvim Netsarim (NT) en hebreo y en arameo.

«Tienen la Buena Nueva según Mateo en su totalidad en hebreo. Porque está claro que todavía la conservan, en el alfabeto hebreo, como se escribió originalmente.» (Epifanio; Panarion 29)

Entre lo que dice el comentarista, y las palabras de Epifanio hay diferencia, porque pone en labios de Epifanio lo que no dice.

Obsérvese que Epifanio dice: «Tienen la Buena Nueva según Mateo en su totalidad en hebreo. Porque está claro que todavía la conservan, en el alfabeto hebreo, como se escribió originalmente.».

Lo que Epifanio dice es que aquella secta poseía una copia del evangelio de Mateo en Hebreo, nada más. En cambio el comentarista modifica lo que Epifanio dice:

“Usaban textos fuente de los Ketuvim Netsarim (NT) en hebreo y en arameo“.

¿Por qué no decir que usaban el Mateo en lengua Hebrea y los Escritos Apostólicos?

Es innegable que los escritos patrísticos repetidamente dicen que Mateo escribió su Evangelio en Hebreo y no en Griego.

Aunque históricamente las palabras de Epifanio son ciertas, las palabras del punto 5 son alteradas para sugerir que la secta de los nazarenos poseía algo que nadie más poseía, cuando que lo cierto es que para ese entonces las iglesias de Dios y la Iglesia Católica también usaban los mismos escritos.

Eso de “Ketuvim Netsarim (NT) en hebreo y en arameo” es sólo un barbarismo: para evitarlo es mejor decir escritos nazarenos.

Es obvio que si alguna vez aquella secta nazarena usó escritos en arameo, los autores de esos escritos debieron haber sido miembros de la misma secta o Ebionitas, ya que nada evidencia que los apóstoles hayan escrito sus epístolas en arameo. Sí hay evidencias de que después de su muerte sus escritos griegos fueron traducidos a la lengua Siriaca o Aramea.

La versión aramea conocida como Peshita Siriaca está entre nosotros traducida al menos en tres diferentes versiones. La Siriaca es una de las versiones de la Biblia más antiguas que se conocen, pero el trabajo de traducirla del Griego al Arameo pertenece a autor anónimo, de lo cual ligeramente podría conjeturarse (otra vez) que fue trabajo de algún miembro de esa secta o de la secta de los Ebionitas. Tampoco es posible determinar la fecha de su aparecimiento; aunque algunas veces vagamente se conjetura que pudo haber sido escrita en el siglo I, E. C., pero eso es simple conjetura ya que ninguna fecha específica es cierta. Razonablemente, la Peshita Siriaca no pudo haber aparecido durante el siglo I, E. C., porque la colección de escritos apostólicos del Nuevo Pacto todavía no se había realizado, prueba de ello es que el libro de Revelaciones fue escrito a finales del primer siglo.

El numeral 5 agrega:

«Y él [Hegesipo el Nazareno] cita algunos pasajes del evangelio según los hebreos y de ‘‘La Siriaca’’ [el arameo], y algunos particulares de la lengua hebrea, mostrando que era un converso de los hebreos, y menciona otros asuntos como tomados de la tradición oral de los judíos.» (Eusebio; Historia Eclesiástica 4:22).

Por referencias de los escritos patrísticos es sabido que la secta de los Nazarenos, y la de los Ebionitas daban gran valor al apócrifo Evangelio según los Hebreos. Claro que esa alta preferencia era obvia, pues ese evangelio era mezcla de elementos gnósticos-judaístas con elementos de la doctrina de los apóstoles. Incluso no sería extraño que su autor haya sido Ebionita o Nazareno, ya que, como se está diciendo, alguna de las dos fabricaba su propia literatura al tiempo que le daba carácter sagrado.

Los escritos patrísticos, dicen que el Evangelio según los hebreos menciona al Espíritu Santo como la madre de Jesús. Semejante blasfemia, sin lugar a dudas es de procedencia gnóstica. ¡Esa era la razón de ser literatura preferida de los Ebionitas y Nazarenos! Porque ambas sectas eran de tendencia gnóstica como se comprueba en el numeral 7.

Claro que semejante verdad nunca será sacada a luz por el actual Movimiento Israelita Nazareno porque entonces tendrían que admitir que la secta de los Nazarenos que están tomando como base poseía creencias gnósticas.

6. Creían en el nacimiento virginal de Yahoshúa.

«Creían que el Mesías, el hijo de Dios, nació de la Virgen Miriam (...)» (Jerónimo; Carta 75 Jerónimo a Agustín).

Este sexto punto nada tiene de especial, ya que los escritos apostólicos son los que originalmente lo declaran. El nacimiento virginal de Cristo es parte de la enseñanza de los apóstoles que la secta de los Nazarenos tomó. Pero debe entenderse que la mención de Yahoshúa, pertenece al autor del comentario en examen y no a Jerónimo. Jerónimo menciona al Mesías, no a Yahoshúa, porque es totalmente incierto que él haya escrito o pronunciado el nombre del Hijo de Dios al estilo de lla pronunciación actual

Asimismo, Miriam, Mariam, o María, son el mismo nombre dependiendo de la Lengua Hebrea o Griega.

7. Aceptaban la divinidad del Mesías (...) enseñando que Elohim es Ejad pero que hay "muchos “poderes’’ en el cielo", lo que incluye al Mesías.

«Ellos (...) declaran que Dios es uno [Ejad] (...) » (Epifanio; Panarion 29)

«La Mishná afirma que los Minim enseñaban: "Hay muchos “poderes” en el cielo"» (m. Sanhedrín. 4:5)

Claramente los Minim en esta porción de la Mishná eran Nazarenos y no Ebionitas, pues los Ebionitas claramente rechazaban la divinidad del Mesías. En la Guemará de esta porción de la Mishná (b. Sanhedrín. 38b) el Talmud discute varios textos prueba que los Minim usaban para apoyar su enseñanza de “muchos poderes en el cielo” incluyendo al Mesías.

En este comentario el autor, quizás sin darse cuenta, pone en claro que aquella secta Nazarena poseía enseñanza gnóstica, Esto dice de lo difícil que fue para los apóstoles combatir no sólo contra los judíos gnósticos a los cuales Juan llama anticristos, sino contra aquella banda incrustada en el seno de la iglesia que mezclaba la Ley, el nombre de Cristo, y el gnosticismo.

Sí, eso es lo que este comentario quiere decir, aunque, por supuesto, evita mencionarlo directamente para que quienes no conocen las doctrinas gnósticas no descubran el verdadero carácter de los Nazarenos antiguos.

Aquella secta, al igual que la secta actual de los Testigos de Jehová, que también son gnósticos, creían que allá en la gloria de Dios no sólo existe el Hijo, que es único en su origen, sino que existen seres con la misma categoría de él.

Si tales poderes eran iguales a Cristo, entonces aquellos Nazarenos debieron habérselas ingeniado para tergiversar el Salmo 2:7: «Yo te engendré hoy», cuyas palabras son en singular y no en plural. Claro que teniendo ellos la tendencia a alterar la Palabra de Dios, tal tergiversación debió haberles sido fácil.

“Minim” es una palabra que la literatura rabínica usa para referirse a los “herejes”.

Por otra parte, el autor de este comentario 7 atribuye a los Nazarenos los comentarios de Epifanio y del Sanhedrin, y apoya a los Nazarenos diciendo que es a ellos a quienes la literatura rabínica identifica como paganos o minim, que creían en “muchos poderes” en el cielo de los cuales Cristo es uno. Seguramente eso así, es curioso que la literatura judía y la de los padres de la Iglesia no mencionen a las iglesias de Dios, ni mucho menos las identifique con ese calificativo tan feo.

Es verdad que el “Oye” (en Hebreo Shemá) con lo cual empieza el mandamiento más grande de la ley, de Deuteronomio 6: 4-5, declara que Dios es uno, o sea que YHVH es “ejad”.

Sin embargo, los Nazarenos no sólo creían y enseñaban que YHVH es Ejad sino que también a su lado hay "muchos poderes’’. Esa era la razón de ser catalogados como paganos, porque nunca el pueblo de Israel ha imaginado al Altísimo como un dios similar al de los paganos.

Siendo que la secta de los Nazarenos poseía enseñanzas gnósticas, entonces estaban plenamente familiarizados con la antigua colección gnóstica de la biblioteca de Nag Hammadi. De la cual, incluso, no sería extraño que ellos o los Ebionitas hayan sido colaboradores.

Con cuanta razón las creencias de aquellos Nazarenos, es totalmente controversial, ya que cualquier teólogo serio no vacila en admitir que las Escrituras Hebreas, en ninguna de sus partes, sugiere existencia alguna de un Dios único con muchos otros poderes a su lado incluyendo a su Hijo que, no se puede explicar cómo, siendo el Hijo de Dios, a la vez sea parte de esos muchos poderes.

Colosenses 1:16 menciona algunos poderes que fueron creados por Jesucristo, pero esos poderes no habitan en el cielo, sino claramente Pablo los ubica aquí en la tierra, entre ellos principados, dominios, poderes de autoridad, etc.

La Santa Escritura no menciona “poderes” en el cielo con la misma categoría de su creador que es Cristo.

Epifanio no dice que el Mesías es parte de los poderes que hay en el cielo, sino que él dice que aquellos minim, o paganos, creían tal cosa, o sea que esos individuos poseían enseñanza pagana. Con tanta razón es que daban gran valor al hoy desaparecido Evangelio según los Hebreos.

8. Aceptaban la “Tradición Judía” pero no la Halajah Rabínica.

«No tenían ideas diferentes, sino que confesaban todo exactamente como lo proclama la Ley y en manera judía (...)» (Epifanio; Panarion 29).

Entre este comentario 8 y las palabras de Epifanio han mucha diferencia, lo cual significa que la distorsión a los escritos patrísticos continúa, ya que entre el comentario número 8, y las palabras de Epifanio, hay mucha diferencia. Epifanio no menciona dos clases de tradición, en cambio el autor sí, y quiere dar a entender que Epifanio las menciona.

Igual a otros comentarios, lo que se dice en el numeral 8 carece de bases fidedignas para comprobarlo.

El mismo numeral agrega:

«Y él [Hegesipo el Nazareno] cita algunos pasajes del evangelio según los hebreos y de "La Siriaca" [el arameo], y algunos particulares de la lengua hebrea, mostrando que era un converso de los hebreos, y menciona otros asuntos como tomados de la tradición oral de los judíos.» (Eusebio; Historia Eclesiástica 4:22).

Es claro que Hegesipo, siendo converso judío, conocía la tradición oral. Con todo, Eusebio no dice que aquel hombre haya hecho diferencia de dos tradiciones; más bien es el comentario 8 que lo dice. Eso de que la secta de los Nazarenos aceptaban una tradición y rechazaban otra es un asunto que nada tiene que ver con la obediencia a la Palabra de Dios.

El siguiente es un párrafo en el cual se comprueba que la secta de los Nazarenos fabricaba su propia literatura.

“Se han conservado cinco fragmentos de un antiguo Comentario Nazareno sobre Isaías en el cual un escritor Nazareno del siglo cuatro deja claro que los Nazarenos (natzratim) del siglo cuatro no estaban siguiendo la Halajah Farisaica Rabínica. Lo siguiente es tomado del Comentario Nazareno sobre Isaías 8:14: «Y él será por santuario; pero por piedra de tropiezo y roca de ofensa a ambas casas de Israel (...) Los Nazarenos explican las dos casas como las dos casas de Shamay y Hilel, de las que se originaron los Escribas y los Fariseos (...) Ellos [los fariseos] dispersaron y contaminaron los preceptos de la Torah por las tradiciones y la mishná. Y estas dos casas no aceptaron al Salvador...»

Sus palabras: “un escritor Nazareno del siglo cuatro deja claro que los Nazarenos (natzratim) del siglo cuatro no estaban siguiendo la Halajah Farisaica Rabínica”, pone en claro lo que ha sido dicho anteriormente en el sentido de que aquella secta ni eran judíos ni iglesia de Dios, sino una agrupación con espíritu contradictor que nació en el siglo I con individuos provenientes del judaísmo que se introdujo en la iglesia, y adentro de ella configuró la Ley y las tradiciones judías para obedecerlas a su manera.

Incluso el argumento de que ellos obedecían la Ley, es controversial como ya se ha dicho anteriormente, pues la obedecían desde el punto de vista en que les simpatizaba, y si la obedecían a su manera entonces no la obedecían como Dios ordena.

No existen documentos del tiempo cuando ellos estaban activos que testifique que su obediencia a la Ley haya sido certera, más bien, los comentarios de los movimientos judaizantes de hoy en día es la que los presenta como obedientes y fieles, lo cual es fácil de rechazar porque es imposible ajustarse a ella como está demandado por Dios.

Dice que la secta había fabricado un comentario sobre el profeta Isaías, en el cual el texto de 8:14. era interpretado por los mismos Nazarenos como refiriéndose a las casas de Shamay y Hilel de donde provienen los Escribas y Fariseos.

En realidad, las dos casas de Israel, dichas por Isaías son los dos reinos en que Israel fue dividido, y esa profecía nada tiene que ver con las interpretaciones sectarias nazarenas.

9. Aceptaban a Pablo como emisario a los Efraimitas y los Gentiles.

“Los Nazarenos, cuya opinión he puesto delante anteriormente, tratan de explicar este pasaje de la siguiente manera: «Cuando vino el Mesías y brilló su proclamación, las tierras de Zebulón y Naftalí, primero que todo, fueron liberadas los errores de los Escribas y los Fariseos y él sacó de los hombros de ellos el pesado yugo de las tradiciones judías. Más tarde, sin embargo, la proclamación llegó a ser más dominante, eso significa que la proclamación se multiplicó, mediante la Buena Nueva del emisario Pablo que fue el último de los emisarios. Y la Buena Nueva del Mesías brilló hasta las más distantes tribus y el camino del ancho mar. Finalmente todo el mundo, que anteriormente caminaba o se sentaba en tinieblas y estaba aprisionado en los lazos de la idolatría y la muerte, ha visto la clara luz de la Buena Nueva.» (Jerónimo sobre Isa. 9:1-4)

Entre el comentario 9, y las palabras de Jerónimo hay gran diferencia. Jerónimo no dice nada respecto a la comisión dada por Cristo a Pablo.

Más bien, eso de que aquella secta aceptaba a Pablo como emisario a los Efraimitas no son palabras de Jerónimo sino del comentarista.

En el supuesto de que la declaración del comentario 9: «Aceptaban a Pablo como emisario a los Efraimitas y los Gentiles» fuera cierto, lo único que podría concluirse es que aquellos herejes no respetaban las Sagradas Escrituras, porque si en verdad la hubieran respetado nunca hubieran subestimado las palabras paulinas. Pablo claramente dice que a Pedro le fue encomendado llevar el mensaje a la circuncisión, o sea, a los judíos, de entre los cuales la tribu de Efraím formaba parte. Asimismo confirma que a él le fue encomendado llegar el mensaje a los gentiles:

“(Pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión actuó también en mí para con los gentiles)”. Gálatas 2:8.

Estas son las palabras de Pablo que el comentarista omite, atribuyendo al apóstol lo que él nunca hizo. Pablo murió seguro que la comisión dada era predicar a los gentiles; siglos después de su muerte, los herejes decidieron distorsionar Gálatas 2:6, agregando que a él también se le había comisionado para llevar el mensaje a unos supuestos efraimitas.

