¿Quién pide esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para pisotear mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación. Luna nueva, sábado y el convocar asambleas, no lo puedo sufrir. ¡Son iniquidad vuestras fiestas solemnes! Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes. Isaías 1:12-14.

Capítulo 1
El pacto de la circuncisiíon

Aunque en la lista de los 613 mandamientos compilada por Maimónides el primero se relaciona a no tener dioses aparte del Altísimo, considero que el primer mandamiento para Israel fue el de la circuncisión; y lo fue sencillamente porque ese mandamiento antecede a todos los demás. Es decir, sin obedecer la circuncisión el israelita habría venido a ser como cualquier pagano con el cual Dios no guardaba ningún compromiso, y por ende, toda la Torá habría carecido de importancia.

La historia del pacto de la circuncisión comenzó cuando Dios dijo a Abraham, en Génesis 17:10:

Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Todo varón de entre vosotros será circuncidado.

De noventa y nueve años era Abraham (Génesis 17:1-10) cuando aceptó el pacto con Dios, a partir de allí todos sus descendientes, después de ocho días de nacidos debían ser llevados al sacerdote en el templo para ser circuncidados (Levítico 12:3) pasando de esa manera a ser reconocidos por Dios. Si el niño no era circuncidado debía morir porque sin la circuncisión quedaba desligado de ser descendiente de Abraham según la carne.

Aun cuando los Israelitas eran considerados descendientes de Abraham, su aceptación como tales por parte de Dios no era efectiva sino a partir de ser circuncidados.

Cuando ellos dejaron Egipto para salir hacia la tierra que iban a heredar, ya desde su nacimiento habían sido circuncidados. Viviendo bajo la esclavitud al parecer eran los padres los encargados de circuncidar sus hijos, prueba de ello es que Ziporrá (o Séfora como dicen las versiones en Español), rápidamente circuncidó a su primogénito a quien el ángel iba a matar a causa de no haber sido circuncidado (Éxodo 4:22-26).

Nada más había que pedir por parte de Dios pues el pueblo era la descendencia de Abraham y por consiguiente estaban incluidos en el pacto de la circuncisión. Pero la circuncisión y la liberación de la esclavitud apenas era el inicio de las relaciones entre Dios y ellos; como su padre obedeció a todo cuando el Altísimo le mandó, así debían ellos obedecer. Génesis 26:5 dice:

pues yo sé que mandará a sus hijos, y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. Génesis 18:19

El libro de Génesis detalla todo cuanto el Patriarca obedeció, Génesis 26:5 declara:

Por cuanto oyó Abraham mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.

Estos dos registros son más que suficientes para testificar acerca de la satisfacción de Dios acerca de Abraham.

Los israelitas sabían de esa obediencia. Ahora, estando libres de la esclavitud, les tocaba en turno demostrar su capacidad de imitar los pasos de su padre. Claro que Génesis 26:5 no se re ere ni involucra las estas mencionadas en Levítico 23, puesto que en los días de Abraham éstas estaban muy distantes, es decir, aún no habían sido establecidas, porque fueron para Israel viviendo en su tierra. Es claro que Abraham no observó ninguna esta sino que observó todas las leyes morales de Dios que los paganos de su tiempo no obedecían.

Así entendemos que la circuncisión fue exclusiva para los Israelitas; en ningún momento fue dada a los gentiles.

Capítulo 2
EL ANTIGUO PACTO

Conocer algunos pormenores del Antiguo Pacto es esencial para todo estudiante de la Biblia porque sólo de esa manera podrá estar capacitado para entender la razón por la cual vino el nuevo pacto.

Pasos para el Antiguo Pacto

Los Israelitas estaban libres de la esclavitud, y se encaminaban hacia la tierra prometida; pero no fueron conducidos por Moisés de manera directa, primero debían tener un encuentro personal con su Dios; ellos no lo conocían sino sólo por los relatos de sus padres; pero el momento había llegado en que iban a conocerlo directamente para que no fueran los relatos los que hablaran sino Dios directamente; esta iba a ser una experiencia personal.

Acamparon al pie del monte Sinaí, y Moisés fue llamado a la cumbre del monte. Este era el segundo encuentro entre Dios y él. En la primera vez Moisés escuchó la voz que desde la zarza lo llamaba, en esta segunda vez fue llamado para subir, pero aunque el registro no dice que fue llamado desde el mismo lugar nada hay que rechace la posibilidad que la segunda cita ocurriera allí.

Dios lo llamó para informarle de la propuesta que deseaba que el pueblo escuchara. Esa propuesta era:

Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Éxodo 19:5-6.

Moisés escuchó atentamente y de inmediato descendió con el mensaje:

Entonces regresó Moisés, llamó a los ancianos del pueblo y expuso en su presencia todas estas palabras que Jehová le había mandado. Todo el pueblo respondió a una diciendo: Haremos todo lo que Jehová ha dicho. Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo. Éxodo 19:7-9.

Este ofrecimiento ha sido y continuará siendo único en toda la historia de la humanidad: Ser un pueblo diferente hasta el grado de ser tenidos como especial tesoro por sobre todos los pueblos del mundo. Además de ser tenidos como especial tesoro, iban a convertirse en gente santa, todo lo cual sería efectivo al cumplir los requisitos que vendrían después de este ofrecimiento.

No había para el pueblo mejor opción que aceptar; la otra opción era rechazar la oferta y quedar desligados definitivamente del Dios de sus padres lo cual habría sido como decretar su propia extinción entre las naciones del mundo ya que eran un pueblo desvalido, sin organización y sin tierra propia.

Así, el pueblo inmediatamente confirmó su aceptación lo cual dio motivos a Moisés para subir nuevamente a la cima a comunicarla a Dios.

Al tercer día de haber comunicado su decisión de aceptar oír la voz de Dios, vino uno de los espectáculos más terribles que jamás haya acontecido entre los humanos: La gloria de Dios descendió sobre el monte para hacerles oír las palabras que debían aceptar. Éxodo 20:1-17 es el registro del contenido:

1 Habló Dios todas estas palabras:

2 Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

4 No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

5 No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

6 y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos.

7 No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano.

8 Acuérdate del sábado para santi carlo.

9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra,

10 pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas,

11 porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó.

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da.

13 No matarás.

14 No cometerás adulterio.

15 No hurtarás.

16 No dirás contra tu prójimo falso testimonio.

17 No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Esta lista es conocida por varios nombres, entre ellos: Las diez palabras, el Antiguo Pacto, etc., dentro del ambiente Cristiano es más conocido como los Diez Mandamientos.

Estas diez palabras debían ser aceptadas por el pueblo, lo cual así fue. El registro de Éxodo 24:3-8 dice:

3 Moisés fue y le contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes. Y todo el pueblo respondió a una voz: Cumpliremos todas las palabras que Jehová ha dicho.

4 Entonces Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edi có un altar y doce columnas al pie del monte, una por cada tribu de Israel.

5 Luego envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacri cios de paz a Jehová.

6 Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en tazones y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar.

7 Después tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Obedeceremos y haremos todas las cosas que Jehová ha dicho.

8 Entonces Moisés tomó la sangre, la roció sobre el pueblo y dijo: Esta es la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.

El proceso estaba siendo seguido en orden, primero Dios propuso al pueblo hacerlo especial tesoro, segundo, el pueblo respondió afirmativamente; tercero, Dios comunicó a Moisés sus palabras o “Diez Mandamientos”, cuarto, Moisés descendió del monte para comunicárselas al pueblo, quinto, ante esto, el pueblo respondió afirmativamente que obedecerían.

Ante la confirmación, el siguiente paso era escribir las palabras de Dios (lo cual yo llamo Cláusulas del Pacto) junto con la declaración de aceptación del pueblo, e inmediatamente sellar el convenio, lo cual fue hecho rociando con sangre el libro y al pueblo, quedando de esa manera legitimado el pacto; ese pacto hasta el día de hoy es conocido como Antiguo Pacto, o Pacto del Sinaí.

Ahora las cosas estaban arregladas en su orden correcto, el pueblo había decidido voluntariamente ser propiedad de Dios, el pacto lo testificaba. De haber ellos rechazado el pacto la circuncisión no les habría servido para ser pueblo de Dios sino sólo para ser reconocidos como descendientes de Abraham. Esto significa que el pacto fue un paso extremadamente crítico que fue dado atinadamente.

A partir del pacto Dios quedaba comprometido a proporcionar toda clase de bendiciones: Riquezas, tierra propia, buena salud, tierra libre de plagas, seguridad contra cualquier enemigo, abundantes cosechas, enorme cantidad de ganado, paz, ¿y qué más? Todo cuanto el pueblo pudiera necesitar le sería proveído sin demora.

Por su parte, el pueblo, conocedor de su obligación, sin vacilar obedecería las leyes del Pacto; faltar a su obediencia le traería consecuencias desastrosas pues Dios suspendería la afluencia de bendiciones hasta que el pueblo se convirtiera en una nación pobre y débil a merced de los enemigos, con una tierra estéril, con cosechas malas, empobrecidos en extremo, con enfermedades, y más.

En otras palabras, faltar a la obediencia del convenio otorgaba al Altísimo el derecho de castigarlos severamente entregándolos en manos de naciones más fuertes que ellos y con todos los males que abatían a los pueblos vecinos.

Pero una cosa debe saberse, y es que las Diez Palabras del Pacto (o Diez Mandamientos) eran sólo la base de donde surgirían todas las leyes que iban a ampliar el significado de cada Palabra. Esas leyes fueron escritas por Moisés en un libro el cual ordenó fuera colocado a un lado del arca donde estaban colocadas las dos tablas de piedra del pacto (Deuteronomio 31:26); el pueblo debía conocer y obedecer todas las leyes para evitar catastróficas consecuencias.

El tiempo vino cuando el judío Maimónides (1135-1204 d.C.) hizo una recopilación de los mandamientos o leyes estipuladas en la Torá, el resultado que obtuvo fue de 613 Leyes. Por supuesto que 613 no es un número cerrado. La opinión general de los conocedores de la Ley concluye en que ese número es modificable ya sea para aumentarlo o reducirlo. Como quiera que sea, el total de 613 alcanzado por Maimónides sirve para dar una idea del trabajo mental que cada israelita debía llevar a cabo, no sólo para sí mismo sino que le era obligación enseñar a sus hijos todo ese contenido.

Las personas que vieron la gloria de Dios en el Sinaí, que se concertaron con Dios, no gozaron ninguno de los beneficios del Pacto; su desobediencia durante la travesía por el desierto los condenó a morir errantes; sus hijos entraron a la tierra prometida y ellos sí recibieron todos los beneficios, con el consabido que la desobediencia les sería retribuida de acuerdo a la Ley.

Si se hiciera una comparación de los años en los cuales el pueblo gozó de los beneficios de la obediencia con los años de sufrimiento por su desobediencia, el resultado fácilmente mostraría un saldo rojo en su contra.

