Los buenos van al cielo, y los malos al infierno. Ese es uno de los puntos de fe plenamente definido dentro de las iglesias tradicionales protestantes e incluso dentro de muchas iglesias evangélicas que caminan por ese camino tradicional.

Aunque a partir del siglo pasado ese asunto ha ido perdiendo actualidad y credibilidad, en gran número de congregaciones cristianas todavía es predominante hasta el grado de creer que quienes mueren obtienen una inmediata retribución en el cielo o en el infierno. Incluso en boca de algunos predicadores y evangelistas el infierno continúa siendo un arma con la cual amenazar a quienes se resisten a aceptar el llamamiento a aceptar a Cristo como salvador.

La doctrina del infierno como siendo un lugar de llamas eternas destinado a albergar a quienes mueren en pecado nació en la Iglesia Católica desde muy temprano; aunque no se puede precisar exactamente la fecha, sí pueden verse sus inicios por el siglo III d.C. testificado por la literatura apócrifa cristiana surgida por aquellos tiempos y por los escritores de la Iglesia.

El infierno, un lugar activo y horrible

El infierno, como siendo el sitio más horrible y activo que la mente pueda imaginar, es descrito por algunos escritores del pasado dividido en varias secciones o círculos de entre las cuales la sección más profunda está dedicada a albergar a quienes en vida fueron más malos y más indignos de alcanzar perdón, mientras que la primera sección, o la menos profunda, está dedicada a albergar a los no muy malos y no muy indignos, la representación más popular de este tipo de infierno es atribuido a la Divina Comedia, de Dante Alighieri (1265-1321), vea diagrama adjunto. A Dante se le ocurrió seccionarlo en partes o círculos entre los cuales el más profundo lo dedicó a Judas al cual el diablo castiga mordiéndolo con sus afilados colmillos.

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Otras ideas lo imaginan como un lago de fuego en el cual hay muchas almas retorciéndose de dolor y lanzando horribles gritos, sin alcanzar una segunda oportunidad de arrepentimiento por haber despreciado la primera con la cual seguramente se habrían librado del destino en el que ahora se encuentran.

Con todo y la fantasía con la cual las escenas son representadas por gráficos y palabras; es interesante saber que detrás de todas esas representaciones imaginarias se encuentran algunos hechos que no se deben pasar desapercibidos: por ejemplo ¿de dónde proviene la idea para describir el infierno en la forma en que se le conoce hoy? Porque seguramente no es la Sagrada Escritura la fuente; conocer el origen de esta imaginación es el propósito de esta sección.

Influencia del Apocalipsis de Pedro

Un pequeño análisis acerca del origen del infierno imaginado por Dante, y por millones de cristianos, no ha sido producto de ellos mismos, más bien se debe a la imaginación de algunos obispos (hoy declarados padres de la Iglesia), que lo fabricaron para la posteridad cristiana, y tal concepto hoy en día es enseñado como de procedencia bíblica.

Pocos conocen que el infierno, como es bosquejado por los escritores de la Iglesia Católica nada tiene que ver con los escritos inspirados por Dios, sino que nació tomando como base el libro espurio hoy conocido como el Apocalipsis de Pedro. En otras palabras alguien desconocido tuvo el ingenio de escribir sus imaginaciones, según se dice, por el siglo II o III d.C. las cuales los escritores de la iglesia que vivían por ese mismo tiempo empezaron a darle vida hasta que eventualmente ese invento vino a ser tenido como una verdad bíblica.

Clemente de Alejandría (talvez 150-215 d.C.) consideraba este apócrifo como escritura inspirada, tal como lo dice Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica VI-14, poniéndolo de esa manera al mismo nivel de las cartas Apostólicas que hoy forman las Escrituras Griegas Cristianas del Nuevo Pacto.

Tiempo después, el mismo Eusebio de Cesarea, por el siglo IV d.C., dice que este apocalipsis pertenece al catálogo de libros espurios:

Entre los espurios colóquense el escrito de los Hechos de Pablo, el llamado Pastor y el Apocalipsis de Pedro, y además de estos, la que se dice Carta de Bernabé y la obra llamada Enseñanza de los Apóstoles, y aun, como dije, si parece, el Apocalipsis de Juan; algunos como dije, lo rechazan, mientras que otros lo cuentan entre los libros admitidos (Eusebio de Cesarea Historia Eclesiástica III 25).

Metodio, obispo de Olimpo, en Licia, en el comienzo del siglo IV, en su Simposio, ii., 6, dice: "Por tanto, también hemos aprendido de Escrituras divinamente inspiradas que los nacimientos inoportunos, incluso si son los hijos de adulterio se entregan a cuidado de ángeles. Aunque Pedro no se menciona aquí, el significado del pasaje es el mismo que el de uno de las citas dadas por Clemente de Alejandría. (Early Christian Writings. Apocrypha. Primeros Escritos Cristianos. Apócrifos).

Aunque hay más citas con las cuales demostrar que el Apocalipsis de Pedro, siendo literatura apócrifa, era tenido por los escritores de la Iglesia como escritura inspirada por Dios, el propósito de este estudio no se centra sobre la transcripción de todas sus obras sino en la demostración de la influencia de esa clase de literatura sobre ellos, y de cómo, a la vez, ellos la tomaron como punto de referencia dentro de la doctrina de la Iglesia.

¿Pero qué dice el Apocalipsis de Pedro?, véase una pequeña porción al respecto:

21 Y vi también otro lugar, contrario de aquél, muy sórdido, y era un lugar de castigo, y los que eran castigados y los ángeles que les castigaban tenían su oscura ropa según el aire del lugar.

22 Y algunos estaban ahí colgando de sus lenguas, y estos fueron los que blasfemaron contra el camino de la justicia, y debajo de ellos fue puesto fuego llameante y los atormentaban.

23 Y había un gran lago lleno de lodo ardiente, en el que había algunos que se alejaron de la justicia, y los ángeles, torturadores, estaban sobre ellos.

24 Y había también otros, mujeres, colgadas por el cabello encima de ese fango que hierve, y estas fueron las que se adornaron para adulterio. Y los hombres que se habían juntado con ellas en la impureza del adulterio pendían de los pies, y tenían la cabeza escondida en el fango, y decían: No creíamos que debíamos venir a este lugar.

25 Y vi a los asesinos y a los que consentían con ellos echados en un lugar estrecho lleno de maldad, de reptiles, que eran golpeados por esas bestias, y así convertir a sí mismos en aquel tormento. Y sobre ellos habían gusanos como nubes de oscuridad. Y las almas de los que habían sido asesinados estaban de pie, mirando al tormento de aquellos asesinos y decían: Oh Dios, justo es tu derecho.

26 Y por ese lugar vi otro lugar estrecho de descarga donde el hedor de los que estaban en el tormento descendía, y había como si fuera un lago allí. Y allí estaban mujeres sentadas hasta el cuello en ese licor, y delante de ellas muchos niños que había nacido fuera de tiempo, sentados llorando: y de ellos salían rayos de fuego y atacaban a los de las mujeres en los ojos, y estos son los que fueron concebidos fuera del matrimonio (?) y por aborto provocado.

27 Y otros hombres y mujeres que estaban siendo quemados hasta su mitad y arrojados en un lugar oscuro y azotado por los malos espíritus, y con las entrañas devoradas por gusanos que no descansaban. Y estos fueron los que habían perseguido a los justos y los habían entregado.