10. Usaban Cobertura para la Cabeza.

«(...) falsos maestros, quienes, siendo que ninguno de los emisarios sobrevivía, muchos trataron, con cabezas descubiertas y erguidas, de oponerse a la proclamación de la verdad (...)» (Eusebio; Historia Eclesiástica.).

Esta es otra aberración pagana contra la voluntad de Dios en el Nuevo Pacto que pone de manifiesto que tales herejes no eran inspirados por Cristo, pues entretanto Pablo (I Cor. 11:5) dice que es deshonroso que el hombre ore a Dios con la cabeza cubierta, los Nazarenos usaban cobertura. Con cuánta razón se declaraban no Cristianos sino una agrupación contradictora de todo cuanto Dios ha dicho.

Incidentalmente, el comentarista cita la información de Eusebio por la cual se puede mirar que aquella secta estaba ya pasando por malos momentos, y su expansión se había detenido ya que sus emisarios no sobrevivían frente a otras comunidades que poseían creencias diferentes. Para sobrevivir sin exponerse a muerte tenían que fingir ser judíos.

En fin, una cosa es enteramente notoria: La secta de los nazarenos no se dedicó a anunciar las buenas nuevas de salvación traídas por el Señor Jesucristo sino a hacer prosélitos y a enseñar sus propias creencias.

La información proporcionada por las fuentes patrísticas son evidencia de cuáles eran sus creencias, sus prácticas y sus políticas, y es notorio que en lugar de estar poseídos por el Espíritu Santo estaban poseídos de espíritu contradictor pues contradecían a los Judíos, a la Iglesia de Dios y a la Iglesia Católica.

Hasta aquí la crítica brevemente hecha a la exposición de uno de los miembros del Movimiento Israelita Nazareno. La crítica ha sido hecha para mostrar que aunque este Movimiento cita algunos escritos patrísticos como referencias de apoyo, sus comentarios, que ha colocado al inicio de cada numeral casi siempre desencajan.

Por último, se debe tomar en cuenta que entre aquella secta Nazarena y Movimiento Israelita Nazareno no existe ni siquiera un eslabón de unión; más bien son dos cadenas diferentes. El Movimiento Israelita Nazareno está tratanto de imitar a aquella secta, pero eso no significa continuidad, porque para ser continuidad es necesario que las personas actuales procedan directamente de aquellos. Aquella secta judío-gnóstica de los Nazarenos terminó hace unos 1300 años.

Parte IV
El movimiento mesiánico
(Por la década de 1960 en adelante)

Aunque el Movimiento Israelita Nazareno evita mencionar el nombre de otras sectas rivales, la insinuación de ellos acerca del “auténtico judaísmo nazareno”, transcrita al inicio de la parte III, claramente apunta a otras sectas que, como ellos, también acaban de nacer; uno de esis rivales es la secta popularmente autoidentificada como «Movimiento Mesiánico».

Entre estos dos movimiento hay una guerra declarada que puede mirarse en un considerable número de páginas en la internet en las cuales ambos grupos se atacan usando palabras bastante fuertes.

Es bueno aclarar que los términos “judío mesiánico” y “judío Cristiano”, son lo mismo, no hay diferencia. Lo que pasa es que mesiánico viene de Mesías, mientras que Cristiano viene de Cristo. Mesías es en Hebreo, Cristo es en Griego, ambas palabras equivalen a Ungido, en Español.

Siendo judíos mesiánicos o judíos Cristianos, el catálogo de ellos ofrece variedad de creencias dónde escoger. Unos creen que la Ley salva mientras que otros no. Unos son trinitarios mientras que otros no. Unos se congregan en iglesias evangélicas mientras que otros se congregan en sus propias congregaciones. Unos son conservadores mientras que otros son reformistas. Incluso el sitio “catholic.net” dice que hay judíos mesiánicos católicos, como tales, dice, aceptan al Papa como representante de Cristo en la Tierra.

La B?rit Hadasha Messianic Jewish Synagogue, citada en otra sección de este estudio, en una sección de su sitio web titulada Mitos Acerca del Judaísmo Mesiánico dice:

“Los Judíos Mesiánicos no son Judíos ni Cristianos. Preferimos decir que somos ambos (mesiánicos). Pero no somos ni judíos tradicionales ni Cristianos tradicionales”.

Esta declaración es enteramente contradictoria, porque si se identifican como mesiánicos entonces son Cristianos. Se acaba de decir que Mesías, en hebreo significa ungido; y Cristo, en griego significa ungido. ¿Cómo puede entenderse eso de que prefieren identificarse como mesiánicos pero no como cristianos? Una explicación sincera que aclare semejante contradicción les sería bueno proporcionarla. Tal explicación de ninguna manera tendría que ser simple excusa con vagas palabras.

Al leer la literatura mesiánica, como se comprueba en esta sección, fácilmente se advierte que el Movimiento Israelita Nazareno se les adelantó a tomar el identificativo de Nazarenos; debido a eso, el mesianismo se ve en la necesidad de evitar llamarse Nazarenos pero toman los mismos escritos patrísticos sugiriendo que aquellos nazarenos antiguos equivalían a los mesiánicos de hoy en día, ante lo cual el Movimiento Israelita Nazareno reacciona con inconformidad.

Como el propósito de este estudio es exponer un poco acerca de la actividad de ambos grupos, a continuación se transcriben algunos puntos de vista Mesiánicos, no sin antes advertir que la falta de exactitud en el registro histórico que hacen, es extremadamente notoria, y aunque son una secta reciente como sus vecinos inconformes , reclaman la misma similitud con la antigua secta de los Nazarenos.

Lo que sigue ha sido tomado de su página en la Internet, y ha sido traducido del Inglés al Español. Ellos dicen:

“Judaísmo mesiánico histórico.

En el primer siglo existían numerosas sectas del Judaísmo: Fariseos (con 2 importantes variedades: Beit Hilel y Beit Shammai), Saduceos, Zelotes, Boetusianos, Esenios, etc. Los primeros Cristianos (llamados Nazarenos) fueron todos judíos, y predominanemente todos siguieron las costumbres de Hilel el Grande y Raban Gamaliel. Como el mensaje de Yeshua alcanzó a los gentiles, muchos de ellos se convirtieron en sus seguidores. Pero como más y más gentiles creyeron al evangelio, muy pronto sobrepasaron en número a los creyentes judíos. Eventualmente, la iglesia gentil perdió contacto con sus raíces judías y se convirtieron en antisemitas. Al mismo tiempo, la iglesia judía (los Nazarenos) retuvieron su identidad judía, funcionando como el remanente de Israel en medio de la comunidad judía. Por el siglo VII el judaísmo cristiano básicamente desapareció”...

Obsérvese que la distorsión empieza a partir del título, pues la cita que hacen se refiere a los Nazarenos, pero ellos se la apropian diciendo: “Judaísmo mesiánico histórico.“

Con el subtítulo “Judaísmo mesiánico histórico” quieren dar a entender que en el siglo primero E. C., existía una comunidad mesiánica judía. Por supuesto que dicen eso para establecer un enlace entre ellos y una imaginaria secta mesiánica de hace 2000 años.

El lector debe aguzar su mente para mirar cómo esta agrupación, rival del Movimiento Israelita Nazareno, menciona una secta imaginaria supuestamente del siglo I, a la cual llaman «Judaísmo Mesiánico Histórico».

Siguen diciendo:

“Los primeros Cristianos (llamados Nazarenos) fueron todos judíos, y predominantemente todos siguieron las costumbres de Hilel el Grande y Raban Gamaliel”.

Como ya se dijo en el comentario de la Parte III, en Hechos 24:5, Lucas reporta que los judíos identificaron (no identificaban, sino que identificaron) a los creyentes en Cristo con el mote de nazarenos, lo cual hicieron una sola vez (o sea que no que siempre la identificaron de esa manera).

En esto a los Mesiánicos se les olvidó aclarar que únicamente fue en una ocasión que la iglesia de Dios fue despectivamente tildada como nazarenos por la turba que intentaba linchar a Pablo.

Asimismo, en Hechos 11:26; Lucas dice que fue en Antioquía en donde a los seguidores de Cristo, por primera vez, se les llamó “Cristianos”. De esta manera, Hechos reporta dos nombres diferentes; el primero fue usado por la turba judía que quería matar a Pablo; en el segundo claramente se ve que fue usado como identificativo para los creyentes en Cristo, en cuya cita no se advierte mala intención ni despecho ni enojo. ¿Cuál de estos pudo haber encajado adecuadamente en la mente de la gente en medio de la cual estaba la iglesia de Dios?

Si de comparar se trata, entonces la palabra Cristianos queda en mejor posición, ya que el Rey Agripa (Hechos 26:28) al parecer, tenía conocimiento acerca del Camino al cual Pablo pertenecía, pero no lo conocía como nazarenos sino como Cristianos; esto queda demostrado por sus palabras

“Por poco me persuades a ser Cristiano”.

Agripa no conoció el Cristianismo sólo hasta cuando conoció a Pablo sino que lo conocía desde antes. Póngase atención a que sus palabras no nacen debido a que en esos momentos Pablo, o alguien más, haya mencionado la palabra Cristianos, sino que él ya lo conocía y por esa razón es que dijo esas palabras.

Claro que en una biblia que ellos han fabricado, a la cual llaman «Traducción Kadosh Israelita Mesiánica», o sea “traducción santa israelita mesiánica” el texto así:

«Agripa dijo a Shaúl: «¿En este corto tiempo me tratas de convencer que me convierta a Mesiánico?»

Por muy formal que sea una persona no dejará de sorprenderse y reír al leer semejante cosa informal. Porque quien escribió esa “biblia” nada le interesa el Texto Griego y no lo respeta, más bien le interesa su organización a la cual le dedica esta distorsion.

Todavía más, el apóstol Pedro, a quien le fue encomendado el ministerio entre los judíos, dirige su primera carta a los judíos de la diáspora identificándolos como Cristianos:

«Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.». 1 Pedro 4:16

Estas palabras de Pedro confirman que los redimidos israelitas, que habitaban fuera de Israel, estaban familiarizados con el término Cristiano, y no existen pruebas de que ellos se hayan identificado a sí mismos como nazarenos ni mucho menos como mesiánicos.

En esa misma biblia mesiánica, su autor escribe el texto de Pedro así:

«Pero si alguien sufre por ser Mesiánico, no se avergüence, sino que le dé la gloria a YAHWEH por el modo que lleva Su Nombre.»

En fin, entre el comentario bajo examen, que se refiere a «Los primeros Cristianos (llamados Nazarenos)», y esta biblia y sus comentarios, hay contradicción ya que entretanto uno dice que aquellos eran nazarenos esta versión dice que eran mesiánicos. ¡Vaya cosa! Ni siquiera en lo que escriben se ponen de acuerdo.

Si de historia se trata tales nazarenos/mesiánicos no fueron conocidos por la iglesia de Dios organizada por los apóstoles sencillamente porque no existían.

Los escritores del Nuevo Pacto mencionan la iglesia de Dios unas siete veces, las iglesias de Dios tres veces, las iglesias de Cristo una vez; En total son once veces. Nunca la identifican como nazarenos ni mesiánicos.

También, dicen:

“fueron todos judíos, y predominanemente todos siguieron las costumbres de Hilel el Grande y Raban Gamaliel”

Esto, supuestamente quiere decir que Cristo tomó sus discípulos de entre los miembros de aquellas sectas. En realidad tal cosa es simple suposición. La primera comisión de Jesucristo a sus discípulos mientras estaba en la tierra fue ir “a las ovejas perdidas de la casa de Israel”, no a los clanes de Hilel y de Raban. Suposición es también pensar que después de su ascenso a los cielos sus discípulos hayan ido a esos dos clanes para convertir a los primeros miembros de la iglesia.

El comentario bajo crítica sigue diciendo:

“Eventualmente, la iglesia gentil perdió contacto con sus raíces judías y se convirtieron en antisemitas”.

Evidentemente, el comentarista no está familiarizado con la historia de la iglesia de Dios, ni con la historia de la Iglesia (con I mayúscula para identificar a la Iglesia Católica). Ni con la secta Nazarena. Su declaración es controversial, y sólo conociendo la historia se puede notar que confunde la iglesia de Dios (donde los judaístas se habían enquistado) con la Iglesia (con I mayúscula para identificar a la Iglesia Católica).

La iglesia del siglo II en adelante, de la cual se habla generalmente en libros de historia, es aquella que en base a la apostólica forjaron los Padres de la Iglesia. ¿Se entiende esto?

Ambas son diferentes en varios puntos claves de la doctrina del Salvador. Aun existiendo esta notoria diferencia, el comentario bajo crítica la omite porque seguramente la desconoce y une ambos cuerpos en uno, prefiriendo de esa manera ignorar la verdad acerca de la verdadera iglesia ganada por Cristo para centrarse en la Iglesia forjada por los obispos quienes, habiendo venido del paganismo donde adoraban dioses y observaban el primer día de la semana, introdujeron en sus congregaciones ese primer día de la semana en sustitución del Sábado.

Este cuerpo eclesiástico era antisemita. Era antisemita no por odiar a los judíos sin razón alguna, sino porque su obstinación judaizante insistía en validar lo ritual festivo entre los convertidos a la Iglesia, lo cual resultaba ofensivo a los Obispos líderes de la Iglesia.

Las iglesias de Dios, y la Iglesia son diferentes, lo cual testifica Eusebio de Cesarea, en su Historia Eclesiástica ya antes citada. Él menciona gran cantidad de iglesias de Dios que posterior al año 125 D. C., observaban la cena del Señor en la fecha en que el Maestro la celebró, o sea, el 14 de Nisan.

Es interesante que Eusebio menciona las iglesias de Dios que continuaban perseverando en la enseñanza recibida de los apóstoles, lo cual significa que en los días en que Víctor (siglo II D. C.) intentó excomulgar a todas las iglesias que rechazaban su autoridad, esas iglesias venían celebrando ininterrumpidamente la enseñanza de los apóstoles. (Para más información vea el estudio “La Cena del Señor”).

Eusebio no menciona que tales congregaciones hayan sido conocidas como nazarenos o mesiánicos, sino como iglesias de Dios, que es el mismo nombre que los apóstoles usan en sus cartas. Cristo enseñó a sus discípulos a amar al prójimo, y el Espíritu Santo ha sido su guía, de hecho, nunca ha habido cuando la iglesia de Dios haya sido antisemita. Seguramente los antisemitas fueron los obispos.

La defensa a favor de las iglesias de Dios, por una buena porción de Obispos que reprocharon el mal proceder de Víctor, claramente dice que el antisemitismo de ellos no era en contra de las iglesias de Dios, sino en contra de los judaizantes, entre los cuales estaba la secta de los Nazarenos que al parecer por ese tiempo comenzaba a organizarse.

Sin lugar a dudas, el comentarista bajo crítica ignora esa parte de la historia y funde ambas iglesias en una sola; lo hace a manera de ardid, para dar a entender que la iglesia de Dios era antisemita, lo cual es enteramente falso.

Para quien conoce de historia es incorrecto escribir como lo ha hecho la persona mesiánica que escribió ese comentario, porque causa desinformación y tergiversa los hechos.

Es verdad que los líderes de la Iglesia (con I mayúscula) son mencionados por la historia sosteniendo fuertes debates con los líderes judíos en torno a la circuncisión, a la justificación ritual y a la observancia del Sábado; con todo, es desacertado afirmar que la Iglesia sea la iglesia de Dios, ya que los combatientes contra el sectarismo judaizante fueron los obispos de la Iglesia.