Durante el liderazgo de Josué las cosas marcharon maravillosamente y el pueblo gozó de gran bienestar. Ese bienestar continuó entretanto vivía la generación en la cual vivió Josué. Muerto Josué y su generación las cosas empezaron a ir mal y a empeorar a medida en que el tiempo transcurría, acerca de lo cual Jueces 2:10 dice:

Y murió también toda aquella generación, por lo que la generación que se levantó después no conocía a Jehová ni la obra que él había hecho por Israel.

Por razones que nunca conoceremos, quedó un vacío entre padres e hijos hasta el grado de que los hijos no conocieron a Dios. No era que ignoraran quién era Dios, más bien el texto se debe interpretar como diciendo que aquella generación restó importancia a obedecer a Dios y las consecuencias les sobrevinieron sin tardar trayendo dolor, angustias, opresión por parte de sus enemigos y muerte.

En vez de adorar al Dios de sus padres que los había sacado de la esclavitud y les había dado tierra propia, se pusieron a adorar ídolos; fue entonces cuando la angustia no se hizo esperar.

Dios les levantó Jueces, o sea líderes por medio de los cuales los socorría de las consecuencias de la desobediencia, pero el liderazgo de los Jueces no era suficiente para impactarlos; una vez muerto el líder la desobediencia volvía a ellos; con todo, los Jueces desempeñaron un papel crítico en la supervivencia del pueblo. Después de los Jueces vinieron Saúl, David, Salomón y una larga lista de reyes, unos de nidos en la obediencia a la Ley, otros de nidos a imitar a los pueblos paganos. En ese maremágnum han estado por miles de años hasta el día de hoy sin que el pueblo tenga una visión clara de la recta obediencia a la Ley de Dios, más inclinados a imitar a las naciones que inclinados a obedecer al Altísimo.

Capítulo 3
Inclusión de gentiles en el pacto

Para que un hombre no descendiente de Abraham pudiera ser incluido como parte del pueblo, debía primero aceptar ser circuncidado. A partir de alcanzar la circuncisión quedaba autorizado a ser considerado igual a cualquier nacional, con los mismos derechos y obligaciones que todos los demás. Pero claro, debe entenderse que alcanzar la circuncisión no significaba convertirse en Israelita, simplemente quedaba autorizado a ser tomado como un gentil aceptado por Dios para participar de todas las bendiciones y obligaciones del Pacto. Urías, el Heteo, (2 Samuel 11:6) es un ejemplo de que los extranjeros en Israel siempre eran extranjeros aunque recibían los mismos deberes y derechos otorgados por la Ley de Dios. El mismo caso aplica a Rut, la Moabita (Rut 2:2).

Respecto a esto Éxodo 12:48-49 dice:

Si algún extranjero habita contigo y quiere celebrar la Pascua para Jehová, que le sea circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, pues será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. La misma ley regirá para el natural y para el extranjero que habite entre vosotros.

Este texto posee tres significados interesantes: Primero, menciona la oportunidad de incluir en el pueblo israelita a los gentiles o extranjeros. Segundo, declara el requisito para ser incluidos era la circuncisión. Tercero, sólo mediante la previa circuncisión el extranjero quedaba ligado a Israel para participar de todas las estas de Dios de las cuales la Pascua era la primera; pero claro, se acaba de decir que aceptar la circuncisión no significaba convertirse en israelitas, simplemente significaba quedar habilitado para participar del quehacer religioso. Este asunto es crítico y debe ser considerado de primera importancia para entender correctamente lo concerniente a los gentiles incluidos en Israel.

Es importante entender que después de haber aceptado la circuncisión los gentiles no sólo quedaban autorizados a participar de la Pascua, sino que su calidad de incluidos en el sistema los autorizaba a celebrar todas las festividades del calendario siguiendo todos los requisitos establecidos para cada una. El extranjero que desobedecía moría como cualquier israelita desobediente.

La circuncisión del corazón, Deuteronomio 10:16

Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.

Cuando Moisés estaba para morir dio recomendaciones finales al pueblo. Esas recomendaciones involucraban a los naturales y a los extranjeros que moraran en el pueblo, obedecerlas era necesario si querían mantener buenas relaciones con el Altísimo. Una de esas recomendaciones, quizás la más importante, era que debían circuncidarse el corazón lo cual les facilitaría completamente la comunión con Dios y la obediencia sin la menor dificultad. Este proceso no era realizado por los sacerdotes sino por la persona misma, porque hay cosas que nadie puede hacer a favor de otro sino sólo la persona misma. Entretanto la circuncisión material los acercaba a Dios, la circuncisión del corazón los conducía a los brazos de Dios.

Las palabras de Moisés no significaban que la circuncisión material quedaba abolida o que hubiera sido insuficiente. Ambas circuncisiones eran diferentes.

Y ciertamente la circuncisión material realizada por el sacerdote en el templo cuando el recién nacido tenía ochos días de edad les abría las puertas hacia la calidad de pueblo escogido y a gozar de todas las bendiciones contenidas en el Pacto.

Con todo, la circuncisión del corazón, mencionada por Moisés, era la clave para sostener viva la obediencia al Pacto, porque esta se relaciona con los sentimientos sinceros del corazón.

La obediencia a Dios no debía basarse sobre obligaciones sino sobre sentimientos de obediencia y alegría espiritual. La circuncisión del corazón significaba una entrega total a Dios por cuya entrega el pueblo sintiera amor y deseo ferviente de adorarlo y servirle; debía ser una adoración de entrega total, con verdadero sentimiento de respeto, amor y gratitud; para que tan alta condición fuera alcanzada era necesaria la circuncisión del corazón.

Circuncidar el corazón significaba despojarse de toda dureza, de todo desinterés, de toda indiferencia hacia su Señor y Dios. Estas palabras de Moisés fueron repetidas al pueblo, aunque de modo diferente, por nuestro Señor Jesucristo. En Juan 4:23-24 dijo:

Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren.

Sus palabras son enteramente claras y significan entregarse totalmente a la adoración del Altísimo, teniendo esa adoración como primera prioridad en la vida.

Esto es exactamente el equivalente de las palabras de Moisés de circuncidarse el corazón, y de ninguna manera significaban que el pueblo debía anular la circuncisión ordenada por Dios a Abraham y sus descendientes. Moisés no estaba ordenando al pueblo anular la circuncisión material para establecer la circuncisión del corazón. La circuncisión material es un sello inviolable que permanece vigente ante los ojos de Dios.

Las dos eran efectivas en cada israelita y en cada extranjero adherido al pueblo, sin dejar de cumplir ninguna de ellas. Como se dice aquí, la circuncisión del corazón les era necesaria para adorar en espíritu y en verdad lo cual fue el deseo del Altísimo que Moisés entendió pero ellos no. Como dice Deuteronomio 6:5:

Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Capítulo 4
Las fiestas de Dios

El calendario dado por Dios a los israelitas involucra días festivos en los cuales el pueblo tenía oportunidad de alegrarse debido a las bendiciones recibidas. Todas esas estas eran parte de la Ley. Todas debían ser desarrolladas exactamente como estaba ordenado. Las infracción a cualquiera de ellas era penalizada con el mismo rigor que la transgresión de otras porciones de la Ley.

Algunas veces son identi cadas como estas, otras veces como solemnidades y otras veces como estas solemnes. Los tres nombres, aunque diferentes, no tienen intenciones de modificar el signi cado ni de variar la devoción conque el pueblo debía celebrarlas. Fiestas solemnes significa que en medio de la alegría el pueblo debía acercarse a Dios con respeto para ofrecerle ofrendas y sacrificios.

Importante es entender que, aunque eran estas, éstas no podían ser celebradas según cada persona lo dispusiera, más bien Dios les ordenó en la Ley cómo debían celebrarlas. La iniciativa personal para modi car lo que la Ley ordena es algo que el Altísimo no tolera aunque el humano imagine que esas modi caciones le agradan. Aquellos hijos de Aarón, Nadab y Abiú, murieron calcinados porque modi caron la receta de los hierbas que debían mezclar para producir el incienso que Dios había ordenado (Números 26:61). Eso comprueba la delicadeza de Dios de no permitir que sus leyes sean modificadas aunque la persona imagine agradarlo.

La declaración bíblica mostrando que las estas son propiedad del Altísimo se encuentra en Levítico 23 cuyo texto dice:

1 Habló Jehová a Moisés y le dijo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas:

El Sábado, séptimo día de la semana

Seis días se trabajará, pero el séptimo día será de descanso, santa convocación; ningún trabajo haréis. Es el día de descanso dedicado a Jehová dondequiera que habitéis. Levítico 23:3.

Para las personas que no están familiarizadas con las escrituras hebreas del Antiguo Pacto seguramente es necesario aclararles que el reposo semanal en Sábado no nació en el mismo tiempo en que nacieron las festividades solemnes dadas a Israel; evidencias tales como Éxodo 16:23, Génesis 26:5 y Génesis 2:3 muestran que el Sábado era conocido por los israelitas y sus ancestros desde antes de que Dios lo incluyera el calendario festivo.

La razón lleva a pensar que mientras los israelitas estuvieron cautivos en Egipto no lo observaron sencillamente porque no eran libres, y porque sus opresores no tenían ningún interés en obedecer al Altísimo a quien no conocían.

Así, aunque la observancia del Sábado era conocida por el pueblo, los primeros capítulos del libro de Éxodo sugieren que no lo guardaron durante la cautividad. El tiempo vendría cuando estarían en su propia tierra y entonces lo guardarían, después de todo, el testimonio del Altísimo referente a Abraham en Génesis 18:19 dice:

Pues yo sé que mandará a sus hijos, y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

La obediencia de Abraham y su descendencia está testificada por Dios de manera que no existe ninguna duda de que el pueblo conocía el Sábado. De allí es que, aunque la observancia de ese día no nació durante el tiempo en que el pueblo recibió las festividades, fue colocado junto con ellas porque el Altísimo deseaba que el Sábado fuera tomado con beneplácito, con regocijo, con alegría de ser el día en que él reposó.

Obsérvese con mucho cuidado en la lectura de Levítico 23:3 que el Sábado no era para celebrar ninguna festividad material como las demás sino que era tiempo de reposo, de alegría del corazón para honrar a Dios. Esa entrega de adoración en Sábado fue especial de tal manera que el sacerdote debía ofrendar en holocausto cuatro animales tal como Números 28:9 dice:

Pero el sábado ofrecerás dos corderos de un año, sin defecto, y dos décimas de or de harina amasada con aceite como oblación, con su libación.

El sacrificio diario ordenaba dos corderos, pero el sacrificio del Sábado ordenaba cuatro corderos en holocausto en olor grato a Dios que se complacía en que ellos reverenciaran con regocijo su día de descanso.

