RAZÓN 1. Génesis 2:2-3

«Dios terminó en el día séptimo la obra que hizo; y en ese día reposó de toda su obra. Y Dios bendijo el día séptimo, y lo santifcó, porque en ese día reposó de toda su obra». Génesis 2:2-3.

La Tierra había sido creada. Todo cuanto fue planeado estaba hecho exactamente como Dios lo deseó; con un propósito específco, tamaño y fgura. La Sagrada Escritura dice que después que completó la Creación Dios reposó de todo el trabajo que había hecho.

En este contexto, reposar no signifca que Dios haya estado cansado; la palabra Hebrea Shabát=Sábado=reposo, signifca parar o cesar no debido a cansancio sino que el ciclo de trabajo ha terminado.

Después de haber terminado su trabajo Dios bendijo el séptimo día y lo santifcó porque en ese día él dejó de crear.

Desde aquél momento la santidad del Sábado no ha cambiado porque Dios no cambia, como Santiago 1:17 dice:

«Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación».

Si las palabras de Santiago son aceptadas, entonces se debe aceptar que Dios nunca ha removido la santidad del Sábado. Aún más, estas palabras de Santiago están fuertemente apoyadas por Dios quien a través de Malaquías 3:6:

«Hijos de Jacob, yo soy el Señor, y no cambio. Por eso ustedes no han sido consumidos».

Así, puesto que Dios no cambia, la santidad del Sábado continúa invariable hoy en día.

RAZÓN 2. Éxodo 20:8

«Te acordarás del día de reposo, y lo santifcarás.»

Ningún otro mandamiento sino el cuarto comienza con la palabra te acordarás. Dios reposó en el séptimo día y ordena a su pueblo reposarlo también y santifcarlo.

No hay registro en la Escritura que diga que mientras estuvo en esclavitud Israel haya guardado el Sábado. La razón es obvia, esclavitud signifca que Israel obedecía la voluntad de Faraón, pero después que la esclavitud terminó empezaron a guardarlo tal como Éxodo 16:23 declara:

«Y él les dijo: «Esto es lo que ha dicho el Señor. Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado al Señor. Cuezan hoy lo que tengan que cocer, y cocinen hoy lo que tengan que cocinar. Todo lo que les sobre, guárdenlo para mañana.»

Por el modo en que Moisés dice estas palabras claramente sugiere que Israel conocía que el Sábado debía ser guardado. Al poco tiempo de haber salido de la esclavitud Dios hizo el pacto del Sinaí con ellos y la observancia del Sábado ocupó el cuarto mandamiento.

Asimismo, No hay registros de que Abraham, Isaac y Jacob (bisabuelo, abuelo y padre de Israel), hayan guardado el Sábado. Sin embargo, la ausencia de un verso específco que lo diga de ninguna manera signifca que ellos no lo hayan guardado. En dos veces Dios testifca de la fdelidad de Abraham diciendo:

«Porque Abraham escuchó mi voz, y guardó mis preceptos, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes». Génesis 26:5.

«Yo sé que él ordenará a sus hijos y a sus descendientes que sigan el camino del Señor, y que sean justos y rectos, para que el Señor cumpla en Abraham su promesa» Génesis 18:19.

En estos dos versos Dios claramente testifca que Abraham y sus descendientes guardaron todos sus preceptos, mandamientos, estatutos y leyes. Esto signifca que el Sábado fue guardado por los patriarcas sin interrupción.

Si Dios testifca que ellos guardaron sus preceptos, mandamientos estatutos y leyes ¿podría haber sido posible que lo obedecieron todo menos la observancia del Sábado? Realmente no, el sentido común que poseemos nos conduce a pensar correctamente en el sentido de que el Sábado estaba incluido.

RAZÓN 3. Mateo 24:20

«Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado».

Algunas veces se argumenta que la observancia del Sábado terminó cuando Cristo fue crucifcado. Se dice que a partir de ese momento nadie está obligado a guardar el Sábado. Sin embargo, aunque muchas personas imaginan tal cosa, no hay ninguna evidencia en los escritos apostólicos que apoyen tal imaginación, al contrario, Mateo 24:20 informa que el Sábado continuó siendo observado por los discípulos después que nuestro Señor fue crucifcado y aun después de su resurrección.