Así pues, no hay exactitud histórica, sino confusión en la cita bajo consideración.

La cita bajo examen dice:

“La iglesia gentil perdió contacto con sus raíces judías”.

Este es otro asunto que merece consideración, por que la iglesia de Dios tiene sus raíces en Cristo, que es su fundador y en sus enseñanzas; por lo cual, es incongruente con la razón afirmar que la iglesia poseía raíces en el judaísmo.

Es innegable que los primeros convertidos fueron judíos, pero también es innegable que al haber conocido el Evangelio abandonaron su vieja enseñanza ritualística-justificativa del judaísmo para adquirir la nueva. Que eso fue así lo testifica Pablo diciendo:

«Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe.». Filipenses 3:8-9

Estas palabras de Pablo claramente dicen que los redimidos abandonaron el judaísmo para pasar a ser Cristianos. El judaísmo les vino a ser basura y no raíces como el comentarista supone.

Es cierto que ellos eran israelitas de nacimiento lo cual de ninguna manera podían abandonar, pero decir, como el comentarista dice, que la iglesia gentil eventualmente perdió contacto con sus raíces judías es un craso error, por que ellos primero dejaron sus raíces religiosas judías para convertirse en Cristianos. No fue que ellos, habiendo aceptado a Cristo, hayan ido poco a poco abandonando el judaísmo sino que lo dejaron de una vez para convertirse en creyentes en Cristo. ¿Se entiende esto?

El judaísmo tiene como base la circuncisión, la cual nunca ha sido un rito de la iglesia de Cristo. El judaísmo es justificación por la observancia de las leyes rituales y festivas, en cambio la iglesia no necesita obedecer esas leyes porque es justificada por el sacrificio de Cristo, sin las obras de la ley.

La iglesia de Dios, o iglesia de Cristo, observa las leyes morales, las cuales incluyen el Sábado, no porque hayan sido incluidas en la Ley, sino porque esas leyes han existido desde miles de años antes de haber sido dadas a Israel, por lo cual es incorrecto imaginar que esas leyes sean judías.

Israel guarda el Sábado porque Dios lo incluyo en el pacto, sin embargo, el Sábado existía antes de serles dado. El Sábado existe desde la Creación, no desde que fue dado como parte del pacto a Israel. El Sábado forma parte de las leyes incluidas en el pacto pero que existen desde antes de Israel, entre ellas no matar, no adulterar, no robar, etc. Asimismo, Jesucristo claramente dice que el Sábado fue hecho por causa del hombre (Marcos 2:27) no por causa del judío. Se infiere entonces que el Sábado no es de propiedad judía sino que les fue un deber obedecerlo de la misma manera en que les fue deber no adulterar, no robar, etc.

Todo aquel que se convierte en pueblo de Cristo posee doble identificación, misma que es mencionada en Revelaciones 14:12, es decir, obedecer los mandamientos de Dios y la fe de Cristo. Es claro que Revelaciones no se refiere a observar leyes rituales ni festivales.

Esto confirma que la iglesia nunca ha poseído raíces en el judaísmo, sino en Cristo, él nos enseñó a obedecer la voluntad de su Padre. Por lo tanto, no es exacto decir que “la iglesia gentil perdió contacto con sus raíces judías”. Nunca ha existido un momento en que la iglesia fundada por Cristo haya tenido raíces en el judaísmo, de hecho, los Mesiánicos fallan en su opinión, y sus comentarios están sujetos a rechazo porque tergiversan los hechos.

El comentario sigue diciendo:

“Al mismo tiempo, la iglesia judía (los Nazarenos) retuvieron su identidad judía, funcionando como el remanente de Israel en medio de la comunidad judía.”.

Dos cosas hay aquí: 1. O bien esa iglesia judía, o nazarenos, es imaginaria. O, 2. Son aquella banda que entró a la iglesia de Dios para dañar a los débiles, porque ésos en verdad retuvieron sus creencias perniciosas hasta que llegaron a su final.

Eso de que hayan continuado funcionando como el «remanente de Israel en medio de la comunidad judía», es sólo un acertijo carente de seriedad, y lo es por que aquel grupo de sediciosos que estaba minando a los convertidos de fe débil nunca es identificado como un remanente. Más bien, esta agrupación mesiánica, que es sincretista, les está haciendo una donación con fondos imaginarios.

¿Que es un remanente? Remanente es aquello que queda de algo. ¿Remanentes de qué fueron aquellos?

Ni la literatura rabínica, ni las cartas apostólicas sugieren la existencia de ese supuesto remanente.

Para esos «nazarenos/mesiánicos remanentes» no hay lugar en ninguna parte, ni mucho menos en las Escrituras apostólicas. Pablo, en 1 Corintios 10:32 dice:

“No seáis tropiezo ni a judíos ni a gentiles ni a la iglesia de Dios..”

Tres grupos hay aquí. Nunca es mencionada otra agrupación, por lo cual uno puede deducir correctamente que esa “iglesia judía” no existe, es imaginaria.

Por supuesto que al agregarle un poco de jocosidad al asunto, la biblia mesiánica ha arreglado el texto diciendo:

«No sean de tropiezo a nadie, ni a Judíos, ni a Goyim, ni a la Asamblea Mesiánica de YAHWEH.».

¿Jocoso no? Es una verdadera lástima que para apoyar posiciones sin fundamento se tenga que recurrir a destrozar sin ninguna ética ni respeto aquello que forman las Escrituras del Nuevo Pacto.

Los escritos apostólicos no mencionan ningún judaísmo Cristiano sencillamente porque semejante mezcla no existe ni puede existir, porque o bien se es judío por religión o Cristiano, ya que ambas cosas son irreconciliables a la luz de la Palabra de Dios: Judaísmo son obras, Cristianismo es fe. Judaísmo es muerte Jesucristo es vida. Esto se mira más a fondo en la última sección de este estudio.

La falta de citas de fuentes fidedignas en el comentario bajo crítica es notoria; y es notoria porque esas fuentes no existen, más bien son simples comentarios con los cuales se pretende legitimar una agrupación sin fundamento bíblico.

Si la iglesia salió huyendo cuando Saulo la persiguió (Hechos 8:1), ¿Dónde estaban esos supuestos nazarenos de los cuales el comentario dice que permanecieron como un remanente en medio de Israel? ¿Cómo pudo haber sido posible que Saulo no se percatara de su presencia? ¿Cómo pudo haber sido posible que Saulo, o Pablo, ya como convertido a Cristo, nunca se diera cuenta de este «remanente»? ¿Cómo es que ninguno de los otros apóstoles se dieron cuenta que por allí andaban unos “remanentes de Israel en medio de Israel”?

Si ese remanente hubiera existido, debió haber existido antes de la destrucción del Templo, ya que esos fueron los días en los cuales los Judíos estaban en su tierra; posterior a la destrucción fueron sacados de allí, por lo tanto, ese imaginario remanente de ninguna manera pudo haber estado entre el pueblo que fue expulsado de su tierra.

Para un lector que no ha puesto atención a la historia narrada en las cartas de los apóstoles, ni a las diferentes historias eclesiásticas (Eusebio, Sócrates, Sosomenes, etc.), el comentario de la organización mesiánica podría parecer como hechos impresionantes; pero si ese comentario es examinado de cerca, tomando como base estas fuentes mencionadas, entonces el castillo que están construyendo fácilmente se derrumba. Así que, por no haber un lugar para esa secta en las Escrituras, los movimientos Nazareno y Mesiánico, están usurpando el lugar de la iglesia de Dios fundada por Cristo. Insinuando que Cristo no fundó su iglesia sino a la secta de los Nazarenos, que al parecer se organizaron hasta el siglo II E. C.

El final del comentario dice:

“Por el siglo VII el judaísmo cristiano básicamente desapareció”.

Judaísmo Cristiano es un término acuñado por el mesianismo, del cual ya se ha comprobado que en las Escrituras no existe. Sólo existen judíos, gentiles e iglesia de Dios, lo cual significa que cada grupo posee su propia identidad, sin mezcla.

La secta Nazarena de los siglos pasados, se declaraba no Cristiana, lo cual significa que ese judaísmo cristiano es un término mesiánico ilusorio porque aquellos eran independientes de cualquier sistema Judío o de la iglesia de Dios.

El movimiento Mesiánico correctamente sostiene que el nazarenismo terminó hace muchos siglos. Haberse terminado es un resultado lógico en cualquier organización en la cual su misma administración se ve en la necesidad de encarar aniquilamiento a falta de éxito en la conversión de nuevos miembros.

En esto el Mesianismo está correcto, es decir, la secta de los Nazarenos llegó a su fin, e indudablemente la causa fue la falta de éxito en reclutar adeptos.

Al mismo tiempo el comentarista toma prestado los nombres de dos personas: Joseph Rabinowitz, de Rusia, en el siglo XVIII, y Rabbi Lichtenstein de Hungría por los años de 1940 o 50 de los cuales, dicen, vivieron con la misma mentalidad de aquella secta.

Nada de eso se puede comprobar, ni mucho menos que hayan sido los precursores para la reorganización de alguna secta actual. Más bien, al mencionarlos es únicamente para usar sus nombres para presentarlos como personas con el mismo propósito de los movimientos judaizantes actuales, lo cual es inadmisible porque es imposible comprobar que aquellos dos hombres hayan sustentado los mismos ideales. De esta manera, el mesianismo se regala a aquellas dos personas para imaginar una supuesta continuación.

Desde finales de la década de 1960, existen personas en los Estados Unidos que han mezclado elementos festivos exclusivos del pueblo de Israel, con elementos de la iglesia de Cristo, dando nacimiento a una iglesia híbrida, que ni es Cristiana ni judía, sobre todo, en el deseo de celebrar las fiestas mencionadas en la Torá.

Obedecer las festividades de la Torá es imposible en la actualidad, eso lo saben los verdaderos judíos y posiblemente también los nazarenos actuales y hasta los mesiánicos y cualquier gentil que quiera celebrarlas, pues cada festividad posee requisitos específicos ordenados por Dios para celebrarlas.

De hecho, lo que ambos movimientos (Nazarenos y Mesiánicos) están promoviendo es imitar a aquellos Nazarenos en su falsedad. Obviamente este tipo de sectas estadounidenses no son resurrección ni mucho menos continuación de aquellos Nazarenos, sino una estampilla con figuras nazarenas o mesiánicas, porque para sustentar ser similares en el sentido de no ser judíos ni Cristianos como ellos se declaran, se requiere haber nacido fuera del Judaísmo que es la Religión oficial de Israel, y nunca haber pertenecido a la Religión Cristiana, con todo, las personas de ambos movimientos claramente dicen que proceden o bien del Judaísmo o del Cristianismo; entretanto sus creencias son una mezcla de ambas: que estando en cualquiera de esos dos sistemas empezaron a formar sus organizaciones. Por lo tanto, como se dice, eso que están haciendo no es ni resurrección ni tampoco continuación sino imitación en un intento por asemejarse a aquella secta del pasado, para lo cual están arrancando de la historia aquellas descripciones de los escritos patrísticos, dando a creer que entre aquellos del pasado y ellos en la actualidad no existe diferencia alguna.

Proscripción de ambos movimientos

El judaísmo nazareno y el mesiánico están proscritos como religión en Israel. La nación de Israel está demasiado lejos de necesitar personas con creencias extrañas; porque Israel y Judaísmo son una misma cosa, pero Israel y nazarenismo o mesianismo es inaceptable, de donde se infiere como lógico que ambos grupos declaren públicamente su proscripción.

No son judíos, porque por sus propias palabras declaran no serlo, y parece que el Estado de Israel no los considera judíos (a esto se le llama proscripción); de hecho, ellos están convencidos de no ser judíos aunque al mismo tiempo sostienen que el derecho les corresponde por ser descendientes de Abraham.

La predisposición Mesiánica contra lo que es judío es la razón de los judíos para rechazar mezclas de cualquier índole cuyo fin sea contaminar aquello que ha sido su herencia por unos 3500 años. Más bien, su actividad es vista como intentos sismáticos cuyo fin es destruir su herencia.

Al hablar acerca del judaísmo, el Movimiento Mesiánico dice:

“Judaísmo

El pueblo Judío (k?lal Yisrael), comunidad de Israel) a nivel mundial tiene un llamado perpetuo como pueblo diferente para Dios (am segulah). La secularización y asimilación son amenazas contra las promesas de Dios que se deben tomar con seriedad.

Históricamente, la aceptación Judía del Evangelio significa abandono del Judaísmo, pero no fue de esa manera en el principio. Creemos que Jesús y el Judaísmo no son, y no deben ser mutuamente exclusivos”.

Sus palabras son ciertas, y significan que el Judío siempre ha tenido cuidado de no sucumbir ante la secularización ni ante la asimilación; es decir, se debe evitar a toda costa dejar de ser judío, y se debe evitar a toda costa ser absorbidos por aquello que no es judaísmo. Eso es enteramente cierto; con todo, quizás existan Judíos que a través de la historia hayan sido asimilados por otras Religiones o pueblos, lo cual podría estar testificado por algunos apellidos familiares de procedencia judía en personas que nada tienen que ver con esa raza en el mundo. El judío es judío en todo tiempo y en todas partes del mundo porque sostiene firme su religión.

En tiempos modernos el gobierno Israelí promueve a nivel mundial la absorción de personas nacidas de la unión de judíos con paganos, pero para que su asimilación se lleve a cabo, la persona híbrida debe aceptar el Judaísmo, o sea, nadie puede ser judío si vive afuera del judaísmo.

Esta es la razón por la cual ambos movimientos están proscritos, y no son identificados como judíos, porque viven una mezcla extraña que han compuesto tomando el gnosticismo, el Judaísmo y el Cristianismo.

A manera de autoconsolación el comentario dice: “pero no fue de esa manera en el principio”. Parece que dicen esto en base a dos puntos: 1 Creen que la fe de iglesia de Dios poseía raíces en el judaísmo. 2. Creen en la supuesta existencia de unos judaizantes del siglo I, a los cuales llaman nazarenos que, diciendo ser judíos, vivieron en la iglesia sin abandonar su judaísmo, de los cuales el concilio en Jerusalén rechazó sus pretensiones, mismas que no abandonaron sino que usaron para envenenar a muchos gentiles arrastrándolos a practicar una mezcla extraña de judaísmo gnóstico y Cristianismo, de quienes la misma Escritura previene al decir:

«Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y [sé] la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son; mas son la sinagoga de Satanás.» Revelaciones 2:9

Como se ha dicho arriba, aquellos individuos fueron una seria amenaza a la pureza del evangelio que por cierto no posee ningún rasgo judaísta. A esos, el mismo Cristo, hablando a Juan, rechaza duramente.

Los mesiánicos argumentan:

«Pero no fue de esa manera en el principio. Creemos que Jesús y el Judaísmo no son, y no deben ser mutuamente exclusivos».

Su argumento es sólo un pretexto que utilizan para justificar su política entre las personas que atacan para hacerlas sus prosélitos, con todo, es claro que Judaísmo siempre ha sido Judaísmo, y Cristianismo siempre ha sido Cristianismo; porque ambas cosas son totalmente irreconciliables, de otra manera el Evangelio no pondría tanto énfasis en hacer diferencia entre ambas corrientes. Que esto es así, está testificado por Pablo, que después de haber dejado definitivamente el judaísmo por servir a Cristo declaró:

“Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que se basa en la Ley, irreprochable. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe. Quiero conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a él en su muerte, si es que en alguna manera logro llegar a la resurrección de entre los muertos. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. Hermanos, sed imitadores de mí y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros, porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo.” Filipenses 3:418.