28 Y cerca de ellos otra vez habían mujeres y los hombres mordiéndose sus labios y en tormento, y tenían contra sus ojos un hierro calentado al fuego. Y estos fueron los que blasfemaron y hablaron mal del camino de la justicia.

29 Y además habían aún otros, hombres y mujeres, mordiéndose sus lenguas que tenían en sus bocas llamas de fuego. Y estos fueron los falsos testigos. (Traducido de Apocalypse of Peter.-Early Christian Writings). Supuestamente del siglo II d.C.

Este es el relato espurio hecho por manos desconocidas, cuyo autor, amparándose bajo el nombre del Apóstol Pedro escribió un montón de fantasías y las hizo circular en la Iglesia, es muy probable que desde aquí es que los padres de la Iglesia dieron fuerza a un mito que hasta el día de hoy permanece fuertemente arraigado en millones de personas.

Otras referencias patrísticas al infierno

Tertuliano

“Si rehusas la penitencia pública, medita en tu corazón acerca de la gehena que para ti ha de ser extinguida mediante la penitencia. Imagínate ante todo la gravedad de la pena, a fin de que no vaciles en asumir el remedio. ¿Cómo debemos considerar esta caverna del fuego eterno, cuando a través de algunas de sus chimeneas se producen tales erupciones de vigorosas llamas, que han hecho desaparecer las ciudades cercanas o están a la espera de que esto les ocurra cualquier día? Montes altísimos saltan hechos pedazos a causa del fuego que encierran, y resulta para nosotros un indicio de la perpetuidad de este fuego el hecho de que, por más que estas erupciones quebranten y destrocen las montañas, nunca cesa esta actividad. ¿Quién ante estas conmociones de los montes podrá dejar de considerarlas como un indicio del amenazante juicio? ¿Quién podrá pensar que tales llamaradas no sean una especie de armas arrojadizas que provienen de un fuego colosal e indescriptible? Tertuliano, De la penitencia, 12: PL 1,1247.

Cipriano de Cartago

“Qué gloria para los fieles habrá entonces, qué castigo para los no creyentes, qué dolor para los infieles no haber querido creer en otro tiempo en este mundo y no poder volverse ahora atrás y creer. La gehena siempre en llamas y un fuego devorador abrasará a los que allí vayan, y no tendrán descanso sus tormentos ni fin en ningún momento. Serán conservadas las almas con los cuerpos para sufrir con inacabables suplicios. Allí veremos siempre al que aquí nos miró por un tiempo, y el breve placer que tuvieron los ojos crueles en las persecuciones será contrapesado por el espectáculo sin fin, según el testimonio de la Sagrada Escritura, cuando dice: Su gusano no morirá, y su fuego no se extinguirá, y servirán de espectáculo a todos los hombres. Entonces será baldío el arrepentimiento, vanos los gemidos y sin eficacia los ruegos. Tarde creen en la pena eterna los que no quisieron creer en la vida eterna” Cipriano, A Demetriano, 24: BAC 241, 292-293.

Gregorio Nacianceno

“Conozco el temblor, la agitación, la inquietud y el quebranto del corazón, la vacilación de las rodillas y otras penas semejantes con que son castigados los impíos. Voy a decir, en efecto, que los impíos son entregados a los tribunales de la otra vida por la justicia parsimoniosa de este mundo, de modo que resulta preferible ser castigados y purificados ahora, que ser remitidos a los suplicios del más allá, cuando sea ya el tiempo del castigo y no de la purificación”. Gregorio Nacianceno, Discursos, 16,7: PG 35,944

Juan Crisóstomo

“La doble pena del infierno: El fuego y la privación de Dios

Aparentemente no hay aquí más que un solo castigo, que es el ser quemado por el fuego; sin embargo, si cuidadosamente lo examinamos, veremos que son dos, porque el que es quemado es juntamente desterrado para siempre del reino de Dios. Y este castigo es más grave que el primero. Ya sé que muchos sólo temen al fuego del infierno, pero yo no vacilo en afirmar que la pérdida de la gloria eterna es más amarga que el fuego mismo. Ahora, que eso no lo podamos expresar con palabras, nada tiene de extraño, pues tampoco sabemos la naturaleza de los bienes eternos para podernos dar cabal cuenta de la desgracia que es vernos privados de ellos....Cierto, insufrible es el infierno y el castigo que allí se padece. Sin embargo, aun cuando me pongas mil infiernos delante, nada me dirás comparable con la perdida de aquella gloria bienaventurada, con la desgracia de ser aborrecido de Cristo, de tener que oír de su boca «no te conozco». De que nos acuse de que le vimos hambriento y no le dimos de comer. Mas valiera que mil rayos nos abrazaran, que no ver aquel manso rostro que nos rechaza, y que aquellos ojos serenos no se puede soportar mirarnos” Juan Crisóstomo, Homilías sobre Mateo 23,8 BAC 141, 489-491

Agustin de Hipona

“Habéis oído, pues, en el Evangelio que hay dos vidas: una presente, otra futura. La presente la poseemos: en la futura creemos. Nos encontramos en la presente; a la futura aún no hemos llegado. Mientras vivimos la presente, hagamos méritos para adquirir la futura, pues aún no hemos muerto. ¿Acaso se lee el Evangelio en los infiernos? Si de hecho fuera así, en vano le oiría el rico aquel, porque no podría haber ya penitencia fructuosa. A nosotros se nos lee aquí y aquí lo oímos, donde, mientras vivimos, podemos ser corregidos para no llegar a aquellos tormentos.” Agustín de Hipona, Sermón, 113-A, 3: BAC 441, 829-830

El Catecismo de la Iglesia Católica, páginas 290-291 impreso en marzo 2012,dice:

“1033 Salvo que elijamos libremente amarle no podemos estar unidos con Dios. Pero no podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra El, contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos: “Quien no ama permanece en la muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn 3, 15). Nuestro Señor nos advierte que estaremos separados de El si no omitimos socorrer las necesidades graves de los pobres y de los pequeños que son sus hermanos (cf. Mt 25, 31-46). Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de El para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra “infierno".

1035 La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, “el fuego eterno” (cf. DS 76; 409; 411; 801; 858; 1002; 1351; 1575; SPF 12). La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.

Como se puede ver, la doctrina del infierno es exclusivamente católica y desde allí ha pasado a muchas iglesias protestantes y evangélicas sin que por ello la base de esa creencia sea la Palabra de Dios sino el escrito espurio popularmente conocido como el Apocalipsis de Pedro.

Haber elegido esa literatura espuria como base para la doctrina del infierno de llamas ha evitado a miles de personas el arduo trabajo de investigar exegéticamente el significado de varios pasajes de la Escritura en los cuales se menciona un lugar horrible de castigo preparado para los malos.

Jesucristo en el infierno

De la página Católica en la internet www.corazones.org se ha transcrito el siguiente comentario:

En el Credo de los Apóstoles proclamamos que Cristo "descendió a los infiernos". ¿Que significa?

Este Credo, formulado en el siglo V, se refiere al descenso del alma de Cristo, ya separada del cuerpo por la muerte, al lugar que también se llama "sheol" o "hades". El Cuarto Concilio Lateranense, en el 1215, definió esta doctrina de Fe.

En este caso "infierno" no se refiere al lugar de los condenados sino que es "el lugar de espera de las almas de los justos de la era pre-cristiana" (Ott, p. 191). Entre la multitud de justos allí esperando la salvación, estaba San José, los patriarcas y los profetas, como todos aquellos que murieron en paz con Dios. Todos necesitaban, como nosotros, la salvación de Cristo para poder ir al cielo.