Póngase atención a lo siguiente: La crucifxión ocurrió en el año 30, mientras que la huida de Jerusalén a la cual el Señor se refere ocurrió en el año 70, o sea, 40 años más tarde. Si como la idea popular dice que la observancia del Sábado terminó cuando Cristo fue crucifcado, ¿con qué propósito les recomendó el Señor a los suyos orar para que la huida de Jerusalén no ocurriera en Sábado? Como se puede mirar, la creencia popular carece de razón.

La Ley de Dios no prohíbe huir o caminar en Sábado. Fue la tradición de las autoridades israelitas la que estableció el camino de un Sábado (Hechos 1:12), pero la tradición carece de valor ante los ojos de Dios; de ahí que huir en Sábado no era transgresión, con todo, el signifcado tiene que ver más con la obediencia a la voluntad de Dios que con el miedo a la muerte. Ellos conocían muy bien las palabras de Isaías 58:13-14a: « Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras: Entonces te deleitarás en Jehová...». Esta es la verdadera razón por la cual nuestro Señor les recomendó no tener que huir en el día Sábado puesto que el día está dedicado a honrar la voluntad de Dios. El Sábado no fue anulado por Cristo en la cruz como algunas explicaciones equivocadamente se lo atribuyen pues como se ve aquí, aún 40 años después de su muerte el Sábado continuaba siendo día de reposo.

RAZÓN 4. La observancia del Sábado continúa

«...y no habrá ninguna orden de permanecer inactivo durante un día de descanso, al que perpetuamente guarda el sábado» (san Ireneo, obispo de Lyon. 130-202 d. de C., aprox.. The Demonstration of the Apostolic Preaching. p. 94. Christian Classics Ethereal Library).

Ireneo fue obispo de Lyon, Francia, por el año 130-202 aproximadamente. Algunos de sus escritos estuvieron dedicados a combatir la herejía Gnóstica. En otro de sus escritos «La Demostración de la Predicación Apostólica», página 94, claramente dice que a quien guarda el Sábado no es necesario ordenarle que lo guarde.

Es claro que para el tiempo en que él escribió esto la observancia del Sábado era común entre las iglesias, de otra manera no habría hecho esta declaración.

Maravillosamente, Ireneo no ha sido el único obispo católico que ha revelado al mundo la verdad acerca de la vigencia del Sábado. Obsérvese esta otra declaración.

«En la Nueva Ley la observancia del día del Señor tomó el lugar de la observancia del Sábado, no por virtud del precepto sino por la institución de la Iglesia y la costumbre de los Cristianos». (Tomás de Aquino 1225-1274. Suma Teológica. Acerca de los preceptos de justicia. Artículo 4. Respuesta a la Objeción 4).

Este famoso y respetado teólogo católico claramente ha expuesto desde hace siglos quién instituyó el domingo en lugar del Sábado en la Religión Cristiana, cuya orden miles de millones obedecen. Tomás de Aquino vivió siglos antes del nacimiento de los protestantes que se aferran a predicar que fue Cristo quien lo abolió. Tomás de Aquino dice que el cambio del santo Sábado por el domingo no fue hecho ni por Dios ni por el Señor Jesus; dice que el cambio se hizo «por institución de la Iglesia y la costumbre de los Cristianos». La pregunta es: ¿Cuáles Cristianos? La respuesta es fácil de responder; fueron los feligreses de las congregaciones en las cuales los líderes eran obispos que fueron adoradores del día del sol desde mucho antes de su conversión al Cristianismo. Por desconocimiento voluntario, o por encubrimiento a propósito, los teólogos protestantes evaden esta verdad histórica y en su lugar citan versículos con los cuales imaginan probar que los apóstoles del Señor abandonaron el día santifcado por Dios y en su lugar adoraron el primer día de la semana en el cual los paganos adoraban al sol.