Es claro que para convertirse en creyente en Cristo, Pablo tuvo que dejar definitivamente las prácticas establecidas en la Ley, sencillamente porque le eran innecesarias por haber alcanzado el eminente conocimiento de Cristo.

Aquello que para él era de gran valor antes de conocer a Cristo, cayó totalmente hasta convertirse en basura. ¿Ha de recibir valor en este tiempo aquello que fue tenido por basura?

Así que, aunque el mesianismo piense tener capacidad para fundir el Judaísmo con el Cristianismo, por lo cual dicen: “Creemos que Jesús y el Judaísmo no son, y no deben ser mutuamente exclusivos”, la Santa Escritura siempre les dirá que están en un error.

Las personas a cuyas costas el Movimiento Israelita Nazareno y el Movimiento Mesiánico están siendo edificados, deberían pensar en la seriedad verdaderamente crítica que ocasiona dar por bueno lo que ellos enseñan, su enseñanza la introducen utilizando el mismo ardid de aquellos herejes que se introdujeron en la iglesia para espiar la libertad regalada por Cristo. Así, estos actuales están dañando a muchos, como lo hicieron aquellos hace unos 2000 años.

En verdad, Satanás nunca descansa, y su lucha actual contra los redimidos no es por medio de guerras y asesinatos sino por medio de atacar la mente engañando gente con falsos razonamientos y fingida piedad.

Al decir que ellos creen que Cristo y el Judaísmo no deben ser exclusivos, están diciendo que la separación irreconciliable de ambas corrientes debe dejar de existir, y se están dando a la tarea de hacer prosélitos que desconocen en sí las verdaderas repercusiones (Gálatas 3:10) de someterse a leyes Judías que nada tienen que ver con la doctrina de Cristo.

Judaísmo y Cristianismo nunca serán reconciliables porque cada una posee sus propios principios.

Los Mesiánicos son trinitarios

Otro punto de fe del Movimiento Mesiánico consiste en creer en la Trinidad.

Entretanto sus rivales Nazarenos sostienen que al lado del Altísimo hay muchos poderes (al estilo gnóstico), el mesianismo cree exactamente como la Iglesia Católica ha establecido.

Entre los puntos de fe de la Brit Hadasha Messianic Jewish Synagogue, está en siguiente:

«Hay un Dios como está declarado en el Shemá (Deuteronomio 6:4), que es Ejad, una unidad compuesta, eternamente existente en tres personas: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo» (Isaías 48:16-17; Efesios 4:4-6).

«Ejad» significa uno, o uno refiriéndose a unicidad. Con todo, Ejad de ninguna manera significa unidad compuesta como subrepticiamente esa declaración quiere dar a entender. El que los Mesiánicos sugieran que “ejad” significa unidad compuesta no es sino su insignificante aporte al dogma de la Santísima Trinidad formulado por la Iglesia Católica, que por cierto, no necesita colaboración de los Mesiánicos para validar sus dogmas, antes bien, ellos, que están reclamando ser un resurgimiento de la secta gnóstica Nazarena de hace unos 1500 años, están queriendo sorprender a los Cristianos trinitarios con el propósito de atrapar feligreses.

Al tiempo que hacen su declaración trinitaria, dicen:

«Mientras que un pequeño número de Judíos Mesiánicos no creen que Dios es triuno, la mayoría (incluyendo Brit Hadasha), sí. Algunas veces hemos optado por una terminología variante, pero nosotros creemos en la Trinidad. Nosotros vemos la doctrina de la naturaleza del Dios triuno como una explicación razonable basada en la Escritura, no como una creación autoritativa de un concilio de la Iglesia».

Con estas palabras quieren insinuar que no están bajo la autoridad de la Iglesia, con todo, por mucho que declaren su no sujeción, los hechos históricos siempre les reclamarán, rechazándoles sus argumentos y ordenándoles aceptar que de no haber sido por la autoridad de la Iglesia, el dogma de la Trinidad no existiría, y ellos, que son una secta de hace unos 40 o 50 años de edad, no la tendrían como punto de fe si los concilios de la Iglesia, sostenidos desde finales del siglo III, E. C., hasta el siglo VIII, E. C., no la hubieran decretado.

Por sus propias palabras en su sitio de internet se sabe que antes de formar su grupo Mesiánico, ellos, o parte de ellos, pertenecieron a iglesias protestantes en donde el dogma de la Trinidad es base de fe. No se requiere de análisis profundo para saber cuál es la procedencia de su doctrina que quieren encubrir diciendo: “Nosotros vemos la doctrina de la naturaleza del Dios triuno como una explicación razonable basada en la Escritura, no como una creación autoritativa de un concilio de la Iglesia”.

Los Mesiánicos son legalistas

«Las congregaciones Mesiánicas creen en la observancia de la Ley para ser salvos. Por el contrario, nosotros creemos que la salvación es por fe, no por obras, pero que obedecer los mandamientos de Dios es una cosa natural si es que lo amamos. En ambos lados de los testamentos encontramos ambos, ley y gracia, y creemos que necesitamos ambos todavía hoy».

Como se dice más adelante, el Movimiento Mesiánico es similar al Movimiento Pentecostal. Ambos movimientos establecen congregaciones que eventualmente adquieren autonomía y autoridad para creer e interpretar la Biblia a su manera y para fabricar sus propias biblias.

Así, unos mesiánicos son trinitarios mientras que otros no. De la misma manera, unos creen que la ley salva mientras que otros no.

La pregunta es: ¿Si según la opinión general mesiánica, la ley salva, adónde irán a parar los pocos que no creen igual? O, por el contrario, si la ley no salva, ¿adónde irán a parar la gran mayoría que creen eso? Cualquiera de esos dos grupos lleva la de perder, ¿no es cierto?

Los Mesiánicos son racistas

¿Suena esto extraño? Posiblemente sí, sin embargo, esa agrupación cree que el mensaje del evangelio es exclusivo para los judíos. Véase el comentario de la «Traducción Kadosh Israelita Mesiánica» respecto a Mateo 28:19:

«[186] Puesto que Yisra’el estaba y está disperso entre las naciones, tenían ellos y tenemos nosotros que hacer talmidim en todos sitios del mundo».

Aquí se está diciendo que el Señor comisionó a sus discípulos a ir por todo el mundo a predicar el evangelio para hacer discípulos entre los israelitas. Obsérvese el comentario transcrito y se notará que ellos piensan que ese discipulado tenía que hacerse entre todos los judíos dispersos en el mundo. Lo que sigue de su comentario lo reafirma:

«[188] Debido a las dispersiones pasadas del Yisra’el Judío y las de Efrayim/ Yisra’el, la tierra está llena de sangre Israelita de ambas casas, de ahí la necesidad de «La Gran Comisión» (vv 1920). ¡Si tú perteneces a Yahshúa por misericordia, por medio de la fe, entonces debes de ser uno de ellos! YAHWEH ordenó predicar la besorah por toda la tierra tanto para redimir a las personas, de manera individual, como para restaurar de manera simultánea a TODO Yisra’el, y a todos los extranjeros/guerim que se quieran unir. Está claro (v 20) que hay que obedecer TODA la Escritura»

¡Vaya cosa! De acuerdo a esta virulencia, la persona que se convierte al evangelio que ellos predican debe estar ubicado en cualquiera de las dos opciones: 1. O es judío, o descendiente de judío. O, 2. Es gentil que al recibir el evangelio pasa a ser un adherido, a ser naturalizado.

Préstese atención a sus palabras:

«¡Si tú perteneces a Yahshúa por misericordia, por medio de la fe, entonces debes de ser uno de ellos!».

Ciertamente, esta es una idea, pero no ha nacido en ellos sino que para formarla han tomado Éxodo 12:49: «La misma ley regirá para el natural y para el extranjero que habite entre vosotros.» y la han manipulado para aplicarla al mensaje que predican. De hecho, el pagano que se convierte en mesiánico automáticamente pasa a ser pagano/israelita, pero agregan: «Está claro (v 20) que hay que obedecer TODA la Escritura».

Esta “escritura” no es otra cosa sino el modo en que ellos interpretan la Ley.

Según la modalidad mesiánica, nadie puede aceptar el evangelio si no es descendiente de israelitas o, si no es descendiente de ellos sino pagano, al aceptarlo pasa a ser algo así como un naturalizado israelita. Esto es racismo, porque este Movimiento sugiere, en el comentario de su biblia, que el evangelio no es para todos los pueblos: «Debido a las dispersiones pasadas del Yisra’el Judío y las de Efrayim/ Yisra’el, la tierra esta llena de sangre Israelita de ambas casas, de ahí la necesidad de «La Gran Comisión» (vv 19-20).».

Esta es una teoría nueva de la nueva historia del Evangelio que ellos cuentan, la cual nunca antes se había escuchado ni siquiera mínimas insinuaciones, pero ha venido a ser conocida hasta que esa agrupación se la inventó.

Según la historia que cuenta el mesianismo, cuando el Salvador ordenó a sus discípulos ir por todo el mundo a hacer discípulos de todas las naciones, él les estaba ordenando «ir a evangelizar a todos los israelitas», y si algún pagano se colaba aceptando el mensaje, entonces ese alcanzaba la categoría de israelita. Semejante ocurrencia nunca cruzó por la mente de los apóstoles, ya que ellos fueron a evangelizar paganos. Pablo se identifica como apóstol de los paganos, y a los paganos como paganos.

Claro que semejantes palabras: «¡Si tú perteneces a Yahshúa por misericordia, por medio de la fe, entonces debes de ser uno de ellos!» impactan grandemente en personas sobre todo al mundo hispano donde muchas personas, por su sencillez, son presa fácil del engaño, al grado de llegar a la conclusión que si aceptan el mesianismo automáticamente adquieren la nacionalidad de sus “ancestros” judíos.

Aunado a esa idea, o apoyándola, existe en la Internet un listado bastante larga de apellidos hispanos compilados por la entidad Colombiana «B?nei Tzion» (hijos de Sión) bajo el título: «Listado de Apellidos Sefarditas».

En el primer párrafo de la introducción al listado, la entidad dice:

«Esta es una compilación de varios listados de apellidos sefarditas (de España y Portugal) que proceden de listas de la Inquisición y de otras fuentes genealógicas oficiales, así como de documentación aportada por historiadores tanto judíos como españoles. Los citados aquí, fueron obtenidos a través de Internet, con el fin de ayudar a los interesados en encontrar sus raíces judías.»

Si el amable lector, por curiosidad, decide aventurarse a buscar su apellido en esa lista, seguramente se va a llevar la sorpresa de su vida, pues lo encontrará. La pregunta es: ¿Significa entonces que si posee un apellido Español, similar al de los Sefarditas, entonces posee orígenes israelitas? Conozco algunas personas que, vacilantes, piensan que sí.

Es de advertir que la entidad que ha compilado esa lista también aclara que mantiene las reservas del caso en el sentido de que poseer un apellido similar al de los Sefarditas no intitula a nadie a ser judío. El párrafo siguiente dice:

«Los apellidos aquí enlistados indican que sus portadores son judíos o bien descendientes de judíos. Es importante aclarar que el tener un apellido sefardita no siempre es garantía de descender de judíos; la investigación que cada quien realice acerca de las costumbres de sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, ayudará a descubrir paulatinamente sus raíces. Lo importante a la hora de la verdad es que, quien decida adentrarse a la Restauración de las Raíces Judías, lo haga con amor a Di-s, y con la intención de ayudarse a darle a su vida un sentido radical, el responderse definitivamente las preguntas «quiénes somos y de dónde venimos?», para trazar nuestro destino. ». (las palabras en negrita forman parte de ese párrafo).

No es mi intención rechazar el derecho individual de buscar sus propias raíces ancestrales, pero quienes se interesan por buscarlas deben seguir el consejo de los compiladores de ese listado en el sentido de que poseer un apellido similar al de los Sefarditas de ninguna manera significa ser descendiente de judíos.

Esto es razonable, porque de no serlo, se estaría afirmando que aquella región Ibérica fue colonizada por judíos, lo cual al parecer, ningún historiador serio se aventuraría a afirmar.

Sefarad es la palabra que en las Escrituras Hebreas se usa para referirse a lo que conocemos como España, esto significa que al mencionar a los judíos sefarditas se está mencionando a los judíos españoles.

Claro que en la etnografía bíblica, los colonizadores de la Tierra no fueron otros sino los descendientes de Noé muchos siglos antes de que Israel existiera como nación, y antes de que los Israelitas fueran conquistados por los Asirios, por los Caldeos y por los Romanos.

Esto significa que cuando los judíos arribaron a Sefarad, la región ya estaba habitada desde largo tiempo atrás por otras personas, esto claramente apunta a mirar que los habitantes de aquella región no fueron asimilados por los judíos sino al contrario, los judíos fueron asimilados, viniendo paulatinamente a adquirir los mismos nombres y apellidos de los habitantes de Sefarad (o España).

A este respecto, el párrafo antes transcrito dice: «el tener un apellido sefardita no siempre es garantía de descender de judíos». Claro que razonablemente la declaración debería ser en sentido inverso, es decir: Tener el mismo apellido que los Judíos adquirieron al haber sido asimilados por España, de ninguna manera significa ser Judío. ¿Se entiende esto?

En fin, volviendo al comentario de la interpretación que la biblia kadosh hace a Mateo 28:19, puede decirse que la idea de que los discípulos fueron mandados a predicar a los Israelitas esparcidos por todo el mundo, es treta que los mesiánicos utilizan como herramienta de evangelismo con la cual ilusionan a la gente diciéndoles que por ser de origen judío es que a ellos les ha sido enviado el mensaje mesiánico.

Parte V
Pugna entre movimientos
Nazarenos contra Mesiánicos

Lo que sigue en esta sección no ha sido redactado por el autor de este estudio, sino es un manifiesto del Movimiento Israelita Nazareno en contra de los Mesiánicos. Dice:

“¿Judíos Mesiánicos o Israelitas Nazarenos?
¿Qué diferencia hay en un Nombre?
Usted quizás se sorprenda al conocer que los seguidores originales de Yahoshúa (conocido en occidente como Jesús o Cristo) no fueron conocidos como «Judíos Mesiánicos». Como señala Daniel Juster: «Ninguna forma de judaísmo o cristianismo... ha usado el término «Judaísmo Mesiánico» como su designación apropiada.» (Jewish Roots; edición de 1986, p. viii)

Los seguidores originales de Yahoshúa fueron una secta del judaísmo conocida como «los Nazarenos» (como leemos en Hechos 24:5, Pablo era «un líder principal de la enseñanza de los Nazarenos»). Y Epifanio escribe de estos Nazarenos: «Pero estos... no se llaman a sí mismos cristianos —sino «Nazarenos» — Epifanio; Panarion 29

El término «Judaísmo Mesiánico» se acuñó a finales de la década de 1960, así que es una invención moderna.

David Stern escribe en su libro Messianic Jewish Manifesto: «Según las Escrituras la palabra «cristianos» no denota creyentes judíos en Yahoshúa de ningún modo. A los creyentes judíos en Yahoshúa, el Nuevo Testamento los llama seguidores de «este camino» (Hechos 9:2, 22:4) y «Nazarenos» (Hechos 24:5)... el Nuevo Testamento no llama a los creyentes judíos «cristianos».