Vea en las Sagradas Escrituras: Hechos 2,24; 2,31; Flp 2, 10, 1 Pedro 3,19-20, Ap 1,18, Ef 4,9.

Padres de la Iglesia que enseñaron esta doctrina incluyen: San Justino, San Ireneo, San Ignacio de Antioquía, Tertuliano, San Hipólito, San Agustín.

Santo Tomas Aquino enseña que el propósito de Cristo en descender a los infiernos fue liberar a los justos aplicándoles los frutos de la Redención (S. Th. III, 52, 5).

El Catecismo de la Iglesia Católica sobre esta doctrina:

CRISTO DESCENDIO A LOS INFIERNOS

632 Las frecuentes afirmaciones del Nuevo Testamento según las cuales Jesús "resucitó de entre los muertos" (Hch 3, 15; Rm 8, 11; 1 Co 15, 20) presuponen que, antes de la resurrección, permaneció en la morada de los muertos. Es el primer sentido que dio la predicación apostólica al descenso de Jesús a los infiernos; Jesús conoció la muerte como todos los hombres y se reunió con ellos en la morada de los muertos. Pero ha descendido como Salvador proclamando la buena nueva a los espíritus que estaban allí detenidos.

633 La Escritura llama infiernos, sheol o hades a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios. Tal era, en efecto, a la espera del Redentor, el estado de todos los muertos, malos o justos, lo que no quiere decir que su suerte sea idéntica como lo enseña Jesús en la parábola del pobre Lázaro recibido en el "seno de Abraham". "Son precisamente estas almas santas, que esperaban a su Libertador en el seno de Abraham, a las que Jesucristo liberó cuando descendió a los infiernos".

Jesús no bajó a los infiernos para liberar allí a los condenados ni para destruir el infierno de la condenación, sino para liberar a los justos que le habían precedido.

634 "Hasta a los muertos ha sido anunciada la Buena Nueva..." (1 P 4, 6). El descenso a los infiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evangélico de la salvación. Es la última fase de la misión mesiánica de Jesús, fase condensada en el tiempo, pero inmensamente amplia en su significado real de extensión de la obra redentora a todos los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares porque todos los que se salvan se hacen partícipes de la Redención.

635 Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte para "que los muertos oigan la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivan". Jesús, "el Príncipe de la vida" (Hch 3, 15), aniquiló "mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo y libertó a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud" (Hb 2, 14-15). En adelante, Cristo resucitado "tiene las llaves de la muerte y del Hades" (Ap 1, 18) y "al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos" (Flp 2, 10).

Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey está durmiendo; la tierra está temerosa y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde hace siglos ... En primer lugar, va a buscar a nuestro primer padre, como a la oveja perdida.

Quiere visitar a los que yacen sumergidos en las tinieblas y en las sombras de la muerte; Dios y su Hijo van a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él ... Y, tomándolo de la mano, lo levanta diciéndole: "Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos y te iluminará Cristo". Yo soy tu Dios, que por ti me hice hijo tuyo, por ti y por todos estos que habían de nacer de ti ...

Despierta, tú que duermes; porque yo no te he creado para que estuvieras preso en la región de los muertos. Levántate de entre los muertos; yo soy la vida de los que han muerto".[500].

Aunque este comentario es más extenso, y es interesante observar que este es el concepto de la Iglesia Católica referente al infierno. Si el lector desea continuar leyendo puede visitar el sitio www.corazones.org.

Curiosamente, tanto el contenido de éste comentario, como las fuentes de apoyo presentadas, no contienen basesbíblicas, y las referencias a las cartas apostólicas no son sino eiségesis, o sea, explicaciones que los Apóstoles nunca escribieron.

Más bien estas son referencias a la literatura apócrifa surgida precisamente por el mismo tiempo en que aquellos obispos, hoy conocidos como padres de la Iglesia comenzaron a discursar acerca de un lugar de fuego al cual confundieron con el sheol. Otro relato espurio, del cual se transcribe una porción, es el siguiente:

VII

I. Entonces el Infierno se hizo cargo de Satanás y le dijo: Beelzebub, heredero del fuego y del tormento, enemigo de los santos, ¿qué necesidad tenías? tú de proveer que el Rey de la gloria fuera crucificado para que viniera luego aquí y nos despojara?

Date la vuelta y mira que no ha quedado en mí muerto alguno, sino que todo lo que ganaste por el árbol de la ciencia lo has echado a perder en la cruz. Todo tu gozo se ha convertido en tristeza, y la pretensión de matar al Rey de la gloria te ha acarreado a ti mismo la muerte. Y, puesto que te he recibido con el encargo de sujetarte fuertemente, vas a aprender por tu propia experiencia cuántos males son capaz de infligirte. ¡Oh jefe de los diablos, principio de la muerte raíz del pecado, fin de toda maldad, ¿qué habías encontrado de malo en Jesús para buscar su perdición? ¿Cómo tuviste valor para perpetrar un crimen tan grande? ¿Por qué se te ocurrió hacer bajar a estas tinieblas a un varón como éste, por quien te has visto despojado de todos los que habían muerto desde el principio?

VIII

1. Mientras así apostrofaba el infierno a Satanás, extendió su diestra el Rey de la gloria y con ella tomó y levantó al primer padre Adán. Después se volvió hacia los demás y les dijo: Venid conmigo todos los que fuisteis heridos de muerte por el madero que éste tocó, pues he aquí que yo os resucito a todos por el madero de la cruz. Y con esto sacó a todos fuera. Y el primer padre Adán apareció rebosante de gozo y decía: Agradezco, Señor, tu magnanimidad el que me hayas sacado de lo más profundo del infierno. Asimismo todos los profetas y los santos dijeron: Te damos gracias ¡oh Cristo Salvador del mundo!, porque has sacado nuestra vida de la corrupción.

2. Después que ellos hubieron hablado así, bendijo el Salvador a Adán con la señal de la cruz. Luego hizo lo mismo con los patriarcas, profetas, mártires y progenitores. Y a continuación los tomó a todos y dio un salto desde el infierno. Y mientras Él caminaba, le seguían los santos padres cantando y diciendo: Bendito el que viene en el nombre del Señor. Aleluya. Para Él sea la alabanza de todos los santos.

(Los Evangelios Apócrifos. Aurelio de Santos. Biblioteca de Autores Cristianos. Actas de Pilato.)

El relato ficticio nada tiene que ver con la verdad de la Sagrada Escritura, más bien es un escrito surgido en la Iglesia Católica en sus primeros siglos de fundación el cual los escritores religiosos tomaron para respaldar sus escritos.

Según estas enseñanzas, el Señor mismo descendió al infierno después de haber sido bajado de la cruz y puesto en la tumba, tal como lo declara el Credo de los Apóstoles, el cual por cierto no fue obra de ellos sino una obra espuria del siglo V, d.C a cuyo autor se le ocurrió validarlo usando el nombre de los genuinos Apóstoles del Señor. Hay mucha relación entre este Credo de los Apóstoles y las Actas de Pilato por lo cual se hace bastante difícil quién sirvió de apoyo a quien.

¿Jesucristo no murió?