De esa manera, aunque el Sábado fue colocado junto con los otros días festivos, puede observarse que en la lectura de Levítico 23:3-4 Dios lo separó de todas las otras festividades.

Esa diferencia puede notarse en Levítico 23:4 con cuyo texto se inicia el detalle de cómo las estas que estaban por nacer debían ser celebradas, obsérvese:

Estas son las estas solemnes de Jehová, las reuniones santas que convocaréis en las fechas señaladas:

Nacen las estas solemnes

Primera fiesta: Pascua (Heb. Pésaj)

En el primer mes, el día catorce del mes, al atardecer, es la Pascua de Jehová. (Levítico 23:5).

Parece que Pésaj (Pascua en Español) significa algo así como pasar, pasar sobre o saltar, lo cual hace referencia a la acción del ángel cuando pasó, saltó u omitió las casas de los israelitas para no matar sus primogénitos la noche en que por orden de Dios mató a todos los primogénitos egipcios.

El primer mes fue identificado por Dios como Abib, Éxodo 13:4 (parece que durante el cautiverio babilónico fue adoptado el nombre Nisán). En el 14 de ese mes todas las familias del pueblo, incluyendo los gentiles circuncidados, debían reunirse en sus casas entre las dos tardes para llevar a cabo este acto solemne.

Debido al escaso conocimiento que se tiene relacionado al término bein haarbáim) lo cual significa algo así como “entre tardes”, bastantes versiones de la Biblia lo vierten como “al atardecer” como lo hace la Reina-Valera Versión de 1995. Pero esta interpretación no es estándar, prueba de ello es que la Complete Jewish Bible (Biblia Judía Completa) traduce esas palabras como “between sundown and complete darkness”, lo cual en Español equivale a “entre la caída del sol y la completa obscuridad”. La Versión Young’s Literal Translation, de 1898 (Traducción Literal de Young) lo traduce “between the evenings”, o sea “entre las tardes”. La Reina Valera Antigua lo vierte como entre las dos tardes. Esto sugiere que entre tardes, o entre dos tardes es una mejor traducción, la menos probable es “al atardecer”.

Parece que algunos judíos Karaítas creen que las dos tardes corren entre las 3 y las 6 P. M. del día 13 y la segunda tarde corre entre las 6 y las 9 P. M. del día catorce, de esta manera los preparativos corrían entre las 3 y las 6 de la tarde del 13, y la cena conmemorativa corría entre las 6 y las 9 de la noche; de esa manera la Pascua es celebrada justamente a la entrada del 14. Parece que una de las diferencias entre los Karaítas y la tradición rabínica está en que los primeros dan toda la prioridad a la Ley y restan importancia a la tradición oral, en cambio el rabinismo da prioridad a la tradición oral talmúdica por sobre la Ley.

En la página Web El Judaísmo Karaíta, en la sección Holydays and New Moons (días santos y nuevas lunas), dice:

“Todos los Días Santos en la Biblia comienzan a la caída del sol del día antes de la fecha establecida y continúan por 24 horas hasta la caída del sol del día siguiente. Por ejemplo, si el primer día de Panes sin Levadura cae el primero de Abril, esto significa que es prohibido trabajar desde la caída del sol del 31 de Marzo.” (traducido del Inglés)

Este comentario conduce a ver que para ellos la Pascua debe celebrarse a la entrada del 14 de Abib o Nisán y no a la salida de ese día como la tradición rabínica lo ha establecido.

Acerca de los Karaítas, la Wikipedia dice:

“Los karaítas se guían solamente por una interpretación literal de la Biblia Hebrea y de la Ley Mosaica, rechazando innovaciones posteriores tales como la Ley Oral Rabínica. Rechazan la forma de judaísmo más practicada hoy día, que en sus tres corrientes se guía por el Talmud. Creen que "los talmudistas" adulteran el verdadero mensaje de las Escrituras Hebreas agregando las enseñanzas de los Rabinos que encontramos en el Talmud. Enfatizan en el mandato de Deuteronomio 4:2 No añadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHWH, vuestro Dios, que yo os ordeno..”

La página web “The Karaite Korner”, dice:

“Karaísmo es la forma original del Judaísmo como está prescrito por Dios en la Torá. El Judaísmo Karaíta rechaza las adiciones posteriores al Tanáj (Biblia Judía) tales como la Ley Oral Rabínica y coloca toda la responsabilidad de interpretar la Biblia sobre cada individuo...”.

A diferencia de los Karaítas la tradición piensa que la primera tarde ocurre entre las 3 y las 6P.M del 14 de Abib y la segunda entre las 6 y las 9 P. M. del 15 de Abib, este modo de interpretar les lleva a entender que la Pascua no es celebrada durante la noche del 14 de Nisán sino durante la noche del 15, esto, por supuesto, contradice a Levítico 23:5-6.

Particularmente, me inclino a pensar que el punto de vista Karaíta es acertado al celebrar la Pascua a la entrada del 14 de Abib o Nisán.

Ese punto de vista es correcto ya que el Señor Jesucristo celebró la Pascua, a la entrada del 14 de Nisán, en cambio la tradición de los ancianos que lo mataron la celebró al día siguiente, lo cual está testi cado por Juan 19:31:

Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la Pascua, a n de que los cuerpos no quedaran en la cruz el sábado (pues aquel sábado era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebraran las piernas y fueran quitados de allí.

Según este relato Jesucristo fue crucificado el mismo día 14 en que comió la Pascua, mientras que en ese día los judíos estaban apresurados porque la Pascua según su tradición iba a comenzar a la entrada del 15.

Éxodo 12 describe la Pascua como sigue:

3 Hablad a toda la congregación de Israel, y decid: "El día diez de este mes tomará cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

4 Pero si la familia es demasiado pequeña, que no baste para comer el cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre os repartiréis el cordero.

5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.

6 Lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

7 Tomarán de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

8 Esa noche comerán la carne asada al fuego y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.

9 Ninguna cosa comeréis de él cruda ni cocida en agua, sino asada al fuego; comeréis también su cabeza, sus patas y sus entrañas.

10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quede hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.

11 Lo habéis de comer así: ceñidos con un cinto, con vuestros pies calzados y con el bastón en la mano; y lo comeréis apresuradamente. Es la Pascua de Jehová.

12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias, y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo, Jehová.

13 La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; veré la sangre y pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

14 Este día os será memorable, y lo celebraréis como esta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis”.

La descripción es completamente entendible, no da lugar a dudas. Y los versos 26-27 concluyen:

Y cuando os pregunten vuestros hijos: ¿Qué significa este rito?" Vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.

El propósito de Pésaj (Pascua) era recordar al pueblo que durante la noche del 14 de Abib Dios protegió los primogénitos israelitas cuando su ángel pasó por la tierra de Egipto matando los primogénitos egipcios.

Es enteramente claro que esta primera festividad del calendario tenía un propósito exclusivo para el pueblo que salió de la cautividad y para sus descendientes. Sin embargo, Dios permitió a los extranjeros que convivían con el pueblo unirse a la celebración. En conclusión, los hijos de los israelitas, (no los gentiles) están involucrados en este texto:

Y cuando os pregunten vuestros hijos: "¿Qué significa este rito?" Vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.

Sin perder de vista la ilación del comentario quiero agregar a esto que la orden es literal y exclusiva para Israel. Hoy en día existe una motivación entre algunos cristianos que se complacen en imitar al pueblo israelita imaginando “recordar la Pascua”.

A decir verdad, los cristianos no están comprometidos ni involucrados en esa celebración, sencillamente no tienen ninguna razón ni motivo para hacer lo que fue dado a Israel como memorial del salto del ángel. Ni siquiera alusiones vagas existen en el Nuevo Testamento para tomarla como base.

No se puede probar que el ángel haya pasado alguna vez omitiendo las casas donde viven los cristianos para matar espiritualmente a los primogénitos de algún egipcio espiritual.

El propósito de celebrar la Pascua está claramente expuesto en Éxodo; ese propósito de ninguna manera involucra a los cristianos.

Cristo, ejemplo de obediencia

Las personas que celebran la Cena del Señor el 14 de Nisán están en lo correcto y deben mantenerse imitando al apóstol Pedro que declaró: Es mejor obedecer a Dios antes que a los hombres. Hechos 5:29. Jesucristo obedeció la Ley y por tal razón celebró la Pascua el 14 de Nisán, ¿cómo se comprueba esto? Muy sencillo, póngase atención al hecho que a él lo mataron durante el 14 de Nisán; al atardecer de ese día los judíos se apresuraban a enterrarlo porque ya estaba para comenzar el gran sábado que no es otra cosa sino el primer día de los panes sin levadura en el cual la Ley manda reposar. De este sábado Juan 19:31 dice:

Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz enael sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.

Obsérvese dos cosas, 1- Según la tradición establecida ya faltaba poco tiempo para que la Pascua comenzara. 2- en esa Pascua también celebraban el gran sábado que es el mismo primer día de Panes sin Levadura. En conclusión se puede ver que mientras ellos estaban para celebrar su Pascua ya nuestro Señor la había celebrado una noche antes (vea Mateo 26). Cristo no se sujetó a la tradición judía sino a la Ley, por eso celebró la Pascua el propio 14 de Nisán.

Nuestra Pascua es Cristo

Al presente, aunque los redimidos no están relacionados de ninguna manera, ni religiosa, ni espiritual, ni por fe, ni por consanguinidad con el pueblo de Israel, de vez en cuando se escuchan algunas voces decir que celebrar la Pascua tiene como base a Cristo que es nuestra pascua.

La iniciativa de imitar celebrar la Pascua tomando a Cristo como base en realidad no es genuina base sino alteración al significado de las palabras de Pablo que en 1 Corintios 5:7 dice:

Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois, sin levadura, porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.

Obsérvese que aquí Pablo no está sugiriendo que se deba celebrar la Pascua poniendo a Cristo como excusa. Tampoco en ninguna parte de las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto es mencionado que la iglesia del siglo primero haya estado ligada a celebrar festividades o solemnidades ordenadas al pueblo de Israel. Simplemente no hay registro ni bíblico ni histórico con el cual constatar que alguna iglesia del siglo primero haya celebrado «pascuas espirituales». Sin embargo, el ingenio personal moderno de algunas sectas es capaz de inventar unas estas judías adecuadas a los gentiles haciéndoles creer que celebran una pascua espiritual usando las palabras de Pablo como excusa. Los Apóstoles no conocieron que haya existido en la iglesia del siglo I semejante pascua espiritual. Los Evangelios mencionan el mandamiento de Cristo (Lucas 22:19) el cual Pablo identifica como cena del Señor (1 Corintios 11:20), pero en ninguna parte es mencionado que ese calificativo haya sido referencia a la Pascua.