Según el uso del Nuevo Testamento, el término «cristiano» se reserva para los creyentes gentiles en el Mesías judío Yahoshúa. Hechos 11:19-26 relata cómo, en Antioquía, algunos creyentes judíos ... no limitaron su proclamación de Yahoshúa como el Mesías a los judíos, como había sido la norma previamente, sino que picaron suelo nuevo... Muchos de estos gentiles llegaron a creer... y el resto de los gentiles de Antioquía... acuñaron la palabra cristianoi (cristianos).

Así que el término «cristiano» fue inventado por gentiles para describir a gentiles en un ambiente gentil. El Nuevo Testamento nos dice explícitamente que «los discípulos fueron llamados cristianos primero en Antioquía.» [Hechos 11:26] (Messianic Jewish Manifesto; David Stern; p. 32)

Ahora es importante hacer notar aquí que David Stern mismo en su Jewish New Testament y en su Complete Jewish Bible, traduce Hechos 11:26 de esta manera: «(...) fue en Antioquía que los talmidim por primera vez fueron llamados «mesiánicos» (Hechos 11:26 JNT)

En su comentario a este pasaje (Hechos 11:26) en su Jewish New Testament Commentary Stern escribe: «Mesiánico», o «mesiánicos», del griego cristianoi, lo cual podría trasladarse como en otras traducciones por «cristianos». (...) El nombre «cristianoi» se aplicaba a creyentes gentiles por parte de no-creyentes gentiles. El nombre que los judíos no-creyentes dieron a los creyentes judíos fue «Natzratím» (“Nazarenos”).

De nuevo en Messianic Jewish Manifesto, Stern escribe: «Mesiánico» viene del hebreo «mashíaj» que significa «ungido». «Cristiano» viene del griego «cristós», que es la traducción [griega] del Nuevo Testamento de «mashíaj» y significa lo mismo.

En el conocido como Nuevo Testamento el término «cristiano», que aparece sólo tres veces, aparentemente denota a un gentil creyente en Yahoshúa, así que escrituralmente «cristiano judío» es una contradicción de términos. (Énfasis y corchetes añadidos) (Messianic Jewish Manifesto; David Stern; p. 20)

Ahora podemos ver de las propias palabras de David Stern arriba que:

1. Los términos «cristiano» y «mesiánico» son traducciones alternas de la palabra griega «cristianoi» y significan lo mismo.

2. El término «cristianoi» o «cristianos» se usa en las escrituras solamente para denotar a un gentil creyente en Yahoshúa, así que escrituralmente el término «judío cristiano» es «una contradicción de términos».

Por lo tanto, podemos concluir que el término «mesiánico» se usa en las escrituras solamente para denotar a un gentil creyente en Yahoshúa, de modo que escrituralmente el término «judío mesiánico» es una contradicción de términos. La lógica es implacable... el término «Judaísmo Mesiánico» no es escrituralmente válido, es una invención moderna y es una contradicción de términos

Pero entonces ¿cómo eran llamados los seguidores judíos originales de Yahoshúa si no eran llamados Judíos Mesiánicos? David Stern admite que: «(1) El Nuevo Testamento los llama seguidores de «este camino» (Hechos 9:2, 22:4) y «Nazarenos» (Hechos 24:5)» (Messianic Jewish Manifesto; David Stern; p. 32)

En definitiva el nombre «cristianoi» se aplicaba a creyentes gentiles por parte de gentiles no-creyentes. El nombre que los judíos no-creyentes daban a los creyentes judíos era «Natzratim»... (Nazarenos)... (Jewish New Testament Commentary sobre Hechos 11:26; David Stern)

De hecho, si citamos a Stern, pero sustituimos la palabra “mesiánicos” por “cristianos” (ya que Stern admite que “son lo mismo”) leemos: «Según las Escrituras la palabra «mesiánico» no denota a los judíos creyentes en Yahoshúa de ningún modo. El Nuevo Testamento los llama seguidores de «este camino» (Hechos 9:2, 22:4) y «Nazarenos» (Hechos 24:5)... El Nuevo Testamento no llama a los creyentes judíos «mesiánicos». Según el uso del Nuevo Testamento el término «mesiánico» se reserva para gentiles creyentes en el Mesías judío Yahoshúa.» (Messianic Manifesto by David Stern p. 32)

De manera que el término bíblico para los judíos creyentes en el Mesías no es «Judíos Mesiánicos» sino «Judíos Nazarenos». Deberíamos estar buscando una restauración del «Judaísmo Nazareno» no creando un «Judaísmo Mesiánico» lo cual, siendo «Judaísmo Cristiano» (e.d. «Judaísmo Cristianizado») es una contradicción de términos.

¿Deben negar los “Judíos Nazarenos” que son “Judíos Mesiánicos”?

¡Absolutamente no! Aunque el término es escrituralmente inexacto, dentro del Movimiento Israelita Nazareno existen Judíos que creen en Yahoshúa como el Mesías. De hecho, cualquier judío que crea en el concepto del «Mesías«» (aún si ese «Mesías» no fuera Yahoshúa) puede razonablemente llamarse un «Judío Mesiánico». Así que no necesitamos negar que somos «Mesiánicos» ante quienes nos pregunten. ”

Proviniendo este comentario del Movimiento Israelita Nazareno, es prueba de la pugna que entre ellos y el Movimiento Mesiánico existe en su lucha por querer tomar para sí el derecho de haber sido los primeros en tener la idea de agarrar para el nombre de la secta de los Nazarenos antiguos.

Esto es notorio sobre todo en la Internet, ya que como se ha dicho antes, en muchas páginas, e incluso en “foros” se atacan unos a otros, y defienden sus posiciones, incluso hasta usan palabras un poco pesadas.

Parte VI
El nombre de Dios
(De lo ?imposible a lo dogmático)

????

Yod Hei Vav Hei
(Las letras hebreas se leen de derecha a izquierda)

El Tetragrámaton, el dilema de los siglos.

La pronunciación del nombre del Altísimo fue primero, después vino su escritura. Génesis 4:1 reporta a Eva testificando que había adquirido varón por favor de YHVH.

A partir de ese momento los humanos empezaron a conocer el nombre del Creador. Y puesto que el relato de lo acontecido en el Edén fue narrado de generación a generación, todos conocieron el nombre personal del Creador. No existen indicios acerca de restricciones o prohibiciones para pronunciarlo. Sin embargo, no fue sino hasta Set que se estableció la adoración y la invocación de su nombre.

Claro que Set no fue el primer adorador de Dios sino Abel, de donde se infiere que el propósito de Génesis 4:26 es informar el nacimiento de un modo programado de servicio y adoración entre sus descendientes.

De Set vino toda la generación de adoradores del Altísimo que eventualmente se contaminaron al haberse mezclado con el resto de personas que para ese entonces eran indiferentes o poco les interesaba relacionarse con el Creador.

El Diluvio vino y arrasó con todos los humanos exceptuando a Noé y su familia, y la adoración a Dios e invocación del Nombre continuó sin interrupción. Pero nuevamente la escena se repite con sus descendientes que eventualmente se desviaron de aquello que fue la clave de la salvación cuando vino el diluvio.

Aunque la Escritura proporciona los nombres de todos los descendientes de los hijos de Noé, nada dice de ellos respecto a la adoración; de allí que no está claro si la idolatría fue generalizada en todos los hombres, o si los descendientes de Shem la mantuvieron. La duda nace debido a que en los días de Abraham se encuentran comunidades que conocían a Dios y le temían, entre ellos Abimélek y Melkitzédek.

No es sino hasta Abraham que la adoración vuelve a ser mencionada, y el nombre Altísimo aparece en labios del patriarca (Génesis 15:2).

Indudablemente, Isaac y Jacob lo conocieron y lo invocaron. Y los hijos de Jacob también lo conocieron. De esta manera queda demostrado que tanto los antediluvianos como los postdiluvianos conocían el nombre personal de Dios. Incluso cuando Moisés y Aarón fueron a presentarse ante Faraón para demandar la libertad del pueblo lo hicieron mencionándolo (Éxodo 5:1), lo cual significa que el pueblo en la cautividad conocía cómo pronunciarlo.

Aun después de haberse concertado Dios y el pueblo por medio del pacto del Sinaí, el nombre vino a formar parte ya sea del principio o del final de muchos nombres personales, lo cual es clara evidencia del agrado de ambas partes, es decir, del pueblo usando nombres con referencias divinas, y el Altísimo permitiendo eso.

La tercera ley del Decálogo ordena no tomar el nombre de Dios en vano, pero debe entenderse que eso no se refiere a evitar pronunciarlo. La prohibición se refiere a tomarlo con propósitos indecorosos como en el caso de jurar falsamente poniendo el nombre como respaldo; o cuando su nombre es invocado en negocios o tratos fraudulentos; o cuando la persona invoca su nombre esperando recibir de él un favor, para lo cual promete algo que más tarde no ha de cumplir; o cuando la persona blasfema. Y más como esto.

Esto significa que Dios manifestaba complacencia por el modo correcto conque el pueblo pronunciaba su nombre. Pero las cosas cambian, y la vida del pueblo israelita no siempre estuvo en condiciones aceptables. En varias faces de su vida las relaciones con el Altísimo estuvieron muy frías, y las transgresiones a sus leyes eran frecuentes. De esa manera continuaron por largo tiempo, hasta que vino la invasión que llevó cautivos tanto al reino de Israel como al reino de Judá.

Debido a que no se puede fijar con precisión las razones por las cuales la escritura y pronunciación del nombre dejaron de usarse, al presente existen dos posiciones antagónicas que son insatisfactorias para quienes buscan la verdad al respecto. La primera posición sostiene que fueron los sacerdotes levitas quienes en un intento por evitar profanaciones a la santidad de Dios evitaban pronunciarlo, o al menos lo pronunciaban en voz baja a manera de no ser escuchado por el pueblo. La otra posición sostiene que la pronunciación nunca se ha perdido y que hoy día es conocido.

En realidad, ninguna de las dos propuestas es satisfactoria porque se basan en elementos históricos cuya fehaciencia se pierde en la obscuridad de los siglos, de allí que, favorecer y defender cualquiera de ellas es exponerse al yerro y a dar crédito a posiciones dogmáticas de esas que pululan en el ambiente religioso.

La primera omisión del nombre escrito, y por ende pronunciado, ocurre en la Septuaginta, o Versión de los LXX, que es la primera versión en lengua extranjera de las Santas Escrituras hebreas. Se cree que esa versión pudo haber sido realizada allá por el siglo II A.C.

Lo notorio del caso es que en esa obra el nombre del Altísimo ha sido totalmente omitido, y en su lugar está escrito “señor”. ¿Por qué sucedió eso? Nunca se sabrá, y sólo conjeturas existen. Lo cierto es que quienes tuvieron la oportunidad de leer esa obra, que no estaban familiarizados con los escritos hebreos, nunca conocieron ni el modo en que el nombre se escribía, ni cómo se pronunciaba.

Aún con todo, la escritura del nombre no estaba perdida ya que las Escrituras Hebreas continuaban existiendo. Pero debe notarse que a la par ya estaba la Septuaginta, de la cual es generalmente aceptado que fueron las Escrituras usadas por los apóstoles en la predicación del evangelio entre las naciones gentiles.

Serían demasiadas las demandas de imponer la idea respecto a que los apóstoles usaban las Escrituras Hebreas en su evangelización a los gentiles en vez de usar la Septuaginta, escrita en Griego, que era la lengua común.

Algunas sectas, a partir de siglo pasado, violan la ética del razonamiento al forzar a sus adherentes a aceptar y creer que aunque los apóstoles usaban la Septuaginta, ellos debieron haber conocido la pronunciación del Nombre y debieron haberlo pronunciado. Incluso llegan al grado de que las palabras del Señor: “les he dado a conocer tu nombre”, son atropelladas enseñando que él está diciendo: “les he dado a conocer la pronunciación de tu nombre”.

Otro de los errores dentro del campo de dogmatismo sectario es afirmar que las cartas apostólicas, escritas en Griego, contenían originalmente el nombre de Dios en Hebreo. Eso es sólo suposición, nada hay que lo demuestre. Las únicas pruebas existentes son unos, relativamente pocos, fragmentos griegos que lo contienen. Pero debe recordarse que esos fragmentos son copias de copias de copias, cuyos autores no siempre transcribían sino que escribían lo que a ellos les gustaba más. Prueba de ello es Revelaciones 22:14 que en los manuscritos mas antiguos que se conocen dice que son bienaventurados los que guardan los mandamientos de Dios. En copias posteriores, a alguien se le ocurrió cambiar el texto escribiendo que son bienaventurados los que lavan sus ropas.

Por esto, es enteramente difícil comprobar que esas piezas fragmentarias en que aparece el Tetragrámaton hayan sido copias amparadas por los genuinos originales escritos por los apóstoles.

Si como se sabe, los Ebionitas, los Nazarenos, los gnósticos, los Esenios, y posiblemente otras comunidades producían su propia literatura componiéndola en aquellos pasajes donde querían que dijera lo que ellos creían o pensaban, es imposible concluir que el contenido de esos fragmentos sea genuino, y si bien son fragmentos de copias de copias de copias de escritos apostólicos, nada comprueba que sean fidedignos.

El sectarismo que se apoya en esas fuentes debería tener una explicación razonable del por qué la enorme mayoría de fragmentos disponibles no contienen el nombre del altísimo en vez de rodearse de tinieblas desde donde declaran que los manuscritos originales los contenían pero que la Iglesia Católica se encargó de borrarlo, porque tampoco poseen pruebas para ampararse; más bien ese tipo de declaraciones solo se dan en el campo dogmatístico y no en el campo de la historia formal.

De hecho, hacer incapié acerca de que los apóstoles escribieron el Tetragrámaton, basándose en copias de copias de copias de ignorada procedencia es habitar dentro del campo del surrealismo, ya que por medio de hacer forzar el razonamiento se intenta dar como verdad lo que no es fehacientemente comprobable.

Las Escrituras Hebreas siempre han estado entre los humanos, y no se conocen alteraciones al texto como se conocen en los escritos apostólicos. Seguramente haber sido escritos en Hebreo, una lengua carente de importancia en los círculos paganos, fue la causa que los preservó. Pero de los fragmentos griegos abundan las variantes tanto en el contenido como en la posible cantidad de personas que hicieron copias.

En definitiva, es seguro que ningún erudito en materia bíblica se atreve a forzar el razonamiento intentando validar esos pocos fragmentos. Las iglesias populares sí lo hacen, imaginando que elevar su voz o emplear los medios de difusión para exponer sus ideas, o adiestrar a sus evangelistas para repetir lo que les enseñan, es suficiente para legitimar aquello que carece de bases.

La pronunciación actual del Tetragramatón: ¿Es verdadera pronunciación o es imaginaria?

Si el amable lector decide buscar en cualquier página de internet la verdadera pronunciación del nombre del Altísimo, inmediatamente se va a encontrar con una lista bastante larga en las cuales todas concluyen en lo mismo, es decir, todas dicen que el nombre verdadero puede ser cualquiera de estos: Yavé, Yawé, Yahvéh Yahwéh.

Todos declaran que el Tetragramatón, o Tetragrama, se lee de esa manera. Esto significa que el ambiente popular no le deja ninguna opción a la duda o a la alternativa. Esta uniformidad se debe a que uno tuvo la idea original, a partir de allí se fue formando una cadena de secundadores que eventualmente ha venido a ser bastante larga.

No importa si la idea es certera o no, lo que importa es que todos van unos detrás de otros. Todos afirmando lo que han leído o han oído.