De acuerdo a esta imaginaria enseñanza el Señor Jesucristo no murió. Su cuerpo fue enterrado pero Él, o quizás su alma como había imaginado el pagano Platón, quedó viva. De esa manera descendió al lugar donde estaban los muertos santos para ir a rescatarlos y conducirlos al cielo.

Dentro de semejante creencia los discípulos pensaron que el Señor había muerto, pero al parecer Él no les dijo la verdad y por eso lo creyeron muerto sin estarlo. En la tumba Él continuaba pensando, sintiendo y moviéndose libremente.

Los fraguadores de la hipótesis de un Cristo que descendió al lugar de tormento obviamente no conocían lo desatinado que estaban diciendo pues esto contradice totalmente a lo decretado por el Padre Celestial de enviarlo a morir para salvar a la humanidad.

Si tal cosa ocurrió como señala este apócrifo entonces significa que nunca hubo remisión de pecados pues en realidad el Señor no murió ya que en la muerte terminan los pensamientos, los sentimientos y las acciones como dice Ecle. 9:5-6. Esto es verdaderamente crítico de entender.

El Señor vino a redimir al mundo con su muerte, eso claramente significa que de ninguna manera podía continuar vivo en el sepulcro. Imaginar que el Señor continuó vivo aún después de haber sido puesto en el sepulcro es tergiversar totalmente el significado de su sacrificio redentor. Esa imaginación ha sido la causa de que las palabras de 1 Pedro 3.19 sean tergiversadas: “y en espíritu fue y predicó a los espíritus encarcelados”. Cuya interpretación de este texto se basa exactamente en la falsedad iniciada por el apócrifo Actas de Pilato.

El Señor murió de verdad, su espíritu y alma terminaron cuando expiró en la cruz. como señala Eclesiastés 9:5–6, comentado más adelante.

Para ser vuelto a la vida fue necesaria la intervención del poder del Padre, como declara Pedro en Hechos 2:24, Y Dios lo levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuera retenido por ella. De no haber sido por el poder de Dios el cuerpo no habría vuelto a la vida. Tómese en cuenta que los judíos no creían en las enseñanzas de Platón (seguramente ni siquiera las conocían) sino que acerca de los muertos creían como las Escrituras enseñan, por lo tanto nunca se les ocurrió que mientras el cuerpo del Señor estaba en la tumba su alma hubiera continuado viva.

Así, pues, la Palabra de Dios dice expresamente que el Señor murió de verdad. Esto denuncia como fraude las explicaciones de Platón acerca del alma.

Asimismo las explicaciones para validar un supuesto descenso del Señor al infierno para ir a sacar a los muertos es una idea que no mide las consecuencias de seguir las ideas de los filósofos paganos por sobre la verdad bíblica.

Infierno de fuego

Este infierno, del cual se ha mostrado la fuente de su origen, además de no existir dentro de las Escrituras Hebreas ni Griegas sino sólo en la literatura espuria, cuenta con otro ingrediente irreal con el cual se completa la fantasía, es decir, el alma diseñada por los filósofos griegos de la antigüedad, a la cual el mundo cristiano da toda credibilidad por sobre las Escrituras.

Si se observan los comentarios populares respecto al infierno y su contenido, lo que va a ese lugar es el alma de la persona; del cuerpo nada es dicho; tal cosa va en concordancia con el paganismo pues en el mundo evangélico cuando una persona muere, los dolientes y amigos del muerto no vacilan en enviarlo directamente al cielo. Los pastores, al momento de su sermón al lado del féretro, sin vacilar declaran algo así como “el alma de nuestro hermano (hermana) ya se encuentra al lado del Señor en el cielo”; otros declaran “desde el cielo está mirando a sus seres queridos”; cuyas declaraciones nada tienen que ver con la verdad de la Palabra de Dios sino con las ideas paganas de Platón y del hinduismo-budismo.

La pregunta es, ¿por qué solo el alma y no toda la persona en sí es enviada al infierno? Aparte de simples ideas y doctrinas paganas, ¿en qué parte de las Escrituras de Dios se habla de eso?

Lo cierto, como se viene enfatizando tiene sus bases en la idea pagana de la transmigración del alma, cuya idea surgió en la mente de algunos filósofos griegos para quienes el cuerpo es solo un simple medio por el cual el alma se manifiesta al mundo. El alma siente, se mueve, se determina y actúa. El más prolífico exponente fue Platón, quien posiblemente la tomó de las religiones orientales tales como el hinduismo y el budismo.

La enseñanza de aquellos filósofos pasó a ser parte de la doctrina de la Iglesia Católica, cuya fe y enseñanzas a su vez fueron tomadas por el mundo evangélico.

Como tal, es una doctrina conocida por los teólogos católicos, es decir: el alma presentada por los filósofos griegos y posteriormente presentada por los escritores de la Iglesia no posee lugar ni en las Escrituras Hebreas ni en las Griegas.

Obsérvese el siguiente comentario católico:

Así pues, no hay que buscar en el Antiguo Testamento nada que se asemeje a una teoría sobre la naturaleza del alma. La convicción de la superioridad del hombre sobre el resto del mundo y de su destino divino, a pesar del angustioso problema de la muerte, es una base suficiente para hacer pensar al pueblo elegido que hay en el hombre algo más que el barro del que ha sido formado. Y esto basta. La creencia de la resurrección constituye, sin duda, el centro de la revelación neotestamentaria. Es, pues, en función de esta creencia como se debe buscar en aquella los fundamentos de una doctrina sobre el origen y la naturaleza del alma. De hecho, ni en arameo, ni en hebreo hay un término que traduzca exactamente la noción. El de «psyché», al menos en el evangelio, parece corresponder más a la noción hebraica de aliento y de vida que a lo que los escritores griegos entendían por ello... L. Bouyer. Diccionario de Teología. Editorial Herder. 1983. Art. Alma.

Como se puede ver, el comentario presentado en este diccionario católico dista mucho de los comentarios católicos populares incluyendo los comentarios hechos por los escritores de la Iglesia de los primeros siglos. Así, el contenido de este artículo transcrito pone en claro aquello que la doctrina católica copió de los filósofos griegos, es decir, ni las Escrituras hebreas ni las griegas del Nuevo Pacto presentan el alma independiente del cuerpo. En efecto, tal separación fabricada por Platón no existe pues el alma es parte del humano, sin separación, sin ser parte independiente del cuerpo, pues cuando el hombre fue creado del barro, ese barro recibió el aliento de Dios en el cual estaban presentes el espíritu y el alma. Y valga aclarar que si el espíritu de vida dado por Dios no existe en la persona, la persona de ninguna manera desarrolla su alma, es decir sus facultades emotivas o sensitivas

Tanto los obispos escritores de la Iglesia como los comentaristas posteriores exponen creencias sin ninguna relación con la Palabra de Dios. Esto está plenamente demostrado por este pequeño comentario transcrito de L. Bouyer.

Para ver una compilación de los padres de la Iglesia que expusieron el alma sufriendo en el purgatorio, véase la página apologeticacatolica.org/Masalla/Masalla28.html#_edn14.

Por consiguiente se debe entender que todo cuanto se dice en el cristianismo acerca del infierno como siendo un lugar de llamas, en el cual millones de almas se encuentran siendo atormentadas permanentemente, es sólo una doctrina católica diseñada exclusivamente para ser creída por los fieles católicos; pero eso nada tiene que ver con la Santa Escritura, como expone el Diccionario de Teología arriba citado. Pero aunque es una enseñanza católica para los católicos, posee muchos simpatizantes pertenecientes al cristianismo protestante y evangélico.