Conocido es que durante la última Pascua el Señor estableció su memorial y la lectura de los pasajes relacionados a su acto no contienen ninguna información por la cual concluir que ambas, Pascua y cena del Señor sean una misma ceremonia.

La simpatía moderna hacia los elementos judaizantes mueve a argumentar que los cristianos también han salido del Egipto espiritual con lo cual aparentemente existe similitud con Israel cuando salió de Egipto. Con todo, se debe recordar que las Escrituras Griegas desconocen esa comparación pues en ningún texto se encuentra que la iglesia del primer siglo haya celebrado la Pascua por haber salido del Egipto espiritual.

Cristo fue (no es ni continúa siendo) nuestra pascua que fue sacrificada por el Padre (no por los gentiles), y su sangre fue derramada en la cruz para remisión de pecados.

En el Israel antiguo la pascua era sacrificada por cada familia; Cristo fue sacrificado por su Padre para nuestra redención, así, entre aquello que las familias israelitas hacían y lo que el Padre hizo con su Hijo no existe comparación.

La tergiversación a las Escrituras es grande lo cual conduce a algunos cristianos a imaginar ser “«israelitas espirituales» cuando imitan a los judíos en sus celebraciones. Incluso la motivación mueve a aprender algunas palabras hebreas las cuales usan cotidianamente.

¿Judíos espirituales?

La tergiversación hecha a la Palabra por la cual algunos cristianos imaginan ser judíos espirituales proviene de no entender correctamente las palabras de Pablo; él dice:

No es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no según la letra. La alabanza del tal no viene de los hombres, sino de Dios. (Romanos 2:28-29).

Estas palabras las dirige a los judíos que aun siendo transgresores de la Ley imaginaban estar gozando del favor de Dios. Pablo les dice que ser judíos en nada les aprovechaba pues habían desestimado la enorme importancia de circuncidarse el corazón que les fue ordenada por Moisés. La circuncisión del corazón les era tan necesaria hasta el grado que sin ella las grandes promesas de redención hechas por Dios quedaban anuladas y les hacía quedar en la misma posición que los paganos. Póngase cuidadosa atención a los siguientes pasajes en Romanos 9:6-8:

No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que son de Israel son Israelitas; Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente. Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación.

Así, el judío espiritual es el circuncidado en el corazón, ellos son los hijos de Dios según la promesa. Pablo declara que ser descendientes de Abraham no significa ser hijos de la promesa. Los judíos nacidos dentro de la promesa (Romanos 9:6-8), son identificados como el Israel de Dios en Gálatas 6:16:

A todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.

Sólo la tendencia a tergiverzar las palabras de Pablo ha sido la causa de que algunos gentiles hayan construido un castillo imaginario para vivir dentro de él creyendo ser “israelitas espirituales”. Ellos prefieren vivir ignorando que a ningún gentil que se haya convertido al evangelio se le cambia su naturaleza de gentil a Israelita. No existe base bíblica para decir que media vez los gentiles aceptan a Cristo se convierten en judíos espirituales, la única base es la que ellos mismos imaginan. Como en el ayer así hoy, es decir, en la Ley está escrito que cualquier gentil que deseara vivir en Israel debía ser circuncidado y de esa manera eran admitidos por Dios, pero ser aceptados no significaba que dejaban de ser gentiles. Rut fue aceptada para vivir en Israel pero siempre fue conocida como moabita. Urías era soldado en Israel pero siempre fue conocido como Urías el Heteo (Hitita), y así otros.

De consiguiente, los gentiles redimidos continúan siendo gentiles y como tales son mencionados varias veces en las cartas apostólicas puesto que el evangelio a nadie le cambia nacionalidad como algunos gentiles imaginan.

Convertirse en judíos espirituales es un cuento inventado entre algunos gentiles que sin leer detenidamente las Escrituras le cambian de significado a las palabras de Pablo.

Semejante cuento nunca fue conocido por la iglesia del primer siglo ni es apoyado por los escritos apostólicos. Así, aunque la imaginación pinte cosas bonitas y atractivas no pasan de ser simple imaginación desconocida por la Palabra de Dios.

Otro mito moderno

Algunos comentarios surgidos en estos tiempos dicen que la iglesia de Cristo posee sus raíces en el judaísmo; esta clase de comentario es completamente falso, es sólo una idea nacida confines comerciales y proselitistas.

La iglesia de Dios posee sus raíces en Cristo que es su fundador y sustentador y Maestro y Redentor. Incluso para que los israelitas del siglo primero (los 144.000) pudieran ser salvos les fue necesario abandonar el judaísmo. Si Dios les hubiera contado por justicia vivir en el viejo sistema judaísta solo agregando a ello aceptar a Cristo, entonces la muerte redentora no habría tenido razón pues el pueblo ya poseía en el judaísmo su medio de justicación.

Los 144000 sellados salieron de ese sistema para entrar a uno completamente nuevo traído por Cristo. Obsérvese que Cristo ni cambio ni modi có las enseñanzas judías sino que trajo del Padre un sistema redentor completamente nuevo. Los 144000 sabían que el evangelio era nuevo y venía del cielo directamente de Dios tal como él lo declara en Juan 6:38; 17:26, etc. Por consiguiente, es falso decir que la iglesia ganada por Cristo tiene sus raíces en el judaísmo.

Ahora, después de estas aclaraciones, volvamos al comentario de las estas de las cuales la Pascua, que era la primera, no contiene más elementos que el cordero; no fueron prescritos sacrificios ni holocaustos; no fueron prescritos porque la celebración debía hacerse de prisa, como cuando una persona tiene que salir de casa sin más tiempo que el de coger apresuradamente algunas pertenencias.

Segunda fiesta: Los Panes sin Levadura (Jag haMatzot)

Levítico 23:6-8

A los quince días de este mes es la esta solemne de los Panes sin levadura en honor a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. Durante siete días ofreceréis a Jehová ofrendas quemadas. El séptimo día será de santa convocación y ningún trabajo de siervo haréis.

Posiblemente todos los comentarios de la Biblia disponibles en el mercado siguen la tradición judía de unir la Pascua con la esta de los Panes sin Levadura, (a esta fusión le llaman Pascua) de tal manera que la verdadera Pascua, que debía celebrarse durante la noche del 14, pasó a ser celebrada el 15. Es probable que a ningún comentarista le interese contradecir a la tradición para no perder credibilidad ante las muchedumbres tradicionales. Lo cierto es que el conocimiento de la ley de Moisés carece de interés entre los gentiles quienes prefieren seguir las guías judías tradicionales para evitarse antagonismo sobre tópicos con los cuales están poco o nada familiarizados.

Cuando se trata de dar una respuesta al tópico de la Pascua en el 14 o 15 de Nisán la respuesta depende de la persona que responde, así, del sitio web www.aish.com se ha tomado la siguiente nota

Pascua - ¿14 o 15?

¿Por qué la Pascua es celebrada en todo el mundo comenzando en la noche del 15 de Nisán? La Torá declara varias veces que la celebración de la Pascua cae en el día 14 (p. e. Éxodo 12:5, Levítico 23:5, Números 9:3) En mi conocimiento, en el calendario Judío el día sigue a la noche. De esta manera la cena tendría que celebrarse al inicio del 14, pero los judíos la celebran universalmente en el 15.

¿Por qué?

El Rabí de Aish responde:

Gracias por su interesante pregunta. Usted está en lo cierto pues la Torá menciona una celebración en el 14 de Nisán. Pero interesantemente, esa celebración es separada de la Pascua, la cual empieza en el 15. Si usted lee Levítico 23:5-6 cuidadosamente verá que hay dos celebraciones al mismo tiempo.

(a) Pascua, que es matar y comer el cordero pascual (o cabro) lo cual comienza en la tarde del 14 con el degollamiento y continúa esa noche hasta consumirlo.

(b) La Fiesta de Panes sin Levadura - La esta de siete días a la cual nos referimos como Pascua, la cual comienza en la noche del 15.

Hoy, sin un Templo santo, nosotros no traemos la ofrenda de la Pascua. Así, la única esta relevante para nosotros es la Pascua misma la cual comienza el 15. Aún así, el 14 todavía es considerado como una esta de menor importancia - principalmente en conmemoración de la esta antigua, en la cual muchos tienen la costumbre de no trabajar (más allá de la preparación de la Pascua) y es asimismo una costumbre para estudiar las leyes de la ofrenda de la Pascua. (Una aproximación básica escuchada de mi profesor R. Jojanan Zweig). Rabí Dovid Rosenfeld, aish.com.

Aquí está la explicación clara y concisa de cómo la tradición judía ha trastornado la ley dada por Dios. La tradición judía ha decidido que aquello que Dios llama Pascua en Éxodo 12 no es la misma que ellos han establecido y, por supuesto, el perdedor es Dios pues ellos inventaron otra que corre del 15 al 21 de Nisán.

No se sabe cuándo esa modificación fue hecha; algunos comentarios sugieren que pudo haber aparecido después de la cautividad en Babilonia cuyos tiempos fueron precisamente cuando los judíos volvieron a caer en pecado y los reyes descendientes de Seleuco y Ptolomeo saqueaban Jerusalem.

Pero como ya ha sido demostrado un poco más arriba, nuestro Señor Jesucristo celebró la Pascua precisamente a como la ley dice y no como los judíos decidieron.

Una nota importante.

Al leer Éxodo 12 el lector debe tener cuidado para no confundirse uniendo mediante lectura sin reparos las dos festividades; desde el verso 1 hasta el 14 el Altísimo se re ere a la Pascua, y desde el verso 15 hasta el 17 se re ere a la solemnidad de los Panes sin Levadura. El elemento común en ambas estas era el pan sin levadura, por eso, en Éxodo 12:18 el Señor le aclara al pueblo:

En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde.

Los días señalados durante los cuales se debía comer panes sin levadura son claramente específicos proporcionando suficiente información para impedir cualquier error en su lectura.

Según la ley la esta de Panes sin Levadura duraba siete días, pero en este texto se suma la Pascua por lo cual, desde el 14 hasta el 21 son un total de 8 días.

También es de notar que la frase “por la tarde” o al atardecer podría ser desviada de su real significado imaginando que la Pascua podía celebrarse cuando el 14 ya había terminado, en cuyo caso ya no habría sido el 14 sino el 15 siendo esta la interpretación que la tradición judía usa para justificar su transgresión.

El lector puede entender la hora correcta al tomar en cuenta que los días comienzan con el atardecer, de tal manera que “por la tarde” significa al entrar el 14 y no al terminar puesto que ya no sería 14 sino 15. De otra manera habría que pensar que el “veintiuno del mes por la tarde” ya no sería 21 sino 22, lo cual es contradicción a la Ley.