Quizás en este caso lo mejor es tomar la posición de la Enciclopedia Católica (en la Internet), la cual expone sanamente las alternativas Yehová y Yavé, al final de lo cual declara que sea cual fuere la correcta pronunciación, lo importante es que sirve para identificar al Altísimo.

Esta declaración es sabia porque evita dogmatismos que a nada conducen.

Lo interesante del caso es que, aunque todos dicen lo mismo, ninguno expone las razones por las cuales el Tetragrama que, hablando seriamente, es impronunciable, deba ser leído y pronunciado como cualquiera de estos nombres mencionados en el párrafo de arriba.

Incluso se dice que la pronunciación Yavé pasó de los Samaritanos a los Judíos, y de esa manera la pronunciación del verdadero nombre nunca se ha perdido.

Quienes piensan que sólo Yavé es el nombre correcto imaginan que es un error pronunciar Yehova, Yehováh, o Jehováh en Español, y que semejante error se debe a los Masoretas que desfiguraron la verdadera composición del nombre a fin de evitar que la correcta pronunciación fuese conocida. La pregunta es: ¿En verdad fueron los Masoretas quienes decidieron escribir Yehováh? Incluso vagamente, de vez en cuando, se oye decir que ellos lo distorsionaron para que los paganos no lo conocieran. La pregunta es: ¿Acaso los Masoretas estaban pensando en los paganos cuando inventaron la puntuación para facilitar la lectura de la Santa Escritura? seguramente tales argumentos debieran ser apoyados por pruebas que lo demuestren.

El Tetragrámaton, es impronunciable como se ha dicho, y no hay maneras de conocer la exacta pronunciación porque el Alefato sólo posee consonantes, no posee signos de sonidos vocales, pero la Biblia Hebraica, que ha seguido la escritura masorética, lo vierte así DE¡ DI¥ , que en nuestro alfabeto equivalen a YHVH. La pregunta es: ¿Realmente dice aquí Yahvéh, o Yavé? Tómese en cuenta que el Sheva, (nombre de los dos puntitos colocados debajo de la Yod), representa el sonido de una e corta, que por ser corta algunas veces su pronunciación es inaudible. El otro signo es un qamec (o sea la figura parecida a una T), representa el sonido de una a. En otras palabras, uniendo las vocales a esas consonantes daría Yeva o Ieva. El sonido de la yod se asemeja más a nuestra i. ESto quizás podría asemejarse más a la pronunciación que se dice daban los samaritanos al Nombre, pero no parece que ese pueblo haya pronunciado Yavé. En fin, seguramente es más razonable no hacer énfasis en determinada pronunciación que caer en vacíos a los cuales hay que buscar argumentos justificables que siempre estarán sujetos a controversia.

Comparar la gramática del Hebreo antiguo (si es que la hay) con la gramática del Hebreo moderno no es tarea fácil.

Aparte de posiciones que no admiten alternativas, en los últimos años han comenzado a notarse cambios en la idea de que sólo Yavé es el nombre que puede derivarse del Tetragrama (o Tetragrámaton), y se ha comenzado a mirar que la palabra Yehová también encaja. La Enciclopedia Católica, bajo el artículo Jehováh, es una fuente que ampliamente expone la situación. Lo bueno de esta enciclopedia es que aborda el tópico de una manera imparcial, sin inclinarse a favorecer ninguna de las dos posiciones. Incluso parece que con el actual Papa la pronunciación del nombre de Dios está siendo omitida.

(Este asunto se aborda más a fondo en el estudio “El Nombre de Dios”).

Parte VII
Las biblias del movimiento Judaizante
(El papel aguanta con lo que se le ponga)

Entre algunas versiones hechas por miembros de estos movimientos estan: 1) La Biblia de Estudio ESCRITURAS DE RESTAURACIÓN EDICIÓN DEL NOMBRE VERDADERO. 2) Brit Xadashá Iejudit Ortodoxa. 3) Biblia de Jerusalén Versión Judía. 4) Traducción Kadosh Israelita Mesiánica. 5) Versión Israelita Nazarena.

Muy lejos está la mayoría de estas versiones de ser trabajos formales. Más bien pertenecen al campo de lo sectario dentro del cual sus autores más hacen propaganda a su modo de creer que al esmero de verter el contenido de los escritos apostólicos de una manera seria

Lástima grande que no todas las personas que leen ese tipo de trabajos poseen experiencia dentro del campo de las Santas Escrituras, y son presa fácil del engaño distorsionante al que se exponen.

La mayoría de estos trabajos no han sido hechos por autoridades Judías de seriedad y reputación reconocida en el campo de las ciencias bíblicas sino por personas del movimiento sectario judaizante, que decidieron escribir sus propias versiones enteramente a su manera, insertándoles palabras e ideas que nada tienen que ver con el verdadero contenido de la Palabra de Dios sino que van de acuerdo a su particular modo de pensar, o a lo que las sectas a las cuales pertenecen creen.

1. “La Biblia de Estudio ESCRITURAS DE RESTAURACIÓN EDICIÓN DEL NOMBRE VERDADERO”.

Este es el título principal en la portada de una biblia editada por Editorial YATI-YATI Publishing.

La persona que firma al final de la introducción se llama Moshe Yoseph Koniuchowsky. Se identifica como Rabino, con todo, al parecer no es Rabino autorizado por las autoridades Israelitas. Porque si en verdad fuera Rabino autorizado, no estaría pensando diferente del Rabinato Israelita.

Ahora bien, respecto al título de ese trabajo se puede preguntar ¿Qué es lo que está restaurando? Oigamos al autor:

“Restaurando Los Nombres Verdaderos:

La Biblia De Estudio Escrituras De Restauración Edición Del Nombre Verdadero ha sido concebida para dar plena honra a los Nombres Verdaderos del Padre y de Su Hijo, colocándolos con la escritura Hebrea, y de esa manera poder pasar por encima cualquiera controversia acerca de la exactitud de la pronunciación de los nombres. No queremos esa clase de discusión que diluiría el mensaje del corazón del Padre para ambas casas esparcidas de Yisrael, presentadas en esta edición.

También hemos resaltado las palabras del Padre y de Yahshua en letra cursiva en ambos pactos con el propósito de facilitar su identificación. Esto ha sido hecho en contraste con la mayoría de las traducciones donde las palabras del Padre no lo son (en ambos pactos). La Biblia De Estudio Escrituras De Restauración Edición Del Nombre Verdadero ha corregido esta realidad no anhelada, al poner todas las palabras del Padre y de Su Hijo en letra cursiva en ambos pactos.”

En realidad, la ponderación que se le hace a esa versión sólo posee valor entre ellos y talvez entre quienes la compran. Esta “Escritura de Restauración” es similar en valor a la biblia de la Watch Tower, la cual sus editores ponderan por sobre cualquier otra versión aunque posee inserciones antojadizas que por medio de argumentos que a simple vista se ve que son simples excusas, la pretenden validar entre sus adeptos. ¿Qué argumentarían los Testigos si se pusieran frente a estos otros editores? Sería interesante mirarlos.

Eso de que “La Biblia De Estudio Escrituras De Restauración Edición Del Nombre Verdadero ha sido concebida para dar plena honra a los Nombres Verdaderos del Padre y de Su Hijo”, es una declaración encerrada en el cuarto de sus conceptos, de allí no sale, ni mucho menos posee base alguna para impactar a quienes tienen experiencia en asuntos de traducción.

Ni los grandes profetas y apóstoles imaginaron alguna vez que escribir el nombre del Altísimo era para darle honra. La honra que Dios acepta se basa en la obediencia a su Palabra, no en escribir su nombre; que esto es así está demostrado en Isaías “Este pueblo de labios me honra pero su corazón está lejos de mí”.

En ninguna parte de las Escrituras se encuentra que Dios demande honrarlo escribiendo su nombre en cualquier lugar o sobre cualquier superficie como el autor imagina. Ni la Ley ni los profetas dicen eso, por lo cual fácilmente se entiende que sus palabras son sólo imaginación.

No están restaurando nada

La pregunta es: ¿En verdad están restaurando los nombres del Padre y del Hijo? La respuesta es no. Esa versión no está restaurando nada sino insertando ambos nombres en los versículos de su biblia donde la imaginación del autor supone que debieron haber sido escritos por los apóstoles del Señor. A eso se le llama interpolación, no restauración.

Lo que han hecho es cambiar el nombre griego Jesús por el hebreo Yahshua. Este cambio es antojadizo ya que no existen pruebas de que los apóstoles lo hayan usado al evangelizar a los gentiles, más bien lo que existe es simple suposición de que ellos “debieron” haberlo escrito y pronunciado. Al cambiar el nombre de una lengua a otra se imagina que está “honrando“ a Jesucristo.

Exactamente lo mismo ha hecho al haber insertado el Tetragrama (o Tetragrámaton) en los pasajes del Nuevo Testamento donde supone debió haber sido escrito por los apóstoles. Esto no es restauración sino inserción.

Dar como válido lo que es incierto es propio del dogmatismo sectario. En sí, esa versión no está restaurando nada sino insertando unas palabras, cambiando otras y manipulando otras.

Algo que es sumamente interesante es lo que el autor dice en la nota de introducción, en el sentido de que para hacer su trabajo no acudió a los textos Hebreo y Griego, sino que tomó algunas versiones formales de la Biblia, y partiendo de ellas empezó su trabajo de cambiar, modificar y alterar según su gusto. A semejante cúmulo de distorsiones le ha llamado “Escrituras de Restauración.”

¿Cómo pronuncian los miembros de esa secta el Tetragrámaton? Porque si lo pronuncian Yavé o Yawé, entonces el mérito de haber “restaurado el nombre“, le corresponde a los versionistas Católicos, ya que ellos han estado escribiendo ese nombre desde hace muchísimos años antes de que el sectarismo judaizante apareciera, y sin embargo, nunca en sus versiones han hecho alardes de estar restaurando el supuesto nombre de Dios.

Como se acaba de decir, hasta tiempos recientes es que la Iglesia ha comenzado a mirar como alternativa válida el nombre Yehovah (vertido al Español como Jehová), antes de eso, el nombre aceptable era Yavé. Pareciera que la Iglesia está restaurando el nombre Yehová o Jehová.

Véase como estas “escrituras de restauración“ destruyen completamente 1 Corintios 10:32

“No sean tropiezo ni a Yahudim, ni a las naciones, ni a la congregación Yisraelita de ???? .”

Eso de “congregación yisraelita de YHVH” es flagrante inserción que destruye totalmente el sentido del texto griego que habla de la iglesia de Dios, no de supuestos yisraelitas. ¿A esto se le llama restauración? A la verdad esto no es restauración sino destrucción. Asimismo, ¿Cómo han de pronunciarse las cuatro letras hebreas, como los versionistas de la Iglesia Católica lo han promovido?

Eso de estar “restaurando” lo que la Iglesia Católica ha estado usando durante décadas son simples alardes de algo que no les corresponde.

Siendo judíos, posiblemente ignoren que mucho antes de hacer su biblia han existido versiones de la Biblia que han estado usando ese nombre y, por no saberlo, es que piensan que ellos están siendo los primeros en descubrirlo, restaurarlo y usarlo.

En realidad, las inserciones se cuentan por cientos, o por miles, y quienes compran esa “escritura de restauración“ seguramente se llevan el chasco de su vida al encontrar que está demasiado lejos de ser una versión aceptable dentro del campo de las versiones de la Biblia.

2. Brit Xadashá Iejudit Ortodoxa

Similar a la anterior, esta es otra corrupción hecha al contenido de las versiones de la Biblia actuales.

1 Corintios 10:32 en la versión en Inglés dice:

“Be without michshol both to Yehudim and to Yevanim and to the Kehillah of Hashem”

Esta versión es diferente y opuesta a la anterior. Si ambos autores estuvieran frente a frente para defender sus trabajos, ¿quién sería en ganador? Sería interesante mirarlo a dos judíos “sabios” defendiendo sus versiones.

Eso de “Kehillat of Hashem”, vine siendo algo así como “asamblea de haShem“, o asamblea del Nombre. ¿Por qué haShem? Porque el autor de esta versión es de aquellas personas que se imaginan que por reverencia el nombre no debe ser pronunciado, y por eso lo sustituyen diciendo haShem que es palabra hebrea que significa “nombre”. Otras personas de esa misma linea no escriben Dios sino Di-s, ¿Es a esto a lo que se le llama respeto al Altísimo?

La versión en Español dice:

“Sed sin ofensa á iejudim y á Gentiles, y á la kejilá meshixit de Elojim.”

En esta versión está omitida la “kehillat of Hashem”, en su lugar dice “kejilat meshixit de Elohim”.

¿Por qué lo cambiaron? Ese “meshixit” viene siendo algo así como “ungida”, de lo cual viene resultando: “asamblea ungida de Elohim”, lo cual es igual a “asamblea cristiana de Elohim” ya que Cristo en hebreo significa Ungido.

¿Por que siendo el mismo trabajo dice diferente?

La razón de esa diferencia se debe a que ambas son versiones echas según las ideas de sus autores y no según el Texto Griego del Nuevo Testamento.

A propósito, eso de brit xadashá iejudit ortodoxa, es sólo un nombre rimbombante en el cual se mezclan tres palabras hebreas con una española. Para evitar barbarismo mejor sería “nuevo pacto judío ortodoxo”. Y para evitar más barbarismos lo correcto es usar la j en vez de la x.

En honor a la verdad, ese trabajo nada tiene de ortodoxo, todo lo contrario, es un trabajo extremadamente liberal en el cual nada hay de Texto Griego sino abundante imaginación a la cual se le atribuye calidad de seriedad. Si fuera ortodoxo se apegaría rigurosamente a las fuentes originales.

4. La Biblia de Jerusalén, Versión Judía

Esta Biblia (no biblia como las anteriores) es ante todo, un trabajo que ha sido hecho tomando como base la Biblia de Jerusalén. Lo poco que he visto de ella (porque apenas he leído un poco de ella) es que se trata de una versión cuya base ha sido el trabajo mayor realizado por versionistas Católicos de la Biblia de Jerusalén realizada en 1976.

En esta Biblia, 1 Corintios 10:36 dice:

“No deis escándalo ni a judíos ni a griegos ni a la Iglesia de Dios; ”

Esto sí es una traducción del Texto Griego al Español.

La Traducción Kadosh Israelita Mesiánica

En primer lugar, una traducción consiste en verter el contenido de una lengua a otra. Generalmente, aunque los versionistas de las casas que editan Biblias, son personas con reconocida capacidad en las lenguas Hebrea y Griega, reconocen que verter una obra de una lengua a otra es tarea altamente difícil, con todo, pocas variantes ocurren entre versiones, y esas variantes generalmente son de forma, no de fondo. Por lo altamente difícil que es traducir es que sensatamente evitan decir que su trabajo sea una traducción, y prefieren decir que es una versión.

Con todo, a este trabajo le llama “traducción kadosh” ¿Por qué traducción cuando que el trabajo fue tomar otras versiones de la Biblia para distorsionarlas? Al igual que esta biblia, los Testigos ponderan su biblia como traducción aunque es una flagrante adulteración al Texto Griego al cual le insertan la palabra Jehová donde imaginan que debió haber sido escrito por los apóstoles.

Esto de ninguna manera es traducción, con todo, se le llama “traducción kadosh”. ¿Por qué kadosh? Kadosh significa santo. ¿Desde cuándo es que distorsionar la Santa Escritura a sido motivo de santidad? “Traducción Santa” ¡Vaya imaginación!