Monseñor Luis Segur 1820-1881. en su libro «La Verdad Plena acerca del Protestantismo de Hoy». pág. 213, dice:

«Vale la pena recordar que esta observancia del domingo - en el que, después de todo, en esto consiste el culto protestante, no sólo no tiene ningún fundamento en la Biblia, sino que está en contradicción fagrante con la letra, que ordena reposo en día de reposo, que es Sábado. Fue la Iglesia Católica la cual, por la autoridad de Jesucristo, ha transferido éste reposo al domingo en recuerdo de la resurrección de nuestro Señor. Por lo tanto la observancia del domingo por los protestantes es un homenaje que rinden, de sí mismos, a la autoridad de la Iglesia Católica» (El Sábado, Libros Google).

La iglesia Católica, desde hace siglos, se ha declarado ser representante de Cristo en la tierra, esa es la razón por la cual valida su decisión de establecer que el Cristianismo guarde el primer día de la semana en vez del Sábado, ante lo cual el protestantismo alegremente obedece y distorsiona las Escrituras para dar a entender que fue Cristo, o sus Apóstoles, quienes llevaron a cabo tal cambio.

Lo cierto es que basta con leer las declaraciones de renombrados teólogos católicos para conocer la verdad. Esa verdad es que en la Biblia el único día de guardar es el Sábado.

Hay más citas como estas de teólogos católicos y protestantes que confrman lo dicho por Tomás de Aquino, pero a falta de espacio, basten estas presentadas.

RAZÓN 5. Sábado es el séptimo día de la semana. Mateo 28:1

« Y la víspera de sábado, que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, a ver el sepulcro».

La teología Cristiana dice que el sábado Cristiano, o reposo Cristiano, es el primer día de la semana comúnmente llamado domingo. El argumento se basa en la manipulación de signifcado ; es verdad que en la lengua Hebrea Sábado signifca reposo, sin embargo, Dios aplicó ese nombre al séptimo día de la semana (Génesis 2:3) y ningún hombre tiene autoridad para quitarle la santidad al Sábado y aplicarlo a otro día. De esto surge la iniciativa de decir que el primer día de la semana, comúnmente llamado domingo, es el sábado de los Cristianos.

Póngase atención a las palabras de Mateo 28:1 y se notará que él identifca al Sábado como todos los escritores de la Biblia lo hacen, e identifca al primer día de la semana sin otorgarle el signifcado que muchos le dan.

Mateo invalida cualquier intento de aplicar el término reposo (sábado) al primer día de a semana. Ningún apóstol del Señor conoció jamás que el día dedicado por los paganos a la adoración del sol fuera conocido como sábado Cristiano. Póngase atención que Mateo dice que el séptimo día de la semana se llama Sábado, en cambio al siguiente simplemente se le llama primer día de la semana.

RAZÓN 6. Colosenses 2:16

«Por tanto, nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en parte de día de festa, o de nueva luna, o de sábados:»

Este texto es usado para asegurar que después de la muerte de nuestro Señor, el Sábado, séptimo día de la semana, perdió su valor como día de reposo para los Cristianos. La pregunta es, ¿Está diciendo Pablo que el día que Dios bendijo y santifcó en Génesis 2:3 perdió su valor? Se debe recordar lo dicho arriba en el sentido de que Santiago dice que Dios no cambia, y Dios mismo lo confrma por el profeta. Pero si Pablo hablara aquí del séptimo día de la semana entonces la Biblia se contradiría. ¿Se contradicen los siervos de Dios?, de ninguna manera pues Pablo no se refere al Sábado séptimo día de la semana. La causa por la cual se incurre en el error de imaginar que en este texto Pablo se refere al Sábado se debe a la falta de conocimiento de lo que fueron las festas dadas por Dios a Israel. Obsérvense las siguientes citas en donde se mencionan los sábados:

«Y para ofrecer todos los holocaustos a Jehová los sábados, nuevas lunas, y solemnidades, por la cuenta y forma que tenían, continuamente delante de Jehová». 1Crónicas 23:31 .

«Para que ofreciesen cada cosa en su día, conforme al mandamiento de Moisés, en los sábados, en las nuevas lunas, y en las solemnidades, tres veces en el año, a saber, en la festa de los panes ázimos, en la festa de las semanas, y en la festa de las cabañas». 2 Crónicas 8:13    

«Y santifcad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios». Ezequiel 20:20.