Así, Éxodo 12 declara dos cosas importantes por las cuales la Pascua (día 14) y la esta de Panes sin Levadura (del 15 al 21) debían celebrarse. La primera era para conmemorar cuando el ángel mató a los primogénitos egipcios y libró a los primogénitos israelitas; la segunda fue establecida para conmemorar la salida de la esclavitud.

Durante la semana de Panes sin Levadura el pueblo debía sacrificar animales en holocausto, tal como Números 28:18-25 declara:

El primer día habrá santa convocación: ninguna obra de siervos haréis. Presentaréis, como ofrenda que se quema en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, un carnero y siete corderos de un año, sin defecto. Su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas por cada becerro, dos décimas por el carnero, y por cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima. También ofreceréis un macho cabrío como expiación para reconciliaros. Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo. Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda que se quema con olor grato para Jehová: se ofrecerá además del holocausto continuo y de su libación. Y el séptimo día tendréis santa convocación: ninguna obra de siervos haréis.

Un total de 11 animales eran sacrificados a los cuales les acompañaba una porción de or de harina amasada con aceite. Sin los sacrificios de animales la esta sería una ofensa a Dios quien ordenó cómo se debía celebrar.

Es claro que con la destrucción del templo y de la ciudad de Jerusalén, el sistema terminó; todo cuanto Israel ha venido celebrando desde aquel tiempo hasta el presente es sólo una remembranza, cuanto hacen no es exactamente lo que Dios les ordenó, y por lo inquebrantable de la voluntad de Dios seguramente él no acepta estas a medio celebrar.

La tercera fiesta: La Fiesta de las semanas (Jag JaShavuot)

Esta festividad contiene varios significados implícitos; así, además de esta de las Semanas (Jag JaShavuot), también es conocida como esta de las Primicias (Jag JaBicurim), y esta de la Cosecha (Jag Jacatsir). A partir de las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto vino a ser conocida como Pentecostés.

La festividad comenzaba el 16 de Abib y terminaba el 6 de Siván. Tomando esta fecha como referencia el lector conoce el día en que el Espíritu Santo fue derramado en el Aposento Alto. Es debido a que en ese día sucedió tan portentoso milagro de Dios que algunos cristianos simpatizantes de las estas judías toman como válida la celebración de Pentecostés.

¿Coincidencias?

Existe error de interpretación entre los simpatizantes (judíos y gentiles) de las estas judías debido a dos coincidencias. La primera se relaciona con la fecha cuando el Espíritu Santo fue derramado lo cual aconteció para aprovechar que todos los judíos que habían descendido a Jerusalem escucharan el mensaje de salvación, o sea, Dios no tenia el propósito de hacer que los gentiles entendieran que debían celebrar tal esta, la iglesia de ese tiempo tampoco entendió tal cosa, hoy sin embargo algunas personas fabrican ese significado. La segunda coincidencia fue que, se dice que el pacto del Sinaí fue hecho en la misma fecha en que Pentecostés debía celebrarse. Por supuesto que el Israel antiguo nunca conoció tal cosa, sin embargo, la tradición judía actual lo da como un hecho y lo ha oficializado, de esa manera le restan toda importancia al verdadero propósito ordenado por Dios y con orgullo celebran su propia institución tradicional.

Los Apóstoles nunca conocieron que la Fiesta de las Semanas debiera recibir atención porque en ese día Dios envió su Espíritu. Tampoco en ninguna parte de las Escrituras se ordena que judíos o gentiles deban celebrar Pentecostés en recuerdo del pacto del Sinaí.

Como sucede con la tergiversación de la Fiesta de Panes sin Levadura así tergiversan el significado de Pentecostés.

La tradición judía ha establecido, y fuertemente sostiene, que la celebración conmemora la data de la Ley en el monte Sinaí. Aunque esto es tradicionalmente aceptado la Santa Escritura desconoce tal signi cado; ni la Ley, ni los Profetas, ni los Escritos apoyan la tradición judía lo cual lleva a concluir en que al igual que otras festividades la de Pentecostés es simple tradición y no pasa de eso aunque los judíos imaginen que su tradición recibe apoyo de Dios.

De la website chabad.org se traduce al Español lo siguiente:

La Torá fue dada por Dios al pueblo judío en el Monte Sinaí hace más de 3300 años. Cada año en la esta de Shavuot renovamos nuestra aceptación del regalo de Dios, y Dios "vuelve a dar" la Torá. La palabra Shavuot significa "semanas". Marca la conclusión del período de siete semanas que cuenta entre Pascua y Shavuot. La entrega de la Torá fue un acontecimiento espiritual de gran alcance, uno que tocó la esencia del alma judía para todos los tiempos. Nuestros sabios lo compararon con una boda entre Dios y el pueblo judío. Shavuot también significa "juramentos", porque en este día Dios juró eterna devoción a nosotros, y nosotros a su vez prometimos lealtad eterna a Él. En épocas antiguas, dos panes del trigo serían ofrecidos en el templo santo. Era también en este tiempo que la gente comenzaría a traer bikkurim, sus primeros y más selectos frutos, para agradecer a Dios por la generosidad de Israel.

Otro comentario similar es el siguiente: De la página web tora.org.ar se transcribe: Qué es Shavuot

(Selección extraída del libro "El Ser Judío" por Rabbi Haym Halevi Donin, © Dto. de Educ. y Cultura Religiosa para la Diáspora)

Shavuot conmemora el imponente acontecimiento que experimentaron los hijos de Israel siete semanas después del éxodo de Egipto cuando acamparon al pie del Monte Sinaí, en algún lugar de la Península del Sinaí. Este suceso fue la Revelación, mediante la cual la voluntad de Dios se reveló a Israel, señala la proclamación de los Diez Mandamientos. Aunque esos mandamientos no constituyen la totalidad de la Torá, que consiste en 613 preceptos (taryag mitzvot) ellos constituyen su fundamento. Los Diez Mandamientos conforman la base misma de gran parte de lo que es la Civilización Occidental.

¿Fácil, no? Los artículos y comentarios referente a Pentecostés hechos por judíos invariablemente declaran lo mismo, es decir, que en ese día Dios les dio la ley en el Sinaí. Claro que siendo comentarios hechos por judíos para la opinión de los gentiles necesariamente están lo cierto, como tal los comentarios de la Biblia simplemente copian lo que la tradición judía dice sin investigar a fondo.

Ahora se transcribe lo que dice la Enciclopedia Judía cuyo comentario es más honesto evita que sus lectores divaguen leyendo tradiciones.

Es difícil determinar si la controversia en cuanto a la fecha de la celebración de Pentecostés era simplemente una cuestión de calendario o si tuvo su origen en el intento de asignar al festival un motivo histórico como el que faltaba en el Antiguo Testamento. Así como la Pascua y los Tabernáculos se asociaron con acontecimientos históricos, Pentecostés se reunió con el día en que la Torá fue dada en el Sinaí (Ex. R. xxxi., Shab. 88a, Pes. 68b, Maimónides, "Moreh", iii 41, comp., Ex. Xix, 1). El hecho de que esta asociación tuviera algo que ver con la controversia del calendario parecería derivarse del hecho de que Filón y Josefo no mencionan ni la entrega de la Ley en ese día ni la disputa del calendario. Una cierta penetración en el origen de esta asociación de Pentecostés con el dar de la ley es proporcionada por los jubileos donde la alianza con Noah con respecto a la consumición de la sangre se hace en la festividad de las semanas. Este convenio es renovado con Abraham y con Moisés en el mismo día. Necesitaba un paso más adelante para colocar el pacto en el Sinaí también el mismo. (Enciclopedia Judía (Jewish Encyclopedia), artículo Pentecost (Pentecostés).

Como se puede ver por este párrafo tomado de esta Enciclopedia la tradición judía da por cierto que la esta de Pentecostés conmemora el día en que la ley del Sinaí fue dada, a la vez expone lo que otros comentaristas ocultan, o sea, que todos esos comentarios son meras leyendas formadas por la tradición que no posee ninguna base para demostrar que el día en que la ley fue dada corresponda con la fecha del Pentecostés.

Seguramente existe con icto entre la tradición y el Altísimo puesto que la razón que Dios dio para celebrar la Fiesta de las Semanas irreverentemente es soslayada y a cambio se le hace grande propaganda a un acontecimiento inventado por ellos mismos.

Como se puede ver: «Es difícil determinar si la controversia en cuanto a la fecha de la celebración de Pentecostés era simplemente una cuestión de calendario o si tuvo su origen en el intento de asignar al festival un motivo histórico como el que faltaba en el Antiguo Testamento. Así como la Pascua y los Tabernáculos se asociaron con acontecimientos históricos, Pentecostés se reunió con el día en que la Torá fue dada en el Sinaí».

Como expone este registro enciclopédico, Ni Filón ni Josefo (Siglo I E.C.) mencionan ni mucho menos comentan ninguna asociación de Pentecostés con la data de la ley lo cual fuertemente sugiere que incluso en el siglo primero de la era cristiana ese significado todavía no había aparecido.

La conexión de Shavuot (esta de las semanas) con la Revelación en el Monte Sinaí es de origen tardío y no es mencionada por Jesefo ni por Filón. En la Torá el día es designado como “ esta de la cosecha”, o “el día de los primeros frutos” o la esta de las semanas. La designación como “día en que nos fue dada la ley” encontrada en el libro de oración es de origen tardío. (Abraham P. Bloch. El Trasfondo Bíblico Histórico de las Fiestas Judías. KTAV Publishing House, 1978, p. 229)

La tradición israelita ha establecido una modalidad bastante interesante la cual consiste en creer que durante ese día el pueblo recibe la Torá y ellos cada año la reciben. De igual manera, en Shavuot el pueblo acostumbra comer derivados lácteos y miel lo cual hacen en recuerdo de la promesa del Altísimo de introducirlos a una tierra que por ser tan fértil fue comparable a una tierra que uía leche y miel. Incluso suponen que David nació y murió precisamente en Shavuot; la Santa Escritura nada dice de eso.

El pueblo israelita ha tomado la iniciativa de hacer de esta festividad un tiempo de mucha alegría, sin que la Torá sirva de apoyo.

Lo que ordena la Ley es que en ese último día de la festividad se debe reposar, no se debe trabajar porque es sábado festivo.

Este comentario claramente dice que la festividad ha sido cambiada de significado, y sin lugar a dudas el propósito original declarado por Dios en la Ley ha sido abandonado. Es clara la importancia que el pueblo da a su tradición, lo cual se desconocen las razones que a través de los siglos les ha movido a validar su iniciativa en abierto desinterés por la orden que Dios les dio.

Cuarta fiesta: La fiesta de las Trompetas

Esta festividad debía celebrarse el primer día del mes de Tishrí que es el séptimo mes. Levítico 23:24 dice:

Habla a los hijos de Israel, y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis sábado, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.