Nunca los santos profetas y apóstoles imaginaron que debían identificar sus escritos con tal identificativo. Nunca cruzó por la mente de Pablo la petulancia de decir algo así como “mi santa epístola a los Romanos”, “mis santas epístolas a los Corintios” Etc. Con todo, a esto se le llama “traducción santa”. Tan santa es que 1 Corintios 10:32 es “santamente” distorsionado diciendo:

“No sean de tropiezo a nadie, ni a Judíos, ni a Goyim, ni a la Asamblea Mesiánica de YAHWEH.”

¿De dónde eso de Asamblea Mesiánica de YAHVEH?

Como se dice en otro lugar de este estudio, eso de asamblea mesiánica es sólo una donación personal que el autor de este trabajo hace a su organización.

La Versión Israelita Nazarena

Sólo sé de una versión Nazarena llamada “Versión Israelita Nazarena” (Posiblemente existen otras pero en este momento no las conozco), ha sido hecha por una persona Puertorriqueña que, según se dice, aprendió Hebreo de manera autodidáctica. Al presente no me es posible examinar su trabajo ya que no está disponible gratis, quien desee obtener una copia en formato electrónico PDF debe pagar $20.00.

Otro ejemplo de distorsión

En realidad, citar y comentar cada una de las alteraciones requiere considerable trabajo pues son cientos de ellas. Véase nada más sólo otro ejemplo de cómo la Brit Xadasháh Iejudit Ortodoxa arregla la narración de Mateo 28:17:

“Mat 28:1 Pasado el Shabbat, al tiempo de shaxarit en iom rishón (primer día de la semana [según calendario judío]), vinieron Miryam de Magdalá y la otra Miryam, a ver el kever.

Mat 28:2 Jine, hubo un gran teremoto; porque un malakh Adonay, descendiendo Shamayim y legando, rodó la piedra, y se sentó sobre esta.

Mat 28:3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.

Mat 28:4 Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como metim.

Mat 28:5 Mas el malakh, respondiendo, dijo a las nashim: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Rabinu Melekh jaMashíax, el que fue corgado sobre jaetz.

Mat 28:6 No está aquí, pues Rabinu Melekh jaMashiá x ha experimentado la texiyá jaMashiá x, como él dijo. Venid, ved el lugar donde estaba colocado.

Mat 28:7 E id pronto y decid a sus talmidim de la texiyá jaMashíax de entre los metim, y ¡Jine! va delante de vosotros a Galil; alí le veréis. Jine, os lo he dicho”.

(El texto ha sido copiado respetando el contenido).

Esto no es traducción, pues está demasiado lejos de serlo; más bien es un trabajo libre, sin apego a reglas de ninguna índole, sino apegado a la mentalidad de su(s) autor(es)

A esta serie de interpolaciones, llaman “Brit Xadashá Iejudit Ortodoxa”, en Inglés se llama «Orthodox Jewish Brit Chadasha».

A todas luces puede verse que esto es solo una composición en donde sus autores han mezclado palabras Españolas con lo que imaginariamente es un estilo de verter la lengua Hebrea. Y no solo eso, sino que han agregado oraciones completas que son extrañas al Texto Griego.

Claro que esta mezcla de palabras ha sido hecha a propósito, pues forma parte de la táctica judaísta de hacer prosélitos. La táctica consiste en que cada miembro de ese movimiento “hebraíce” prosélitos mediante el uso de palabras hebreas mezcladas con Español. ¿Ingenioso, no? De esa manera el prosélito, leyendo “hebreo”, entra en un proceso de asimilación que le hará familiarizarse con los judaizantes.

Otra contradicción

Si el Movimiento Israelita Nazareno, y el Movimiento Mesiánico creyeran en las Escrituras Griegas, no las desprestigiarían.

El Movimiento Mesiánico dice:

Creemos:

La Biblia, consistiendo del T?nakh (Escrituras del Antiguo Pacto, y B?rit Hadasha (Nuevo Pacto) son inspirados, y la única, infalible Palabra de Dios”. (Traducido del Inglés)

En realidad, estas palabras son controversiales, son una declaración para sorprender a quienes no han visto la diferencia entre lo genuino y lo falso; porque si en verdad creyeran en que las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto son únicas, de autoridad, y fuente infalible de la Palabra de Dios, no habrían producido todas esas versiones de las cuales ya se ha hablado que nada tienen de relación Ni con la Biblia Judía, ni con los manuscritos Griegos del Nuevo Pacto.

Parte VIII
Misceláneos

El “hebrañol”

A manera de jocosidad puede mirarse que entre muchos millones de personas hispanas que viven en Los Estados Unidos de América, cuya lengua materna es el Español, se ha establecido una mezcla de Inglés y Español, a la cual se da el nombre de “spanglish”.

En realidad, ni la población de habla Inglesa, ni la de habla Española, toman esa mezcla con seriedad, con todo, semejante modalidad posee un lugar en el medio informal donde poco valor, o nada, poseen las lenguas formales.

No es extraño que en ese ambiente se escuche mencionar la “grocetería”, esta palabra ha resultado de la fusión de grocery store y abarrotería. Tampoco en ese medio despierta incertidumbre la palabra “washandería”, la cual es el resultado de la fusión de “wash” (lavar) y lavandería. Incluso la palabra “spanglish” ha surgido de la fusión de las palabras Spanish y English. Claro que en el ambiente formal esa jerga no ocurre ya que todo mundo sabe que es parte de la comunicación informal de la popularidad hispana en aquel país.

Una mezcla, aunque no similar, pero parecida, ha estado siendo sembrada en algunas naciones hispanas; sus precursores son el nazarenismo y el mesianismo.

A semejante mezcla podría llamársele “hebrañol”.

El hebrañol es parte de la jerga religiosa y de las tácticas proselitistas de esas agrupaciones que, para judaizar, a sus conversos insinúan poseer un modo diferente de comunicación, para ello mezclan palabras de ambas lenguas en sus escritos y en sus conversaciones, lo cual maravilla a sus víctimas que imaginan que por absorber esa modalidad ya están capacitadas para hablar Hebreo.

Por supuesto que no estoy diciendo que colaborar para que otros conozcan lenguas foráneas sea error. Lo que estoy diciendo es que ambas sectas toman sus biblias para judaizar, o sea, es un ardid que generalmente se pasa inadvertido por la víctima, ignorando cuál es el verdadero propósito de esa mezcla.

No causa sorpresa que sus prosélitos adquieran una postura de personas que «hablan Hebreo» cuando se les oye mencionar a jaShem (el Nombre), o del Rúaj jaKodésh (Espíritu Santo), o de Yahushúa (Josué o Jesús), o Brit (pacto), o Mishkam (Templo) etc., palabras que son dichas a propósito aún a sabiendas que el interlocutor las desconoce, pero que al lanzárselas esperan cautivarlo e interesarlo para hacerlo prosélito.

Incluso algunos, por el simple hecho de haber sido asimilados por el Movimiento, hasta imaginan ser rabinos, olvidándose que antes de haber sido asimilados eran pastores pertenecientes a cualquier congregación.

En fin, el hebrañol es un barbarismo que el movimiento judaizante está promoviendo entre sus conversos. Quien les escucha seguramente desconoce de qué se trata el asunto. Pablo dice

«Así también vosotros, si por la lengua que habláis no dais palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís?, porque sería como si hablarais al aire.». 1 Corintios 14:9.

Menudo embrollo es ese, porque los apóstoles que escribieron las Escrituras Griegas, en las cuales ambos movimientos no creen sino que rechazan, no supieron que adaptarse a la cultura Griega para predicar, y pronunciar el nombre del Señor en Griego fuera pecado. Ese “pecado” lo evitan los judaístas.

Rechazan las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto

Ambos movimientos son claros en rechazar las Escrituras Griegas. Las rechazan porque no creen en ellas, por eso es que no lo toman como base para sus biblias, sin embargo, han tomado varias versiones de la Biblia y las cuales han modificado a su entera satisfacción.

El mesianismo es trinitario

Es difícil de entender cómo una organización que reclama poseer raíces judías, y que rechaza el Cristianismo, a la vez ni posea raíces judías y acepte la doctrina fundamental de la Iglesia Católica.

Dentro de los puntos de fe, de la B’rit Hadasha Messianic Jewish Synagogue (algo así como Sinagoga Judía Mesiánica del Nuevo Pacto), está su fe trinitaria:

“Hay un Dios, como está declarado en el Shema (Deuteronomio 6:4), que es ‘Echad’, una unidad compuesta eternamente existente en tres personas: Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo (Isaías 48:1617; Efesios 4:4-6). (Traducido del Inglés).

El pueblo de Israel identifica la declaración “Oye Israel, YHVY vuestro Dios es uno”, de Deut. 6:4, como Shemá. Shemá es lo que en Español significa “oye”. Ejad, o como se escribe en Inglés, echad, es el equivalente de uno.

De esa manera, para la organización mesiánica, su Dios es el mismo que los diferentes concilios de la Iglesia, a lo largo de más de quinientos años, a partir de inicios del siglo IV E. C., forjaron.

El dogma de la Trinidad es una fórmula para la cual algunas autoridades de la Iglesia declaran que no existen bases dentro de las Escrituras Hebreas.

En fin, es incongruente con la realidad, declarar poseer raíces judías cuando que en ningún momento de la historia Israel ha sido una nación trinitaria. Y es incongruente con la realidad sus pretensiones de poseer doctrinas bíblicas cuando que el dogma de la Santísima Trinidad es atributo innegable de la Iglesia Católica a la cual rechazan. Basten estos pocos ejemplos de las creencias de los mesiánicos.

Parte IX
Algunas Similitudes

1. Aunque el Movimiento Israelita Nazareno y el Movimiento Mesiánico son antagónicos y se golpean entre sí, poseen puntos en común, eso les hace ser movimientos hermanos. Después de todo, ambos reclaman poseer la misma raíz de origen; y aunque los Israelitas Nazarenos reclamen derechos exclusivos sobre la imitación a aquella secta original nacida por el siglo II de nuestra era, el Mesianismo tomará las mismas fuentes de información patrística para reclamar derecho de legitimidad.

2. Otro punto que les hace sectas familiares es la producción de su propia literatura, sobre todo en la fabricación de sus biblias. Después de todo, ambos movimientos rechazan las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto, ambas organizaciones lo demuestran al haber tomado varias versiones de la Biblia para fabricar las de uso interno.

3. Lo notorio es que, su trabajo no es para que se conozca el evangelio sino que les sirve para propagar sus doctrinas y la enorme cantidad de distorsiones que le han hecho .

4. Aunque algunas veces mencionan las Escrituras Griegas, en realidad más parece que nunca las han leído, y si en caso las hayan leído, no las creen, de otra manera nunca habrían fabricado literatura que en lugar de honrarlas las desprestigian al haberlas distorsionado según su punto de vista.

5. Ambos movimientos declaran no ser Cristianos sino Nazarenos o Mesiánicos; y para validar su identidad han procedido a adulterar flagrantemente aquellos versículos en donde la iglesia es claramente identificada como Cristiana, en lugar de lo cual la hacen aparecer como Nazarena o Mesiánica.

Su actitud es perniciosa porque engañan a sus conversos hasta el grado de hacerles creer que sus trabajos son santos y superiores a las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto.

7. Ambos movimientos sostienen doctrinas extrañas que son imaginarias. Por ejemplo, el nazarenismo toma prestada las enseñanzas de la secta de los Nazarenos antiguos, la cual afirmaba que Jesucristo no es único en su naturaleza, sino que igual a él, existen otros poderes en el cielo. Por su parte, el mesianismo es trinitario.

8. El movimiento judaizante distorsiona Mateo 28:19, porque entretanto el Señor ordenó a sus discípulos ir a hacer discípulos de todas las naciones, ellos enseñan que el Señor mandó ir a predicar el evangelio a los judíos que viven en todas las naciones.

9. Enseñan que si al predicar el evangelio a los judíos que viven en todo el mundo, las personas que no son judías se convierten, entonces les cabe la posibilidad de ser descendientes de judíos; y en caso de no serlo, todavía les queda la alternativa de pasar a serlo si aceptan ser miembros de ese movimiento.

10. Los miembros de ambas agrupaciones declaran que no son judíos ni gentiles, sino “nazarenos”, pero se contradicen pues otras veces reclaman que sí lo son.

Parte X
Solemnidades de la ley
Sólo imitación, nada verdadero

En la imitación no hay realidad sino engaño.

El movimiento judaizante engaña a sus seguidores haciéndoles creer que obedecen la Ley que ordena la celebración de las solemnidades.

Sí, engañan a sus seguidores, porque ellos, si en verdad conocen la Ley, saben que ninguna de las solemnidades se puede celebrar viviendo afuera de la tierra de Israel. El Altísimo ordena:

“Tres veces cada año se presentarán todos tus varones delante de Jehová, tu Dios, en el lugar que él escoja: en la fiesta solemne de los Panes sin levadura, en la fiesta solemne de las Semanas y en la fiesta solemne de los Tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vaciá s.” Deuteronomio 16:16.

Obsérvese que la Ley ordena celebrar las fiestas “en el lugar que ????(Elojim) ordena”.

¿En qué parte de la Ley está escrito que el humano puede modificar lo que Dios ordena? ¿Acaso no es Jerusalén el lugar escogido? ¿Acaso dice la Ley que el israelita puede celebrar las fiestas en otro lugar que no sea el Templo?

Dios rechazó las pretensiones de Israel cuando celebraron las fiestas a como ellos querían. Tan airado estaba que por medio de Isaías les dijo:

“1:11"¿Paraquémesirve,diceJehova? lamultitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de grasa de animales gordos; no quiero sangre de bueyes ni de ovejas ni de machos cabríos.

1:12 ¿Quién pide esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para pisotear mis atrios?

1:13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación. Luna nueva, sábado y el convocar asambleas, no lo puedo sufrir. ¡Son iniquidad vuestras fiestas solemnes!

1:14 Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes; me son gravosas y cansado estoy de soportarlas.

1:15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.” Isaias 1:11-15.

Todas las solemnidades fueron ordenadas por Dios. Él se complacía viendo al pueblo celebrarlas tal como se las había ordenado, sin embargo, Él rechazó la celebración de sus fiestas, por el modo incorrecto conque el pueblo las celebraba, porque las celebraban a su manera. Frente a la justicia de Dios las disposiciones personales no valen.

La Ley ordena presentarse en el Templo llevando ofrendas. ¿Con qué excusa el movimiento judaizante remienda su desobediencia a esta parte de la Ley? La Ley ordena el sacrificio de animales. ¿Acaso el Altísimo habla de sacrificios de labios o, sacrificios espirituales? La Ley dada al pueblo es eminentemente material, sin remiendos “espirituales” los judaizantes acuden a espiritualizar cuando, a sabiendas que la Ley se entiende materialmente, tienen que explicar esta porción de la Ley.

¿En qué parte de la Ley está escrito que Dios justifica a quienes transgreden sus solemnidades?

Todo el contenido de la Ley debía ser obedecido por el pueblo tal como está escrito, sin imaginar que alguna de sus partes podía sustituirse con acciones “espirituales”. ¿Se oyó alguna vez decir al Altísimo o a sus profetas, que algunas especificaciones de la Ley podían ser obedecidas “espiritualmente”? ¿Acaso no es cierto que los judaizantes sólo imaginan celebrar las solemnidades anteponiendo sus propias determinaciones de como acomodar cada aspecto de ellas a su manera?