Sheol

El significado erróneo, dado en el cristianismo al infierno, proviene, como ha sido demostrado arriba, de algunos padres de la Iglesia Católica quienes a pesar de haber leído la Sagrada Escritura no la entendieron por lo cual importaron hacia la Iglesia las enseñanzas filosóficas-religiosas griegas. Obviamente, ellos confundieron el significado de ciertas palabras mencionadas en la Escritura, y las equipararon como siendo un lugar de llamas eternas destinado a atormentar a las almas malas, lo cual es enseñanza de los griegos antiguos.

Esas interpretaciones erróneas se originaron, y prevalecieron, durante los siglos en los cuales la Iglesia tenía poder absoluto sobre el mundo en materia religiosa, y sus decretos sobre cómo la gente debía creer no estaban sujetos a cuestionamientos; todo cuanto la Iglesia declaraba debía ser creído, de lo contrario los disidentes eran excomulgados, perseguidos muertos y enviados al infierno para ser atormentados en medio de grandes dolores por toda la eternidad. En semejante situación de terror, nadie osaba alzar su voz aclarando las interpretaciones equivocadas. La temida excomunión, además del martirio y muerte, era un arma poderosa contra la cual los fieles católicos no se atrevían enfrentar.

Históricamente, no fue sino hasta cuando los escritores de la Iglesia Católica comenzaron a leer la Santa Escritura y a aplicar la filosofía griega a su exégesis que surgieron en el cristianismo ideas contrarias al significado inspirado por Dios lo cual significó notoria diferencia en comparación de losgrandes Apóstoles que nunca hablaron de cosas imaginarias para establecerlas como reales.

Acerca de estos escritores filósofos mencionados el lector con experiencia fácilmente advierte cómo sus explicaciones fluyeron copiosamente en voluminosas piezas de literatura. Sin embargo, también pueden ver cómo su modo de razonarlas no provino del conocimiento certero la Palabra de Dios sino de su experiencia dentro del paganismo y el modo cómo en ese ambiente era considerado el destino de los muertos. De esa manera ¿quién puede ignorar que la transmigración del alma a un lugar imaginario o “más allá”, tiene su base en las ideas del paganismo hindú-budista y griego, cuyas ideas nada tienen que ver con el significado hebreo del sheol o tumba?

Génesis 37:35

Se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo, pero él no quiso recibir consuelo, diciendo: ¡Descenderé enlutado junto a mi hijo hasta el seol!. Y lo lloró su padre. (seol es una corrupción de sheol en la Reina Valera de 1995)

Jacob está diciendo que él irá al sepulcro o lugar donde van todos los muertos, con dolor por la muerte de su hijo. Generalmente ese lugar es conocido como la tumba. Pero obsérvese que la frase: ¡Descenderé enlutado junto a mi hijo hasta el seol!, no significa que Jacob esté diciendo que existe un lugar al cual iba a descender en condición de luto a reunirse con su hijo José. Los explicadores de este pasaje recurren a las enseñanzas paganas para decir que el sheol o tumba no significa la tumba a donde van los muertos sino un lugar; y, por lo que se ha venido mostrando, ese lugar en que imaginariamente se encontraba José era sombrío, horrible, lleno de gritos lastimeros de aquellos que supuestamente allí son atormentados. ¿Habrá sido esa la idea que Jacob está exponiendo? ¡Definitivamente no!

Lamentablemente la fuerza de la tradición obliga a los teólogos a afanarse por buscar otros significados; siendo entonces cuando entran en juego las creencias de las religiones paganas orientales. Por ejemplo, el comentario sobre Génesis 37:35 por Albert Barnes (1798 –1870) (inglés) dice: “A la tumba. Sheol es el lugar al cual el alma parte al morir”. Es enteramente obvio que este comentarista tenía en mente el paganismo por lo cual sin vacilar identifica el sheol como en lugar al cual va el alma “al partir”. Desatendiendo, quizás por desconocimiento, los significados del alma en la Palabra de Dios.

Jamieson, Fausset y Brown dicen; “al lugar desconocido, el lugar de los espíritus desaparecidos, donde Jacob esperaba en la muerte encontrarse con su amado hijo.” Para estos comentaristas Jacob esperaba ir en vida a encontrarse con José. Esto más bien es espiritismo disfrazado de exégesis bíblica.

Tanto Barnes como Jamieson, Fausset y Brown, no son originales en sus comentarios a las palabras de Jacob, más bien siguen la misma idea de las religiones orientales (induísmo y budismo).

Por su parte, acerca del sheol la Enciclopedia Judía dice:

“Origen del concepto bíblico.

La pregunta que surge es si el concepto bíblico está tomado de los asirios o es un desarrollo independiente de los elementos comunes a ambos y se encuentra en muchas religiones primitivas. Aunque la mayoría de los pasajes en los que se hace mención del Sheol o sus sinónimos son de los tiempos del exilio o post-exilio, el último punto de vista, según el cual el concepto bíblico del infierno representa una evolución independiente, es la más probable. Se vuelve a presunciones animistas primitivas. Con el cuerpo en la tumba permanece conectado al alma (como en los sueños): los muertos enterrados en tumbas de la familia siguen teniendo comunión (comp. Jer xxxi 15..). Sheol es prácticamente una tumba familiar a gran escala. Las tumbas estaban protegidos por puertas y pernos, por lo tanto el Sheol similarmente, era un lugar custodiado. Los compartimentos separados estaban divididos clanes y familias, nacionales y distinciones de sangre, lo cual continuaba en vigor después de la muerte. Ese Sheol se describe como subterráneo pero no es sino una aplicación de la costumbre de hacer hendiduras cortando las rocas, lo que conduce hacia abajo, para propósitos de enterramiento.” Jewish Encyclopedia. Sheol. traducido del inglés.

Esta enciclopedia comenta el origen de la creencia acerca del sheol partiendo de dos puntos, el primero es desde el mitológico en el cual el sheol es un lugar subterráneo al cual van las almas de los fallecidos y allí permanecen conscientes ya sea para reencarnar o para purgar penas.

Informa a la vez, que el origen de tal creencia no parece remontarse más allá del tiempo del exilio en Babilonia. Babilonia fue el punto de partida para la incorporación de costumbres en otro tiempo extrañas, como por ejemplo la adopción de la mayoría de nombres de meses del calendario babilónico; la alteración de la fecha de la Pascua la cual fue movida del 14 al 15 de Abib.

Por el comentario de esta enciclopedia se advierte que incluso la creencia del sheol pagano nació entre los judíos de ese mismo tiempo; a partir de ahí, hasta el presente, el significado original del sheol ha venido siendo objeto de comentarios. Pareciera como que la influencia acerca de creencias paganas ha ejercido fuerza sobre ese pueblo hasta el grado de explorar posibilidades de revisar el significado original de esa palabra para hacerlo más viable al pensamiento contemporáneo.

Es claro que el sheol se refiere a la tumba como un lugar subterráneo, pero eso sólo significa que no está en la superficie o sobre la tierra. Es obvio que los muertos eran enterrados cavando hacia adentro en las cuevas donde eran depositados los miembros de las familias. Esto es lo que dice esta enciclopedia cuando dice:

Ese Sheol se describe como subterráneo pero no es sino una aplicación de la costumbre de hacer hendiduras cortando las rocas, lo que conduce hacia abajo, para propósitos de enterramiento. El segundo aspecto expuesto por esta enciclopedia es el referente al significado original de la palabra, es decir, fosa o sepulcro, cuyo significado es el mostrado por las Escrituras sin atribuirle el desempeño de funciones imaginarias.