En estos tres versos, y en 27 más, el término usado es plural, es decir, sábados. Esto no es simple coincidencia sino que el Altísimo los menciona en unión con las festas que le dio a Israel.

Ahora obsérvese que en los siguientes versos se usa el singular, es decir, sábado:

«Seis días se hará obra, mas el día séptimo os será santo, sábado de reposo a Jehová: cualquiera que en él hiciere obra, morirá». Éxodo 35:2.

«Sucedió pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalem antes del sábado, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de sábado no entrasen carga». Nehemías 13:19

Y el holocausto que el príncipe ofrecerá a Jehová el día del sábado, será seis corderos sin defecto, y un carnero sin tacha. Ezequiel 46:4

En estos tres versos y en 50 más es mencionado el séptimo día de la semana.

Por lo general sábados (plural) se referen a los días festivos del calendario que Dios dio a los Israelitas. Estos días signifcaban para ellos lo que signifcan para el mundo de hoy los días de asueto; Esos días de asueto caían en cualquier día de la semana. Generalmente cada festa tenía uno o dos sábados (asuetos). En cambio el día Sábado, séptimo día de la semana es fjo como su nombre lo indica.

La Escritura testifca que el Sábado nació en acabada la Creación, en cambio los sábados nacieron después de que Israel se constituyó en pueblo de Dios.

Poniendo atención a esta diferencia conduce a entender que Pablo no está diciendo que el reposo del séptimo día de la semana quedó obsoleto y que no debe ser guardado puesto que como hombre entendido en las Escrituras conocía muy bien que Dios no toma decisiones para contradecirse a sí mismo, más bien, esa idea de que Dios cambia de modo de pensar nace de la mente de los gentiles.

Los sábados a los que Pablo hace referencia son: El primero y último días de la festa de Panes sin levadura, Levítico 23:6-8. Fiesta de las Semanas, Levítico 23:15-21. Fiesta de las Trompetas, Levítico 23:24. Día del Perdón, Levítico 23:32. Fiesta de las Cabañas, Levítico 23:35-36. Séptimo año sabático, Levítico 25:4. El Año del Jubileo, Levítico 25:4.

Todos estos sábados estaban ligados al calendario festivo israelita el cual debía ser obedecido exclusivamente en la tierra de Israel teniendo como marco principal el templo en Jerusalem. Ese calendario era imposible de guardar por los gentiles y aun por los judíos que fueron obligados a salir de su tierra a lugares muy lejanos. Los judaizantes creían que los gentiles convertidos al evangelio estaban obligados a reposarlos para lo cual era necesario primero circuncidarlos lo cual Pablo rechazó junto con los ancianos de la iglesia según Hechos 15:5: 

«Pero algunos creyentes de la secta de los fariseos, que estaban allí, se opusieron a ellos y dijeron: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que cumplan con la ley de Moisés».

Era contra estos judíos fariseos a los cuales Pablo se refere al decir en Colosenses 2:16:

«...Por tanto, nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en parte de día de festa, o de nueva luna, o de sábados».

El Sábado, Séptimo día de la semana no es mencionado por Pablo como abolido porque ese es el día que Dios reposó.

RAZÓN 7. Lucas 23:56

«Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento».

Lucas está narrando lo que sucedió inmediatamente después de que el cuerpo del Señor fue puesto en la tumba. Aquellas mujeres regresaron a sus casas y reposaron el Sábado conforme al mandamiento de Éxodo 20:8-11.

Durante tres años y medio todos los discípulos de Cristo, incluyendo hombres y mujeres, fueron enseñados acerca del correcto modo de entender las Escrituras. El Señor nunca les enseñó que el Sábado, iba a quedar anulado cuando él fuera crucifcado. Recuérdese Mateo 24:20 de la Razón 3.

Por conocer ellos que tal anulación no se había producido es que Pablo, en Hebreos 4:4 lo menciona vigente, sin haber sufrido modifcación o anulación:

«En cierto lugar se dice así del séptimo día: «Dios reposó de todas sus obras en el séptimo día».