Este era día de reposo (sábado festivo), pero por razones desconocidas este texto no proporciona bases para entender su propósito. Por tradición el pueblo de Israel la celebra en conmemoración de lo que ellos piensan que es el inicio del año nuevo civil pero esa es sólo tradición y la conocen como Rosh HaShaná, o sea cabeza de año. Es notorio que la Torá no menciona dos tipos de año, uno “religioso” y otro “civil” sino uno sólo (Éxo. 12:2), en cambio dentro de la tradición israelita el año religioso empieza en Abib o Nisán, mientras que el civil comienza en Tishrí. Ni el texto de Levítico 23, ni el de Números 29 sugieren que el toque de las trompetas sea para festejar la entrada de ningún tipo de año «civil»

Números 29:1-6, proporciona una descripción más amplia de cuanto debía hacerse en ese día.

1 En el séptimo mes, el primero de mes, tendréis santa convocación: ninguna obra de siervos haréis. Os será día de tocar las trompetas. 2 Ofreceréis como holocausto de olor grato a Jehová un becerro de la vacada, un carnero y siete corderos de un año, sin defecto, 3 y su ofrenda de or de harina amasada con aceite; tres décimas de efa por el becerro, dos décimas por el carnero 4 y una décima por cada uno de los siete corderos; 5 y un macho cabrío como expiación para reconciliaros, 6 además del holocausto del mes y su ofrenda, del holocausto continuo, su ofrenda y sus libaciones, conforme a la Ley, como ofrenda de olor grato quemada a Jehová.

Como era normal y autorizado por el Altísimo, las estas estaban acompañadas de sacrificios, holocaustos y ofrendas. El pueblo debía reposar en ese día, pero para los oficiantes en el templo ese era un día de bastante actividad. Siete animales eran sacrificados en el día de las Trompetas, y cada uno debía ser ofrecido junto con or de harina amasada con aceite.

Quinta fiesta: El día de Expiación (Yom Kipur)

Dos solemnidades contiene el calendario israelita que no fueron dadas para regocijo: La Pascua y el Día de las Expiaciones. La Pascua les fue dada para recordar el día cuando los primogénitos israelitas fueron librados de muerte como ya se ha comentado. El Día de Expiación les fue dado como día de pesar y remordimiento por las faltas cometidas durante el año en ofensa al Altísimo. Dios deseaba que en ese día el pueblo abriera sus corazones para expresar dolor y arrepentimiento por los pecados cometidos, así, el sentimiento predominante durante ese día era de pesar. Aquél era día en el cual nadie sonreía y la persona que no se afligía moría.

Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Empero a los diez de este mes séptimo será el día de las expiaciones: tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ninguna obra haréis en este mismo día; porque es día de expiaciones, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de sus pueblos. Y cualquiera persona que hiciere obra alguna en este mismo día, yo destruiré la tal persona de entre su pueblo. Ninguna obra haréis: estatuto perpetuo es por vuestras edades en todas vuestras habitaciones. Sábado de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve del mes en la tarde: de tarde a tarde holgaréis vuestro sábado. Levítico 23:26-32.

Aunque Levítico 23:26-32 es bastante claro para entender de qué se trataba esta solemnidad, Levítico capítulo 16 es un registro aún más detallado de cuanto tenía que hacerse. De él se han tomado los versículos 29-30 los cuales dicen:

Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros: Porque en este día se os reconciliará para limpiaros; y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová.

El versículo 30 dice que el pueblo quedaba reconciliado con Dios y todos los pecados cometidos durante el año les eran perdonados. Pero es claro que no todos los pecados les eran perdonados en esa fecha puesto que muchos cometidos a lo largo del año eran juzgados por los líderes del pueblo y los transgresores eran condenados a la pena de muerte por lo cual se entiende que no todos los pecados eran remisibles. En Hebreos 9:7 Pablo aclara:

Pero en la segunda parte, entra solo el Sumo sacerdote una vez al año, llevando la sangre que ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo.

Este pasaje Pablo confirma que no todos los pecados eran perdonados sino únicamente los cometidos por ignorancia. No es posible enumerar los pecados de ignorancia; una breve mención de ellos es hecha por David al decir:

Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos. Salmo 19:12

Esta clase de pecados, si bien podían ser ofensa grave a Dios, no eran penalizados con la muerte pues no eran hechos deliberadamente o a propósito sino involuntarios y muchos de ellos cometidos por inadvertencia, por lo tanto iban siendo acumulados en la vida del israelita hasta que venido el día de la Expiación Dios se los perdonaba definitivamente de modo que el ofensor quedaba limpio.

Pero aquellos pecados como idolatría, adulterio, robo, etc., no recibían ningún perdón sino que los infractores morían o pagaban su error cuando su falta era traída a juicio por los ancianos del pueblo.

De modo que el día de la Expiación no cubría cualquier transgresión a la Ley sino únicamente aquellas hechas por ignorancia o yerro involuntario y aquellos que eran remisibles cuando después de ser castigada la persona quedaba absuelta.

Enfatizando el Perdón temporal

Otro asunto necesario de aclarar se encuentra en Hebreos 10:1-4:

La Ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. 2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. 3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados, 4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.

Aunque en el verso 4 Pablo dice que los sacrificios anuales no quitaban los pecados, el lector debe entender que no los quitaban definitivamente pero sí los quitaban temporalmente. Debido a su acción repetitiva anual él explica que el perdón sólo era temporal, venido el 10 de Tishrí era necesario repetir el sacrifico para perdón.

Aquél era el único día en el cual el gran sacerdote (heb. kojén jaGadol) estaba autorizado para entrar al lugar santísimo del templo llevando la sangre del sacrificio de la expiación por los pecados suyos, de su familia y del pueblo. Ese día era sábado ritual, o día de descanso, pero no un reposo para holgar y alegrarse sino que era día de pena, en el cual el pueblo debía ayunar y expresar contrición delante de Dios; la persona que profanaba esas instrucciones irremisiblemente moría.

Sexta fiesta: La esta de las cabañas (Sukót)

El nombre “ esta de los tabernáculos”, usada en la mayoría de versiones de la Biblia, es incorrecto, lo correcto es sukót (hebreo) o cabañas (español). En la Biblia Hebrea se lee poco más o menos «Basukót teshvu shivát yamím» En cabañas habitarés siete días Levítico 23:42.

Tabernáculo sólo existió uno, el cual era el lugar donde Dios se manifestaba en medio del pueblo. El nombre original hebreo es Mishcán, que vertido al Español equivale a tabernáculo cuyo nombre nunca se utiliza como referencia a chozas improvisadas en que los israelitas debían habitar por siete días sino al lugar donde Dios se manifestaba. De manera que sustituir la palabra Sukót por Mishcán es error.

Pareciera que la Reina-Valera Antigua es la única versión que vierte la palabra hebrea Sukót como cabañas que vienen equivaliendo a enramadas o tiendas, que eran en verdad lo que los israelitas construían en sus propiedades para esta celebración.

Israel repetidas veces tropezó y erró desobedeciendo la voluntad de Dios, y parece que la esta de las cabañas fue una de las que menos importancia tuvo entre ellos, tan así es que Nehemías 8:13-18 dice:

13Y el día siguiente se juntaron los príncipes de las familias de todo el pueblo, sacerdotes, y Levitas, a Esdras escriba, para entender las palabras de la ley. 14 Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en cabañas en la solemnidad del mes séptimo; 15 Y que hiciesen saber, y pasar pregón por todas sus ciudades y por Jerusalem, diciendo: Salid al monte, y traed ramos de oliva, y ramos de pino, y ramos de arrayán, y ramos de palmas, y ramos de todo árbol espeso, para hacer cabañas como está escrito.16 Salió pues el pueblo, y trajeron, e hiciéronse cabañas, cada uno sobre su terrado, y en sus patios, y en los patios de la casa de Dios, y en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Ephraim. 17 Y toda la congregación que volvió de la cautividad hicieron cabañas, y en cabañas habitaron; porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel. Y hubo alegría muy grande. 18 Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el postrero; e hicieron la solemnidad por siete días, y al octavo día congregación, según el rito. (Reina-Valera Antigua)

Estas palabras, particularmente las del verso 17 claramente dicen que varias generaciones del pueblo nunca conocieron esta festividad.

Levítico 23:33-43 proporciona más información:

33 Habló Jehová a Moisés y le dijo: 34 Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de ese mes séptimo celebraréis durante siete días la esta solemne de los Tabernáculos en honor a Jehová. 35 El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. 36 Durante siete días presentaréis ofrenda quemada a Jehová. El octavo día tendréis santa convocación, y presentaréis ofrenda quemada a Jehová; es esta, ningún trabajo de siervos haréis. 37 Estas son las estas solemnes de Jehová, en las que convocaréis santas reuniones, para ofrecer ofrenda quemada a Jehová, holocausto y ofrenda, sacrificio y libaciones, cada cosa en su día, 38 además de los sábados de Jehová, de vuestros dones, de todos vuestros votos y de todas las ofrendas voluntarias que acostumbráis dar a Jehová. 39 Pero a los quince días del séptimo mes, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis esta a Jehová por siete días; el primer día será de descanso, y el octavo día será también día de descanso. 40 Tomaréis el primer día ramas con frutos de los mejores árboles, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces de los arroyos, y durante siete días os regocijaréis delante de Jehová, vuestro Dios. 41 Le haréis esta a Jehová durante siete días cada año. Os será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el séptimo mes la haréis. 42 En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos, 43 para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo, Jehová, vuestro Dios. 44 Así habló Moisés a los hijos de Israel sobre las estas solemnes de Jehová.

Según el verso 43, esta festividad fue establecida para que el pueblo recordara cada año que en habitaciones improvisadas (cabañas o chosas) habitaron en su travesía de Egipto hacia la tierra prometida.

Según dice el verso 40, el pueblo tenía que salir a los bosques a cortar ramas de los mejores árboles, con frutos; ramas de árboles hermosos no frutales y ramas de palmeras con las cuales improvisar sus moradas.

El verso 39 dice que el primer día y el último eran de reposo; aunque siendo día de reposo no está clara la razón por la cual el Señor les ordenó que durante el primer día salieran al campo a cortar las ramas con las cuales construir las cabañas.

La fiesta solemne de las Cabañas o Sukót era abundante en sacri cios, de hecho, Números 29:13-38 proporciona, una cantidad total de 199 animales sacrificados.

La fiesta no habría tenido ningún valor sin los sacrificios puesto que la cantidad en cada día demuestra su importancia.

Los israelitas debían alegrase en agradecimiento a la providencia de Dios sobre ellos mientras caminaban por el desierto habiendo sido sustentados con maná, y su calzado y sus vestidos no envejecieron durante los años de su peregrinar.

Capítulo 5
¿Gentiles israelitas?