Esta enciclopedia cita Jeremías 31:15 como una referencia citada por los comentaristas que apoyan la inmortalidad del alma como enseñana Platón . El texto dice:

Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo: es Raquel que llora por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.

Esta es una profecía que iba a cumplirse con la muerte de los niños por orden Herodes (Mateo 2.18), pero es altamente improbable que el propósito de Dios en esta profecía haya sido sugerir que Raquel, o su alma, estuviera viva aun en la tumba.

Seguramente en la mente del profeta Jeremías la idea pagana de la inmortalidad del alma estaba ausente. Obsérvese que aquí no se menciona su alma sino a ella explícitamente; de lo cual resulta ilógico armar ideas para decir que el texto se refiere a su alma. Tampoco es mencionado que ella se encuentre en ese sheol fabricado por ideas paganas; más bien a este texto los comentaristas lo arreglan a su manera para hacer aparecer que dice lo que en realidad no dice.

Rebeca fue mencionada en esta profecía como una referencia al pueblo israelita que sufrió terrible dolor cuando Herodes mandó a matar a los niños.

Lo mismo puede decirse de Job 10.20–22:

¿No son pocos mis días? ¡Déjame, pues! Apártate de mí, para que pueda consolarme un poco. 21 antes que vaya para no volver, a la tierra de las tinieblas y la sombra de muerte. 22 a la tierra de la oscuridad y el desorden, lóbrega como sombra de muerte, donde la luz es como densas tinieblas.

¿Es esta otra referencia bíblica al sheol imaginado por los paganos? Por supuesto que no. Aquí esa clase de sheol no es mencionado pero la mente de los comentaristas arregla el panorama y le da vida al estilo de la Divina Comedia de Dante mencionada en la página 1 de este estudio.

Las palabras de Job no son literales sino una expresión poética con la cual él describe su dolorosa situación a punto de morir inundado por la miseria y la desgracia lóbrega. Las exclamaciones poéticas de Job sólo son un modo con el cual los humanos a menudo describimos lo que sentimos y pensamos, por ejemplo podemos decir, “su situación era tan aflictiva hasta el grado que su vida estaba sentenciada a ir a un mundo de tinieblas, y su alma era atormentada por los afilados cuchillos de la muerte”. Como puede verse, esto es sólo un modo poético de describir la situación penosa de alguien que está siendo duramente golpeado por el infortunio hasta el grado de sentirse al borde de la muerte. Este caso no es realidad literal sino un modo de expresar vivamente el dolor que se siente en esa situación.

Job no estaba recibiendo consuelo en su angustia sino duras reprimendas de sus amigos, hasta el grado de considerar que la justicia de Dios se había tornado en su contra.

Las palabras de Job no tienen ninguna referencia al sepulcro o sheol pagano ni tampoco están inspiradas en concepciones del alma de los hindúes o budistas.

Para interpretar las palabras de Job proyectándolas al infierno ideado por los Padres de la Iglesia Católica es necesario para el lector basar su interpretación en las palabras de aquellos y de allí interpretar el dolor de Job. Sin ese procedimiento, el sheol, el cual no es mencionado por estas palabras de Job, carece de explicación.

No hay vida después de la muerte

Toda persona termina sus días cuando el Creador le quita Su espíritu. Cuando eso sucede nuestro espíritu es incapaz de mantener sus facultades y por lo tanto no hay alma o sea sentimientos, y sus emociones terminan, entonces decimos que la persona muere. Según las Escrituras en la muerte termina todo, nada queda vivo. La persona muerta permanece en el polvo de la tierra y allí permanece hasta que sea resucitado ya para vida eterna o para ser lanzado al lago de fuego.

Allí está la diferencia entre la Palabra de Dios y el pensamiento pagano pues entretanto el jainismo, el hinduismo y los griegos hablan bastante sobre el alma, su concepto en nada atañe a la Palabra de Dios. Así entonces, creer cualquiera de estas corrientes paganas no significa sino un reto que la persona se hace a sí misma, o piensa de acuerdo a las Sagradas Escrituras o como dicen los paganos. Los padres de la Iglesia optaron por seguir el pensamiento pagano de donde provenían; de esa manera ese pensamiento predomina en millones de personas.

Según imaginaba Platón el alma es indestructible, es inmortal. Tal idea es contraria a la doctrina de nuestro Señor quien dijo que ésta puede ser destruida por Dios (Mateo 10.28). Obviamente que Platón desconocía al Altísimo y Su Palabra.

Textos como Eclesiastés 9:5–6:

Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa. Su memoria cae en el olvido. 6 También perecen su amor, su odio y su envidia; y ya nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.

Son tan claros y no admiten formular ideas extrañas con las cuales comprobar que el alma emigra a lugares imaginarios, desde donde se moverá en busca de reencarnar en otro cuerpo (metempsicosis).

Las palabras de Salomón: También perecen su amor, su odio y su envidia; y ya nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol, hacen mención a manifestaciones que terminan en la muerte.

De esa manera, todo en el humano termina cuando el Altísimo retira de él su espíritu de vida, pero en el Día del Juicio todos los que murieron sin Cristo serán vueltos a la vida para ser lanzados al lago de fuego, incluyendo a Platón.

Qué es el alma (Nefesh)

Dentro de la Sagrada Escritura el alma (nefesh en hebreo), posee varias definiciones. Muy poco se habla de ello por ser un asunto bastante complejo, sin embargo, el modo en que esta palabra es traducida en algunas versiones de la Biblia ayuda a tener una idea al respecto, de esa manera la idea de Platón acerca del alma queda claramente fuera de razón. Obsérvense los siguientes breves ejemplos.

Génesis 1.21 (animales en general)

Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su especie, y toda ave alada según su especie

La manera como este texto ha sido traducido nos ayuda a entender que la frase hebrea nefesh jayá, literalmente, alma viviente puede ser traducida como ser viviente.

Génesis 2.7 (el humano)

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.

En el texto hebreo la frase ser viviente, viene siendo algo así como nefesh jayá, o sea, un alma viviente. Esto facilita entender que alma es un ser vivo como lo fue Adam, como lo somos todos os humanos y los animales.

Génesis 9:4 (sangre)

Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

En el texto hebreo poco más o menos se lee: pero carne con su alma, que es su sangre, no comerás. Como se puede ver, el lenguaje moderno ayuda a entender que la palabra nefesh también se emplea para significar vida.

Levítico 24.18 (animales)

El que hiere a algún animal ha de restituirlo, animal por animal.

Es interesante cómo la definición del alma proporcionada por Dios no se refiere a alguna cosa inmaterial sino a algo concreto. Así, la frase animal por animal, en el texto hebreo es referido como alma por alma, o sea, nefesh tajat nefesh.

Éxodo 1:5 (persona)

Todas las personas de la descendencia de Jacob fueron setenta. José ya estaba en Egipto.

En el texto hebreo ese versículo viene siendo algo así como las almas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Mientras el texto hebreo menciona almas (nefesh), varias versiones mencionan personas. Esto ayuda a concluir que la palabra alma equivale a persona.

Éxodo 15:9 (facultades sensitivas)

El enemigo dijo: Perseguiré, apresaré, repartiré despojos; mi alma se saciará de ellos. Sacaré mi espada, los destruirá mi mano”.