Póngase atención a la gran cantidad de judíos de muchas naciones que estaban presente en Jerusalén en la fiesta de Pentecostés. Ellos sabían que nadie podía celebrar las solemnidades en cualquier nación en que vivieran, de otra manera Hechos 2 no los mencionaría estando presentes. Si hubieran creído que algunos elementos de las solemnidades podían cambiarse o modificarse, ¿para que habrían viajado desde sus lugares hasta Jerusalén?

En ningún momento de su historia Israel ha creído que algunos aspectos de las solemnidades pueden ser sustituidos por elementos “espirituales”, en cambio los judaizantes, irrespetando al Altísimo imaginan que tales cambios son permitidos.

¿Acaso no es cierto que cualquier argumento que se anteponga para validar la imitación es solo excusa que pone en relieve la frustración de no ser capaces de llenar todos los requisitos demandados? ¿Cómo es posible que diciéndose ser judíos se valgan de excusas para transgredir las solemnidades y a la vez mientan diciendo que celebran las fiestas de Dios?

Por lo que sé, ningún judío en condiciones normales acepta que al celebrar las solemnidades viviendo en cualquier país del mundo, sea exacta obediencia al Altísimo. ¿Por qué los movimientos judaizantes no declaran a sus discípulos la verdad, diciéndoles que en realidad no guardan las solemnidades sino que, cuanto hacen es sólo imitación, una parodia?

En esto deben poner atención los que no son israelitas, que se convierten al movimiento judaizante:

“La misma ley regirá? para el natural y para el extranjero que habite entre vosotros.” Éxodo 12:49.

Esto significaba que todo gentil que quería celebrar las festividades, primero tenía que ser circuncidado. Esa circuncisión no era ni simbólica ni espiritual como los gentiles judaizantes quieren arreglarlo acudiendo a tomar versículos del Nuevo Testamento. La circuncisión es un rito material al cual los gentiles debían optar. El Altísimo no acepta remiendos de ninguna clase,

La pregunta que no contestan

El dicho popular dice que desde que las excusas se inventaron nadie queda mal. Al aplicar esto a los judaizantes viene a aparecer que su razonamiento para (supuestamente) celebrar las solemnidades siempre les hace aparecer como sin culpa por no obedecer plenamente la Ley. Pero esa inculpabilidad es sólo delante de los humanos; delante de Dios son culpables por presentarle una ofrenda defectuosa.

¿Qué sucede si en algún año no celebran las siete festividades? ¿Caen bajo condenación, o se las arreglan para autojustificarse? Porque la Ley ni da lugar a las excusas ni mucho menos a la misericordia, más bien con rigor castiga al transgresor. Pablo dice:

“La ley produce ira; pero donde no hay Ley, tampoco hay transgresión.” Romanos 4:15.

La ira es la ira de Dios ante el transgresor. Y el único modo de escapar de esa ira es evitar meterse en problemas al querer cumplir leyes que son imposibles de cumplir viviendo afuera de Israel y no existiendo el Templo.

De manera que, o bien se someten a cumplir exactamente como la ley ordena, y no a como se imaginen; o mejor les sería dejar de fingir obediencia.

El ministerio de la ley es muerte. En cambio el ministerio de la gracia es vida abundante, pero para gozar de ella hay que abandonar toda pretensión de obediencia.

Como ha sido mencionado en otras secciones de este estudio, aquella antigua secta nazarena se servía del nombre de Cristo para sorprender la buena fe de los gentiles convertidos al evangelio a quienes contactaban con apariencia humilde y de compañerismo para que bajaran sus defensas. Una vez el contacto estaba hecho, entonces procedían a distorsionar el mensaje de los apóstoles introduciendo el mensaje que ellos habían fabricado. El resultado era que ellos ganaban discípulos que después se les unían en sus propósitos.

Así es hoy en día, el nombre de Jesucristo está siendo tomado por el movimiento judaizante para introducir esa mezcla extraña de gnosticismo judaísta que los apóstoles, principalmente Juan y Pablo, se afanaron por combatir..

Por supuesto que a sus víctimas nunca les dirán que ese es su propósito, pero los resultados serán siempre los mismos, es decir, una persona que supone creer en Cristo pero que su nueva fe no es sino una mezcla de Cristianismo con solemnidades de la Ley enteramente distorsionadas.

No, si Dios no toleró las ofrendas defectuosas del pueblo, mucho menos tolera las ofrendas defectuosas que los judaizantes y los paganos incircuncisos le presentan.

Otras preguntas que no responden

Lo que ninguno de los dos movimientos explica es: ¿Qué ventajas tienen delante de Dios al celebrarlas y qué desventaja al no celebrarlas?

¿Se justifican delante de Dios al celebrarlas? ¿Caen bajo condenación al no celebrarlas? ¿Como demuestran esto en el Nuevo Pacto? ¿Como comprueban que las festividades fueron una ley que la iglesia del siglo I celebró? ¿En que parte de las Escrituras apostólicas se mira a las iglesias celebrando fiestas?

¿Cayeron los apóstoles bajo condenación por no haberlas celebrado, y únicamente alcanzaron la salvación aquellos que tanto dañaron a los redimidos induciéndolos a las festividades? Si eso fuera así, entonces habría que reescribir todas las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto.

El mesianismo no cree en Jesucristo

El mesianismo claramente dice que cree que se salva por guardar la Ley. La pregunta es: ¿Realmente guardan la Ley como está escrita? Ellos no guardan la Ley como ella declara; más bien se les imagina que la guardan.

El mesianismo no cree en la salvación por medio de Jesucristo. Hechos 4:12 dice que:

“En ningúnotro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Dos cosas podrían haber: 1. No conocen las Escrituras del Nuevo Pacto, por eso desconocen que existe este texto, y también desconocen el contenido de la carta a los Hebreos. Hebreos es la mas alta demostración de lo innecesario que es someterse a pretender guardar la Ley frente a la excelencia de la salvación por gracia; porque la salvación es por fe en Jesucristo, no por medio obedecer las obras de la Ley. La salvación no se alcanza teniendo fe en las obras de la Ley sino por la fe en Jesucristo.

La salvación fue alcanzada por Israel cuando obedeció la Ley como ella establece, pero le vino condenación cuando decidió obedecer según las ideas personales.

La justificación por la Ley les trajo más dificultades que beneficios. Por eso el Altísimo envió a su Hijo para abrir un camino más amplio. Venido él la oportunidad de salvación sin las obras de la Ley es altamente beneficiosa. Aunque esto es así, el mesianismo lo ignora, por eso cree que puede alcanzar la salvación obedeciendo la Ley.

Parte XI
Aprovechando el momento

El movimiento sectario judaizante, dado a conocer actualmente por sus representantes principales: Movimiento Israelita Nazareno, y Movimiento Mesiánico en nada difieren de otros movimientos, como el movimiento pentecostal, y el de la Nueva Era.

El movimiento pentecostal tuvo gran florecimiento durante las décadas de los años 1970-80. Durante ese tiempo inundó gran parte del Cristianismo con doctrinas escatológicas, con la imposición de manos para transmitir lo que ellos decían que era el Espíritu Santo, y con milagros que atribuían al Espíritu Santo.

Hoy en día ese movimiento ha perdido la mayor parte de su fuerza aunque todavía muchas iglesias imitan su estilo de alabanzas. Relativamente pocos van quedando que poseen el “don de lenguas”. En pentecostalismo establecía congregaciones que después se convertían en autónomas en creencias y prácticas.

El movimiento de la Nueva Era parece ser más organizadonizado, de tal manera que ha abarcado dentro de su seno muchas creencias, entre ellas los extraterrestres, el espiritismo, la astrología, el gnosticismo, la medicina alternativa manifestada por cristales, piedras, amuletos, música, etc., la kabala o numerología judía, yoga, angelismo, meditación trascendental y otras prácticas que desde hace varios años han estado impactando a miles de personas inconformes con el Cristianismo mediocre actual.

¿Cuanto tiempo va a prevalecer este movimiento? Todavía no se sabe, aunque siendo un movimiento basado en la imaginación humana, el futuro servirá para tener alguna idea acerca de su duración.

De la misma manera está ocurriendo con el movimiento judaizante, porque desde hace algunas décadas ha emprendido una campaña proselitista entre las iglesias evangélicas, sobre todo en Latinoamérica, en donde miles de creyentes han sido sorprendidos por la doctrina de los Nazarenos antiguos que sus delegados astutamente presentan como genuino mensaje de Cristo, usando pequeñas frases hebreas que ponen a sus víctimas en sorpresa, hasta el grado de vislumbrarlos haciéndoles creer que aquello que los apóstoles combatieron en realidad es el actual verdadero mensaje de Cristo. El tiempo dirá cuánta será su duración.

Este movimiento judaizante está aprovechado el momento que la falta de atención de las iglesias Cristianas le ha proporcionado, y está promoviendo la literatura que ellos producen la cual consiste principalmente en sus biblias en las cuales promueven sus creencias.

Sus canales de información

Tres son los canales principales que el movimiento judaizante está utilizando con verdadero éxito: Las biblias que producen, la Wikipedia (enciclopedia de la internet) y la Internet.

La Wikipedia es una fuente de información actualizada verdaderamente enorme. Lamentablemente, está siendo utilizada por estos movimientos para introducir sus creencias. Así, quien busque en esa enciclopedia cualquier información relacionada a judaísmo, se va a encontrar, más que todo, con artículos escritos por prosélitos de ambos movimientos. Quien ignore esto nunca imaginará que lo que está leyendo es información de este movimiento.

Parte XII
Similitud con otras organizaciones
Otros se les adelantaron

El movimiento Israelita Nazareno y el Movimiento Mesiánico no van más profundo de los años de 1960, pero su actividad se ha incrementado en desde los inicios del presente siglo.

Imaginan ser los portadores de un mensaje judaizante sorpresivo y novedoso que nunca antes se había escuchado. Ellos se ponderan tanto porque desconocen que décadas antes de que se organizaran como sectas ya existían iglesias con rasgos como los que ellos piensan serles exclusivos.

En lo único que difieren es en su énfasis dogmático de la lengua Hebrea a la cual indirectamente dan carácter sagrado, y en aniquilar totalmente el Griego del Nuevo Testamento.

Festividades

Hace algunas décadas ante de ellos, Herberth W. Armstrong había fundado su Iglesia de Dios Universal.

Por breve tiempo adquirió derechos de miembro dentro de la Iglesia de Dios del Séptimo Día, pero debido a que no pudo influenciar a la iglesia a que celebrara las fiestas de la Ley, optó por desligarse para formar su propia iglesia.

De hecho, su iglesia tuvo éxito al grado de alcanzar una cantidad de miembros que sobrepasaban varios cientos de miles. Su doctrina consistía en creer en la observancia de las festividades o solemnidades. Por supuesto que no las guardaban como está ordenado sino como se lo imaginó.

De esta manera puede mirarse que antes que este movimiento judaizante naciera, Armstrong se les había adelantado.

Israelismo étnico

Armstrong predicaba la teoría de que los Ingleses y los Estados Unidos son remanentes de las Diez Tribus perdidas de Israel.

La idea de que Europa, y más Inglaterra junto con sus descendientes Estados Unidos, son descendientes de las Diez Tribus de Israel supuestamente perdidas, que fueron llevadas en cautiverio por los Asirios, y que nunca volvieron a su tierra, es una teoría desprestigiada por autoridades de Israel.

Esa teoría no explica cuándo es que alcanzaron su libertad de los Asirios, y cómo es que las Tribus de Efraim y Manasés en lugar de volver a su tierra optaron por irse a vagar por el mundo. Según la Escritura, los Samaritanos son una mezcla de Israelitas con paganos, lo cual quiere decir que ellos sí regresaron a su tierra, y su lugar de adoración era el monte Gerizim.

El movimiento judaizante posiblemente desconoce que Armstrong se les adelantó a darle vida a una teoría que nadie puede comprobar. Con todo, eso de que Mateo 28:19 es un mandamiento para ir a evangelizar a los Israelitas esparcidos en el mundo es una idea gemela con la predicada por aquel hombre.

Parte XIII
Judaísmo mezclado con la fe de Jesucristo es contradicción al Altísimo
Conclusión

La Ley, dada por el Altísimo al pueblo de Israel, fue un sistema completo. Nada le faltaba, nada le sobraba, nada qué añadirle en tiempos futuros; era exactamente lo que Israel necesitaba para estar limpio en la presencia de Dios. Tan completo era el sistema que por eso fue escrito:

“Por tanto mis estatutos y mis derechos guardareís, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos: Yo Jehová.”. Levítico 18:25.

Fue un sistema adecuado para el tiempo que debía permanecer vigente, que involucraba aspectos morales, de justificación ritual, y un sacerdocio. Todo lo cual dependía del Templo que Dios ordenó construir.

Por la obediencia Israel alcanzaba justificación y por último la vid eterna. La desobediencia significaba muerte y condenacióneterna. El sistema era local, es decir, no trascendía las fronteras de la tierra de Israel. Era para los Israelitas viviendo en su tierra. Por medio de sus profetas Dios les remarcaba el valor de obedecer toda la Ley como estaba escrita, y el castigo les vino debido a su insistencia en transgredirla. El tiempo vendría en que las cosas iban a cambiar para que la salvación fuera extensiva a todo el mundo. Y eso que iba a cambiar era el esquema ligado al Templo, es decir, aquello que justificaba al pueblo. Tan específico era el plan divino que a su debido tiempo ese Templo fue destruido, dando por terminado, de esa manera, el sistema antiguo.

El nuevo sistema no requeriría de obediencia a ninguna de las partes de obediencia justificativa ni del Templo, tan así debía ser que Levítico 18:25 dejo de tener valor, lo cual era necesario para favorecer a todo el mundo gentil que no iba a depender de la Ley sino de la fe. Jesucristo se encargó de poner en efecto el nuevo sistema; uno en el cual la fe, que fue elemento ausente en la Ley, jugaría un papel determinante en ese nuevo sistema.

La fe en la justificación por Jesucristo es la clave para la salvación del mundo, en cambio en lo antiguo la salvación se alcanzaba por obedecer la Ley.

Por algo está escrito:

“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley.“ Romanos 3:28.

Quien diseñó ambos sistemas para que funcionaran en su tiempo fue el Altísimo; y si el antiguo sistema terminó con Cristo porque el Altísimo así lo había determinado, ¿Qué agradable le puede ser que la terquedad humana se empeñe por continuar pretendiendo guardar leyes que Dios conoce que no guardan como él lo mandó a Israel en su tierra?

Dios quiso favorecer tanto a Israel como a todo el mundo, para lo cual quito los obstáculos.

Es notoriamente curioso que entretanto Israel no deseaba someterse a los rigores de aquella ley, algunos en la actualidad están empeñados en revivir aquello que ha sido dado por terminado. ¿No es esto una abierta rebeldía al Altísimo? ¿No es esto una abierta oposición a la santísima voluntad?

El nuevo sistema es completo, nada le falta, nada le sobra; y vino en sustitución del antiguo. Nadie tiene autoridad para tomar ambos y mezclarlos, porque semejante mezcla es contra la misma naturaleza de la esencia de ambos sistemas, cuya esencia les hace a ambos incompatibles entre sí. O bien son obras, o fe, pero fe mezclada con obras es irrealizable. De no haberlo sido, Dios habría realizado un sistema que abarcara ambos, lo cual él no hizo. FIN.