Actualmente existen algunos grupos evangélicos que simpatizan con la celebración de algunas de estas estas, notoriamente ningún apoyo bíblico poseen para tal cosa viniendo a quedar en abierto con icto con la salvación por gracia ofrecida por Dios por medio de Jesucristo. El problema más grande al cual estos grupos se enfrentan es que leen los versículos relacionados con cada esta y en lugar de interpretarlos usando el sentido común les dan su propia interpretación. Esto significa que sacan esos versículos de su contexto normal y los interpretan a su manera, con lo cual se olvidan que las estas dadas al Israel bíblico únicamente sirvieron hasta la venida del Señor Jesús; a partir de allí los redimidos israelitas quedaron desligados de ese yugo.

El embrollo en que se meten es que tampoco existe en ninguna carta apostólica prueba de que las iglesias del siglo primero hayan celebrado alguna de esas estas, y las breves citas en las cuales Pablo menciona alguna de ellas no son para concluir que él o las iglesias las hayan celebrado, más bien, como se acaba de decir, lo que hacen es citar uno que otro versículo y lo sacan de su contexto y lo interpretan a su manera. Lo que no se dan cuenta es que con su modo de interpretar las Escrituras claramente dan a entender que ellos son superiores a la iglesia liderada por los apóstoles sugiriendo que la iglesia erró al no haberlas celebrado.

Lo que Dios ordenó

Es verdad que bajo las cláusulas del antiguo pacto los gentiles que vivían en la tierra de Israel podían celebrar las estas ordenadas por Dios a Israel; no era necesario consultarle cada vez que un gentil deseaba someterse a esa celebración puesto que la ley ordena paso a paso cómo es que cada festividad debía celebrarse.

El primer requisito ordenado en la ley era:

Mas si algún extranjero peregrinare contigo, y quisiere hacer la pascua a Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces se llegará a hacerla, y será como el natural de la tierra; pero ningún incircunciso comerá de ella. La misma ley será para el natural y para el extranjero que peregrinare entre vosotros. Éxodo 12:48-49.

Este texto menciona la Pascua sencillamente porque era la primera de las siestas solemnes, así, si el gentil o extranjero se obligaba a celebrar la primera esta se obligaba a celebrarlas todas. Pero ante la decisión personal de someterse a obedecer las leyes, el primer requisito era que tanto él como todos los varones de su casa debían someterse a la circuncisión. Nada ni nadie tenía autoridad para alterar ese procedimiento. Imaginar que al extranjero se le preguntaba si deseaba o no la circuncisión para ser admitido en el pueblo tampoco era razonable puesto que ninguna de las instrucciones dadas por el Altísimo era cuestionable.

La pregunta que estos grupos projudíos actuales deben responder, usando de honradez es si creen que la circuncisión como orden de Dios les involucra a ellos, o si ellos han hecho su propia interpretación de la ley para «celebrar» cualquier esta a su manera.

Otra pregunta que deben responder es: ¿Cómo es posible que los gentiles, viviendo en diferentes naciones puedan celebrarlas siguiendo la orden establecida en la ley, mientras que el Israel antiguo, viviendo en su propia tierra no pudo?

Por supuesto que ese deseo de imitación puede conducir a buscar excusas extrabíblicas, con todo, cualquier excusa no es razón para que el Todopoderoso se sienta motivado, alegre o comprometido a validar aquello que a los cristianos nunca les ordenó.

¿Con qué propósito?

Dialogando con un líder «cabañista» hace varias décadas, él hacía énfasis en que los redimidos por Cristo deben celebrar las tres estas, obviamente su argumento se basaba en su particular modo de leer las Escrituras y de interpretarlas, para él aferrarse a Deuteronomio 16:16 era estar aferrado a la verdad. Ese texto dice:

Tres veces cada un año parecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la solemnidad de los ázimos, y en la solemnidad de las semanas, y en la solemnidad de las cabañas. Y no parecerá vacío delante de Jehová

El problema de aquel líder era similar al señalado en páginas anteriores respecto a que toman cualquier versículo, lo sacan de su contexto y de esa manera lo interpretan haciendo que el texto diga lo que ellos quieren que diga. Por ejemplo: 1- Dios no estaba hablando con los gentiles que convivían con Israel sino con el pueblo Israelita. Sin embargo, estos líderes lo citan insinuando que es a ellos a quienes el Señor les está hablando. 2- A los israelitas les ordenó presentarse en el templo tres veces al año. Debido a que el templo fue destruido hace unos 2000 años los judíos honestamente declaran que ellos en verdad no celebran ninguna esta sino que sólo hacen una memoria de ellas. En cambio estos pastores líderes acomodan la lectura de Deut. 16:16 restándole toda importancia. 3- Dios ordenó a Israel que todo varón debía presentarse al templo llevando una ofrenda en la esta de los ázimos, pentecostés y cabañas pero claro, eso de ninguna manera significaba que no debían celebrar las otras estas. Los líderes «cabañistas» sólo enfatizan estas tres estas pero sólo celebran la segunda. 4- ¿Celebran los simpatizantes de estas judías exactamente como ordena la ley? Sencillamente no, ellos lo saben pero son incapaces de decir la verdad a sus seguidores.

Al líder en mención pregunté sobre el propósito de su grupo al celebrar estas de la ley, si guardarlas les justificaba delante de Dios o, por otro lado, qué sucedía por no celebrarlas como Dios ordena. Visiblemente incómodo porque los demás presentes no le daban la razón a cuanto exponía me dijo: “pues las estas ni salvan ni condenan”. Sus palabras dieron lugar a comentarios en voz baja casi imperceptibles. Aquel líder estaba en lo cierto y sin percatarse les había dicho la verdad a sus seguidores. Nadie se justifica o se salva por pretender celebrar estas que fueron exclusivas para Israel puesto que la fuente de la salvación es Cristo. Si celebrar estas salvara y justificara entonces por demás murió Cristo.

Verdaderamente no existe ningún propósito en celebrar estas judías, ni mucho menos celebrarles a medias desobedeciendo a la ley tal como estos simpatizantes hacen.

Capítulo 6
Las fiestas de Israel

El humano no es capaz de sostenerse dentro de los límites de la voluntad del Creador. Aun cuando las situaciones le sean enteramente favorables para obedecer siempre opta por dar prioridad a sus ideas sin poner reparos en el disgusto que cause a Dios. Esto está plenamente demostrado en el modo en que Israel celebró las festividades solemnes.

Todo cuando se relaciona al orden en que las estas debían celebrarse fue diseñado por Dios quien deseaba que el pueblo las celebrara como él las diseñó. Pero cuando el pueblo optó por hacer las cosas a su manera el desagrado del Altísimo fue notorio, fue entonces cuando surgió un conflicto potencial y las estas que eran celebradas dejaron de ser las estas de Dios y se convirtieron en las estas de Israel como se demuestra en esta sección. Obsérvese cómo en Levítico 23:4 les es declarado:

Estas son las solemnidades de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos.

Definitivamente aquellas estas eran las «solemnidades de Jehová», diseñadas exactamente para celebrarlas a cómo él lo deseaba. Pero la terquedad israelita las rediseñó a su antojo sin el menor interés por respetar la santísima voluntad. La paciencia de Dios era interpretada como señal de aprobación a la desobediencia. Pero aunque Dios es paciente todo tiene un límite, fue así como les recriminó su equivocada actitud diciéndoles por Isaías:

2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra, porque habla Jehová: Crié hijos y los engrandecí, pero ellos se rebelaron contra mí. 3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. 4 ¡Ay gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malhechores, hijos depravados! ¡Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás! 5 ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente. 6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas ni vendadas ni suavizadas con aceite. 7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros y asolada como asolamiento de extraños. 8 Y queda la hija de Sión como enramada en viña, como cabaña en melonar, como ciudad asolada. 9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiera dejado un resto pequeño, seríamos como Sodoma, semejantes a Gomorra. 10 ¡Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová! ¡Escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra! 11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de grasa de animales gordos; no quiero sangre de bueyes ni de ovejas ni de machos cabríos. 12 ¿Quién pide esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para pisotear mis atrios? 13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación. Luna nueva, sábado y el convocar asambleas, no lo puedo sufrir. ¡Son iniquidad vuestras estas solemnes! 14 Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras estas solemnes; me son gravosas y cansado estoy de soportarlas. 15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. 16 Lavaos y limpiaos, quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos, dejad de hacer lo malo, 17 aprended a hacer el bien, buscad el derecho, socorred al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. 18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta…”.

¿Qué pudo significar el verso 3 que el buey y el asno conocieran el camino por donde conducirse hasta alcanzar el pesebre mientras que Israel no conocía lo que Dios deseaba de ellos? ¿Acaso no significa esto que ellos adolecían de profunda falta de sentido común desobedeciendo lo que se les había establecido en la ley? Todos los elementos necesarios para obedecer estaban con ellos, nada les faltaba porque Dios había cuidado de proveerles abundantemente para que sin dificultad obedecieran. Además, la ley estaba con ellos para guiarlos paso a paso en cómo debían obedecer, pero aun con todos esos elementos a su favor los resultados siempre fueron negativos.

¿Qué pudieron significar los versos 11-13 que Dios estaba hastiado de los sacrificios que le ofrecían cuando que él mismo les había establecido la cantidad de animales a sacrificar en cada esta? Sencillamente significa que Dios estaba hastiado de soportar la actitud errónea que ellos mostraban al ofrendar; si cada sacrificio hubiera sido hecho con devoción seguramente el beneplácito del Altísimo habría sido notorio, pero vemos que aquí fueron duramente reprochados. Este caso tuvo el mismo significado del sacrificio de Caín que desagradó al Señor.

Obsérvese que en versos 11-13 está claro el desdén del Alísimo a lo que ellos hacían puesto que aquello no era ni el modo correcto de ofrecer sacrificios ni tampoco el modo cómo debían celebrar cada solemnidad.

Dios no estaba harto de los sacrificios que les había ordenado en la Ley, pero sí estaba harto de cuanto ellos hacían pues era abierta rebelión contra su voluntad. Los versos 10 y 11 claramente señalan al pueblo como profanador del templo pues que sus sacrificios habían dejado de ser los sacrificios de Dios para convertirse en sus propios sacrificios por lo cual los enrostró diciéndoles:

11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrficios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de grasa de animales gordos; no quiero sangre de bueyes ni de ovejas ni de machos cabríos.

Dios estaba hastiado de tanto sacrificio hecho a como el pueblo determinaba y no según lo prescrito en la ley. En esto erró Israel pues habiéndose apartado de las guías y hacer las cosas a su manera lo único que obtuvieron fue hostigar a Dios hasta enojarlo.

El pueblo estaba circuncidado materialmente (lo cual era señal de ser descendientes de Abraham), pero olvidaron la circuncisión del corazón ordenada por Moisés (señal de obediencia a Dios), por lo cual sus hechos fueron despreciables.