Las facultades sensitivas son muchas, de ellas algunos ejemplos se muestran aquí. Así, la frase mi alma se saciará (nefesh timlá) equivale a sentir gran placer.

Jueces 18.25

Los hijos de Dan contestaron: No des voces tras nosotros, no sea que los de ánimo colérico os acometan y pierdas también tu vida y la vida de los tuyos.

La frase ánimo colérico, o nefhesh marráh significa alma colérica, o amargada. Así, el enojo, cólera e ira, son otras manifestaciones del alma.

Mateo 12.18

Este es mi siervo, a quien he escogido; mi amado, en quien se agrada mi alma. Pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio.

La frase agrada mi alma, algo como eudokeisén mou psyjé equivale a decir que se siente placer, satisfacción.

Mateo 26.38

Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte

Aquí el alma equivale a abatimiento, tristeza, sin ánimos de sonreír, etc.

De esta manera puede comprobarse cómo los cientos de veces en los cuales la palabra alma es mencionada en las Escrituras nunca ocurre por lo cual pensar que el alma es independiente de la persona como la doctrina pagana enseña.

Ningún texto bíblico sugiere que el alma sea algo independiente del cuerpo, ni mucho menos que ésta emigre cuando la persona muere. Por consiguiente, es un verdadero error pensar o creer que las Escrituras apoyen la idea de un alma indestructible y que emigra “al más allá”, o a un lugar de tormento, cuando la persona muere.

Asimismo, grave error fue el de los padres de la Iglesia Católica al haber hecho una fusión entre la Palabra de Dios y las ideas de Platón. Hoy en día tal cosa es aceptada y la influencia pagana ha venido a ser tan dominante hasta el grado de ser aceptada por sobre la Sagrada Escritura siendo necesario acomodar las declaraciones inspiradas hasta hacerlas converger con las creencias paganas.

Confusión de significados

El alma y el sheol son dos cosas ampliamente definidas en la Palabra de Dios, pero las enseñanzas predominantes en el cristianismo les han dado significados extraños. Pero eso no es todo, la tergiversación se hace más notoria al mirar cómo algunos Comentarios de la Biblia (mostrados en la pág. 7), siguen fielmente la idea tradicional en vez de apegarse a la Palabra de Dios; con semejante situación sus lectores lejos de tener una guía que los conduzca a conocer la verdad vienen a quedar hundidos en la desinformación creyendo conceptos distorsionados. Esos Comentarios se han encargado de desfigurar la verdad, y la situación se vuelve peor pues la Internet, a la cual millones tienen acceso, abunda en comentarios populares todos los cuales indiscriminadamente fortalecen el mismo error. De esa manera cualquier persona con acceso a esa red tiene oportunidad de exponer sus ideas. La cosa sería beneficiosa si quienes las exponen tuvieran experiencia en el análisis de las Escrituras. Lamentablemente su propósito no es brindar ayuda sólida extraída mediante investigación sino sólo repetir ideas ajenas exponiéndolas como propias, así la cadena de desinformación ha venido a ser bastante extensa.

Algunos textos fuera de contexto

Lucas 16:22-28

Es porción es conocida como la parábola del rico y Lázaro a la cual los explicadores le dan vida y la hacen aparecer como que en realidad existe.

Tómese en cuenta que las parábolas y los elementos que las forman no son historias reales. La definición de parábola es: “Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral.” Generalmente los lectores omiten el significado y prefieren pensar en qué lugar se encuentra Abraham, Lázaro y el rico, y lo más interesante es que el lector cambia la palabra hades, o sepulcro, por el de infierno de fuego.

Esto significa que aquella narración del Maestro no contenía personas ni lugares reales sino que era una ilustración con un mensaje para los judíos. El texto dice:

22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.

23 En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

24 Entonces, gritando, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.

25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado.

26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre,

28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento”.

29 Abraham le dijo: “A Moisés y a los Profetas tienen; ¡que los oigan a ellos!”.

30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno de los muertos va a ellos, se arrepentirán”.

31 Pero Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos.

Jesucristo sabía muy bien que el mensaje encerrado en su narración estaba siendo entendido por los judíos quienes no pensaban que Abraham estuviera vivo en algún lugar. Hades significa simplemente sepulcro. Ellos no creían que los muertos van a la tumba para continuar viviendo y razonando o sufriendo. Ya ha sido comentado lo que dice Salomón “Los que viven saben que han de morir mas los muertos nada saben ...porque su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9.5). De acuerdo a las Escrituras, la muerte es el final de la persona incluyendo su alma y espíritu, y los malos sólo serán vueltos a la vida cuando sea el juicio final para ser lanzados al lago de fuego para ser consumidos eternamente.

Lamentablemente esta parábola es interpretada popularmente en base a las ideas de Platón.

La parábola del rico y Lázaro nunca tuvo dificultades de interpretación entre los judíos pues ni el Señor está diciendo que los muertos van a un lugar de tormento donde resucitan para ser sufrir en medio de llamas ni tampoco Abraham sirve como ayuda a los pobres.

La parábola del rico y Lázaro, siendo imaginaria, sólo tenía que ver con la extrema dureza de Israel que, aunque los muertos resucitaran para motivarlos al arrepentimiento ni aun así creerían; después de todo tampoco creían a la Ley.

Mateo 13.41–42

Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles, y recogerán de su Reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen maldad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Este otro texto es tomado en conjunto con otros similares para apoyar a la parábola del rico y Lázaro. Pero es enteramente claro que el Señor aquí se está refiriendo al juicio final. La frase horno de fuego nada tiene que ver con el sheol o tumba sino con el lago de fuego al cual serán lanzados los malos en aquel día.

Componer una escena en que los muertos están siendo atormentadas en un imaginario infierno, tomando como base Mateo 13:41-42 sólo contribuye a apoyar ideas paganas.

Otros textos que no son explicados en base a la Santa Escritura sino en base a la tradición, son, entre otros, los siguientes:

Mateo 25.41

Entonces dirá también a los de la izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

Apocalipsis 20.15

El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego.

Mateo 3.12

Su aventador está en su mano para limpiar su era. Recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Como estos textos, así una veintena más. todos mencionan el pago de fuego como castigo final, pero esos ninguna relación tienen con el sheol hebreo o hades griego cuyas palabras significan sepulcro, sino con el lago de fuego en castigo final.

La Gehena Marcos 9.43–48

43 Si tu mano te es ocasión de caer, córtala, porque mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado,

44 donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.

45 Y si tu pie te es ocasión de caer, córtalo, porque mejor te es entrar en la vida cojo, que teniendo dos pies ser arrojado al infierno, al fuego que no puede ser apagado,

46 donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.

47 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo, porque mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser arrojado al infierno,

48 donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga

Aunque este texto es tomado como apoyo para creer en un lugar de fuego que nunca se apaga, de ninguna manera significa que sea el mismo sheol, hades o sepulcro, por consiguiente, es un verdadero error citarlo como base para confirmarlo como el lugar donde las personas muertas van a resucitar para ser castigadas.

Analicemos brevemente este texto empezando por el versículo 43. De aquí sacamos dos aspectos interesantes: En el Nuevo Testamento griego, la palabra infierno como un lugar de fuego no existe, la palabra que existe es gehena la cual no significa ser lugar de fuego. Esta palabra gehena es griega y proviene de la hebrea Ge ben-Hinom. O sea valle del hijo de Hinom.