¿Qué pudo significar «vuestras» del verso 14 al mencionar que «vuestras lunas nuevas y vuestras estas solemnes me son gravosas y cansado estoy de soportarlas»? Lo que significa es que no estaba celebrando las estas como Dios se las había mandado sino como ellos habían dispuesto. Hoy en día esa errónea actitud prevalece.

La única referencia a que el pueblo celebró la esta de las Cabañas de acuerdo a la Ley fue cuando el pueblo volvió de la cautividad (Nehemías 8:13-18), pero no parece que esa obediencia haya permanecido entre ellos por mucho tiempo; Los siguientes 400 años que mediaron entre su regreso a su tierra y la venida del Señor Jesús al mundo son de enormes dificultades para ellos con frecuentes saqueos, pobreza y sujeción a reyes extranjeros. Como si eso fuera poco, después de la destrucción del templo en el año 70 d.C., la situación se hizo enteramente imposible y así permanece hasta el día de hoy.

Israel no obedece la Ley porque no puede, cualquier rabino honesto no vacila en admitirlo, lo que los judíos hacen es recordar lo que les fue mandado, pero sin lugar a dudas ellos están conscientes que sus celebraciones son diferentes a lo ordenado por Dios en su Ley, es decir, ellos están conscientes que no están obedeciendo a Dios.

Los gentiles superiores a los judíos?

Si Israel no pudo, ni puede obedecer la Ley, ¿acaso los evangélicos que no saben nada de la ley y que simpatizan con imitar pueden obedecer? ¿Si Dios no se agradó con el modo en que Israel celebró las estas, se agradará hoy con los gentiles a quienes nunca les ordenó celebrarlas? Seguramente es necesario usar sentido común para entender que las imitaciones a nadie justi can ni son agradables a Dios, y que aquello que los gentiles se afanan por presentar como «estas de Dios» es sólo actividad sin ningún significado.

¿Por qué estas de Dios y estas de Israel?

El título es claro y sirve para explicar que las estas de Dios fueron las que en la ley se detallan, y las estas de Israel fueron las que antojadisamente modificaron véase por qué: Las estas de Dios están detalladas en la Ley: Éxodo, Levítico, etc. Mientras que las estas de Israel fueron aquellas tomadas de la ley pero celebradas según ellos dispusieron como Isaías 1 señala.

Esta diferencia es notoria entre las estas de Dios descritas en la Sección II y las estas hechas como Israel las quiso celebrar, a esas estas Dios llamó “vuestras estas”. Hasta el día de hoy Israel no celebra las estas de Dios sino las de ellos.

Pero no sólo el profeta Isaías separa las estas de Dios y las de Israel. Léase detenidamente estas citas de Juan:

Y estaba cerca la Pascua de los Judíos; y subió Jesús a Jerusalem. Juan 2:12.

Después de estas cosas, era un día de esta de los Judíos, y subió Jesús a Jerusalem. Juan 5:1.

Y estaba cerca la Pascua, la esta de los Judíos. Juan 6:4.

Y la Pascua de los Judíos estaba cerca: y muchos subieron de aquella tierra a Jerusalem antes de la Pascua, para purificarse. Juan 11:55.

Cuatro citas hay aquí, todas del Evangelio de Juan; casi todas mencionan la pascua de los judíos. Pero esa mención no es simple coincidencia, más bien él está llamando la atención del lector acerca de la distorsión que los judíos habían hecho de las estas de Dios, La ley ordena celebrar la Pascua el 14 de Nisán y el 15 comenzaba la esta de Panes sin levadura. Por su propia iniciativa ellos movieron la Pascua para celebrarla el 15. De esta manera al decir Juan «pascua de los judíos» está enfatizando las palabras del profeta Isaías en las cuales Dios les menciona «vuestras estas» ¿Claro, no?

Capítulo 7
Misceláneos

Israelismo

Identifico como israelismo la inclinación de algunas personas gentiles que imitan al pueblo de Israel en el modo en que celebran algunas estas.

El israelismo no concuerda ni con Dios ni con el pueblo al cual imitan ya que ni obedecen a Dios ni son eles en su imitación. Ellos dicen que «obedecen a Dios» en lo que se relaciona a las tres estas mencionadas en Deuteronomio 16:16:

Tres veces cada año se presentarán todos tus varones delante de Jehová, tu Dios, en el lugar que él escoja: en la esta solemne de los Panes sin levadura, en la esta solemne de las Semanas y en la esta solemne de los Tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías.

¿Acaso Dios dio sólo tres estas a Israel? ¿Acaso no se deben primero circuncidar para ser incluidos dentro del pueblo? Es incongruente poner atención a la mención de las tres estas e ignorar el resto de ellas. El israelismo son «ley a sí mismos» (Rom. 2:14) ya que ni obedecen a Dios y ni siquiera su imitación a los judíos es completa.

La Santa Escritura no proporciona ningún mandato ni ejemplo que pueda ser tomado como base para decir que los cristianos del siglo primero celebraron estas o que imitaron la desobediencia de los judíos; los Apóstoles lucharon por mantener a las iglesias libres de injerencias judaizantes e intervinieron vigorosamente para mantenerla sin mancha. Por lo cual, uno puede ver que estos grupos «israelitas» sólo alimentan una ilusión.

Imitaciones desde principios del siglo XX

Uno de los precursores en pretender celebrar estas en el siglo pasado (aunque ni el primero ni el único) fue Herbert W. Armstrong, fundador de la Iglesia de Dios Universal. Armstrong aceptó la observancia del Sábado séptimo día de la semana por accidente siguiendo los pasos de su esposa. Pensando que él podría demostrarle a ella la invalidez de reposarlo cambió de parecer y en lugar de contradecirle lo aceptó junto con otras doctrinas de la Conferencia General de la Iglesia de Dios (Séptimo Día) en cuya organización, en 1931, recibió una licencia ministerial.

Su calidad de miembro duró poco tiempo debido a que él intentó validar el israelismo y sostener que la Iglesia de Dios del Séptimo Día debía celebrar estas ordenadas a Israel en la Ley. Habiendo sido rechazada su propuesta optó por retirarse de aquella organización para fundar la suya propia. A partir de su ejemplo otros le imitaron imaginando que celebrar solemnidades sin apegarse a la Ley era obedecer la Palabra de Dios.

Algunas razones por las cuales el israelismo es practicado, son:

  1. 1. Por desconocer lo peligroso que es intentar celebrar a medias, o según inventivas congregacionales aquello para lo cual la Ley expresamente declara cómo debe hacerse. Gálatas 3:10.
  2. 2. Por imaginar que con imitar al pueblo de Israel la persona se acerca más a la obediencia a la Palabra de Dios.
  3. 3. Por imaginar que revivir todo cuanto Cristo enclavó en a cruz es obedecer a Dios.
  4. 4. Por ignorar que el propósito del Nuevo Pacto fue precisamente anular el documento manuscrito que nos era contrario, que impedía a los gentiles adorar a Dios en espíritu y en verdad.

El israelismo ha adquirido fuerza en las últimas décadas debido al surgimiento de grupos promovidos por personas de descendencia judía que mezclan artificiosamente el evangelio con las estas. Se dice artificiosamente debido a que el verdadero propósito de usar el evangelio como sombrilla es introducir disimuladamente el judaísmo. Es claro que para los convertidos a este tipo de religión la fe en Cristo es secundaria pues el adoctrinamiento a que son sometidos sin darse cuenta es hacia el judaísmo extraño y diferente al practicado en el Estado de Israel.

El problema ha venido a ser bastante considerable pues nunca en décadas antes de 1950 las organizaciones cristianas sintieron necesidad de enseñar a sus miembros acerca de la verdad respecto a las estas. Semejante indiferencia ha sido, y esta siendo aprovechada por estas agrupaciones que no son ni judías ni cristianas. Porque si fueran judías serían aceptadas como tales en Israel, pero no lo son. Tampoco son cristianas porque no es el evangelio lo que predican sino una mezcla confusa en la cual el nombre de Cristo es tomado como excusa para introducir el israelismo.

Es una verdadera lástima que las organizaciones evangélicas actuales carezcan de capacidad para contrarrestar el peligro de jugar a celebrar estas a cuyo peligro sus feligreses están enfrentados. Todo porque nunca han sentido necesidad de conocer las profundidades de la santa Ley de Dios la cual desdeñan teniendo como consecuencia incapacidad de enseñar a sus miembros la verdad acerca de la imposibilidad de celebrar estas.

Otras congregaciones, para evitar el éxodo de miembros asaltados por esos grupos judaístas optan por “si no los puedes vencer, únete a ellos”, eso ha dado como resultado el traslado de algunas congregaciones cristianas al israelismo.

Jugando a celebrar estas

Si los cristianos quisieran someterse al rigor de la Ley lo primero que debieran de hacer es acudir al templo en Jerusalén y solicitar al sacerdote la circuncisión, o talvez a algún rabino legalmente reconocido por el Estado de Israel. Como semejante proceso conlleva consecuencias para muchos imposibles de cumplir, se toman argumentos cuyo propósito es anular la orden de Dios que dijo que los extranjeros que quisieran celebrar estas debían primero circuncidarse (Éxodo 12:49).

Lo que actualmente se hace en el ambiente cristiano (aunque resulte inadecuado decirlo) es jugar a celebrar estas, porque lo que se hace carece de valor y de significado ante Dios. Si Israel fue duramente reprobado en Isaías 1 por hacer las cosas según sus inventivas ¿qué puede decirse de los gentiles actuales que imaginan celebrar estas?

Ignorar voluntariamente que Dios rechaza remiendos a su ley sólo significa caminar a ciegas un camino que a los gentiles no les fue mandado.

La intención de muchos gentiles evangélicos a «celebrar» las tres estas anuales mencionadas en Deut. 16:16, dando prioridad a la esta de las Cabañas carece de significado, nada tiene que ver con la obediencia a la ley; es acción que Dios no toma en cuenta. Someterse al israelismo (judaísmo) es algo que los Apóstoles, principalmente Pablo, combatieron por carecer de valor para la salvación. Después de todo, él mismo fue sacado de allí por Cristo.

La imitación a celebrar estas ni justifica ni es muestra de obediencia a Dios, porque el único que justifica es Cristo como ya se ha dicho arriba. Lo que justifica es obedecer las enseñanzas del Señor Jesucristo, sin mezclas extrañas de judaísmo.

La pregunta es: ¿Para qué imitar celebrar estas siendo que tal imitación ni salva ni justifica ni es muestra de obediencia a Dios? Si Dios no justificó a Israel sino que lo reprobó fuertemente en Isaías 1, ¿pueden los gentiles ser absueltos de reproche al imitar lo que en verdad no pueden celebrar?

No desecho la gracia de Dios, pues si por la Ley viniera la justicia, entonces en vano murió Cristo. Gálatas 2:21.

FIN.