Identificando la Gehena

La primera vez que este lugar es mencionado ocurre en Josué 15.8

Sube este límite por el valle del hijo de Hinom, al lado sur del jebuseo, que es Jerusalén.

Nada se sabe de este Hinom pero se podría conjeturar que había un hombre llamado Hinom que era propietario de ese valle el cual a su vez lo dejó como herencia a su hijo. Este valle bordeaba el límite de la tribu de Judá. Posteriormente este valle es mencionado en Crónicas y Jeremías como el lugar en que los Israelitas adoraron ídolos sacrificando a sus propios hijos en holocausto a Moloc (molek).

El valle de Hinom, o gehena tenía una historia repugnante para los judíos sencillamente porque los reyes Ajaz y Manasés dedicaron sacrificios paganos a los ídolos. Véase 2 Crónicas 28:1-3.

1 Veinte años tenía Acaz cuando comenzó a reinar, y dieciséis años reinó en Jerusalén: pero no hizo lo recto ante los ojos de Jehová, a diferencia de su padre David.

2 Antes anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y además hizo imágenes fundidas a los baales.

3 Quemó también incienso en el valle de los hijos de Hinom, e hizo pasar a sus hijos por fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehová había arrojado de la presencia de los hijos de Israel.

2o Crónicas 33:1-6

Doce años tenía Manasés cuando comenzó a reinar, y cincuenta y cinco años reinó en Jerusalén...Pasó sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom, y observaba los tiempos, confiaba en agüeros, era dado a adivinaciones y consultaba a adivinos y encantadores; se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira.

Esto hace que Jeremías mencione la Gehena con aires de insatisfacción identificándolo como un basurero. A la vez anuncia tiempos futuros cuando ese lugar será purificado por el Altísimo. Jeremías 31:40 dice:

Todo el valle de los cadáveres y de la ceniza, y todos los campos hasta el arroyo Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los Caballos al oriente, serán santos a Jehová. Nunca volverán a ser arrasados ni jamás serán destruidos.

El Comentario del Antiguo Testamento por Keil, Delitzsch (en Inglés) dice:

Por el valle de los cuerpos y de las cenizas los expositores general y correctamente entienden el valle de Ben-hinom donde los cuerpos de animales muertos y de los hombres muertos por los juicios de Dios eran echados sin enterrar.

Parece que estas cenizas son una referencia a las cenizas de las ofrendas quemadas en el templo y a las producidas en los hogares de las moradores de Jerusalén.

Es sumamente interesante entender que no existe en las Escrituras Hebreas ni un texto por el cual confirmar que la Gehena haya sido un lugar de fuego. Parece que la única fuente que lo imaginó de esa manera fue el Rabino David Kimji (1160-1235).

La explicación tradicional de que un montón de basura en llamas en el Valle de Hinom al sur de Jerusalén dio lugar a la idea de la Gehena de fuego del juicio se atribuye al comentario del Rabino David Kimhi en el Salmo 27:13 (aprox. 1200). Sostuvo que este valle de fuego repugnante se mantenía encendido continuamente para consumir la basura y los cadáveres arrojados en él. Sin embargo, Strack y Billerbeck dicen que no hay ni evidencia arqueológica ni literaria en apoyo de esta afirmación ya sea en las fuentes intertestamentarias o en las fuentes rabínicas posteriores. Tomado de (http://bbhchurchconnection.wordpress.com/2011/04/06/was-gehenna-a-smoldering-garbage-dump/)

Como se puede ver, al parecer la idea de una gehena con fuego alimentado por basura es bastante tardía, habiendo nacido, al parecer de las ideas del rabino David Kimji. Este lugar es mencionado varias veces en las Escrituras pero sólo sugiere un lugar despreciable debido al uso que los reyes paganos de Israel le dieron; ninguna de esas veces que se le menciona sugiere haber sido un lugar ardiendo constantemente.

De esta manera puede verse que la gehena mencionada en las Escrituras no era un lugar de fuego inextinguible sino un lugar que por el desprestigio a que fue sometido por ritos paganos vino a ser convertido en algo así como el basurero ubicado al sur de Jerusalén.

La segunda parte de este versículo (Marcos 9:43) Al fuego que no puede ser apagado, no es una referencia literal a la gehena del tiempo del Señor. Él utiliza la gehena como ilustración para referirse al lugar donde serán echados los malvados en el día postrero, es decir, al lago de fuego, un lugar despreciable.

No se debe tomar este lugar para confundirlo con el sheol judío o el hades griego. De la misma manera sucede al interpretar las palabras de Señor porque sus palabras, al mencionar la gehena, sólo son una referencia al lago de fuego donde serán echados los malos en el día del juicio.

Según los versados en manuscritos griegos, los versículos 44 y 64 no forman parte de los manuscritos novotestamentarios más antiguos. Son declaraciones espurias, agregadas por manos desconocidas; lo cual claramente excluye al siervo Marcos de haber sido su autor.

Por lo demás, el infierno mencionado en este texto bajo consideración es sólo una mala traducción de algunas versiones de la Biblia que en lugar de haber copiado literalmente la palabra gehena como otras versiones hacen han optado por apoyar a la tradición de un infierno de fuego.

Las palabras de verso 48:donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga. son referencia a las palabras Isaías 66:24:

Saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá ni su fuego se apagará. Y serán abominables para todo ser humano.

Obsérvese que la gente verá esta pudrición. Esto no se refiere al lago de fuego sino al fin desastroso preparado para los malos que pretenderán hacer guerra contra el pueblo de Dios en un tiempo cuando al juicio final le falte poco por ser establecido. Estas palabras de Isaías se refieren a las escenas mencionadas por Juan en Apocalipsis 20:9 quien lo menciona diciendo:

Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió.

Dos cosas se ven en Isaías 66:24 alternado con Marcos 9:48, las cuales no tienen referencia alguna al infierno de fuego creado por la tradición. Aquellos cadáveres serán devorados por sus propios gusanos los cuales, como es normal, surgen de todo cuerpo en descomposición; pero se entiende que éstos nunca mueren no por ser eternos sino por que permanecen sin morir entretanto la misma materia en descomposición que los alimenta no es consumida.

Tiempo más tarde vendrá el lago de fuego en el cual todos los malos serán consumidos y no les quedará ni raíz ni rama.

El fuego que nunca se apaga es el del castigo final; y es un modo de expresar idea de continuidad entretanto no cumple el propósito para el cual ha sido designado. Pero una vez su misión sea cumplida no habrá necesidad de que continúe existiendo.

En conclusión, la tradición no puede poner en orden todos estos pasajes citados. Algunos argumentos dicen que el sheol es el lugar donde van los muertos en cuyo lugar son resucitados para sufrir. Esa es una idea extraña sin apoyo bíblico. Otras veces se toman las ideas de Platón para imaginar que las almas son eternas, que no mueren sino que van a algún lugar a esperar transmigrar. Otras veces se dice que las almas van al infierno a sufrir indescriptibles dolores como pago de su maldad. Otras veces se dice que incluso los buenos van a ese lugar de donde son sacadas por el Señor Jesucristo, cuya idea nace de la literatura espuria. En fin, el infierno de fuego con, toda su parafernalia, donde las personas son atormentadas existe únicamente en la tradición cristiana, la Biblia no es la fuente de esa idea, ni siquiera menciona. Más bien el infierno es el sepulcro. FIN.