Sus palabras no sugieren anulación sino vigencia.

Jesucristo nunca les enseñó que venía a anular lo declarado en Génesis 2:1-3, por tal razón las mujeres volvieron a sus casas y reposaron el Sábado según manda el cuarto mandamiento.

Afrmar, como algunas veces se hace hoy, que la observancia del Sábado terminó con la muerte de Cristo en la cruz es simple suposición.

RAZÓN 8. Marcos 2:23-28

«Y aconteció que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron a arrancar espigas. Entonces los Fariseos le dijeron: He aquí, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito? Y él les dijo: ¿Nunca leísteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que con él estaban: Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiathar sumo pontífce, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio á los que con él estaban? También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado. Así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado».

Es interesante comentar algunos aspectos de este texto.

Primero. En la Ley Dios permitió que la persona con hambre cortara de los cultivos para comer como declara Deuteronomio 23:24-25:

«Si entras en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas hasta saciarte, pero no podrás llenar tu cesto.

Si entras en el trigal de tu prójimo, podrás arrancar espigas con la mano, pero no podrás meter la hoz para segar las espigas de tu prójimo. Al israelita le estaba permitido cortar trigo de cualquier propiedad ajena para saciar su hambre. En tal caso Dios no tomaba eso como robo.

Segundo. Ninguna parte de la Ley dice que los israelitas debieran abstenerse de hacer eso en Sábado, por lo tanto, ni los discípulos transgredieron la Ley por cortar trigo para comer, ni el Señor la transgredió por permitírselos.

Tercero. Los que habían decretado que cortar espigas en Sábado era pecado eran los escribas y los fariseos porque la tradición por ellos establecida así lo declaraba, pero ante la Ley la tradición judía era inservible y nula.

Cuarto. Eran los escribas y fariseos quienes basándose en su tradición acusaban al Señor de transgredir la ley del Sábado.

Quinto. Penosamente, muchos hoy en día que profesan tener a Cristo como su Señor lo subestiman y se unen a los escribas y fariseos acusándolo de transgresor de la Ley.

Sexto. Quienes acusan al Señor de ser transgresor de la Ley, también tergiversan el sentido de sus palabras, pues afrman que al decir, «el Hijo del Hombre es también Señor del sábado» está signifcando que por la autoridad que tiene está anulando el Sábado, cuyo razonamiento carece de sentido, sin embargo, con eso tratan de reforzar la idea de que Cristo anuló el Sábado, aunque estas palabras de ninguna manera signifcan eso.

Sus palabras sólo signifcan que siendo el Creador de todo junto al Padre (Colosenses 1:16), él es Señor de todo lo creado incluyendo el Sábado, por lo cual, él Sabía el modo correcto de reposarlo.

Por otra parte. póngase atención a que el Señor dice que el Sábado fue hecho por causa del hombre. Él no dice que el Sábado fue hecho por causa de los judíos. La institución del Sábado nació en Génesis 2:1-3, es decir, unos tres mil años antes de que Israel naciera como nación.

Hoy en día, ya sea por despecho o por desconocimiento, se habla del «sábado judío», pero el Señor nunca enseñó semejante cosa, más bien, cualquier sentimiento antagónico hacia el Sábado ha nacido dentro del mundo cristiano gentil. La iglesia de los Apóstoles nunca conoció la anulación del Sábado nacida entre los gentiles después del siglo I de nuestra era.

RAZÓN 9. Romanos 14:5-6

«Uno distingue un día de otro día, otro juzga todos los días iguales; cada uno proceda según su propia opinión. El que celebra determinados días lo hace para honrar al Señor, y el que come de todo lo hace en honor del Señor, pues al comer da gracias a Dios; y el que no come de todo lo hace en honor del Señor, pues también da gracias a Dios». (Biblia de Nieto).

Algunas creencias imaginan que Pablo, en este texto, está dando libertad a los Cristianos en Roma para que reposen ya fuera el Sábado o el primer día de la semana según su preferencia. De esa manera, siguiendo su preferencias, cada uno pudiera sentirse miembro del cuerpo de Cristo siguiendo su propio deseo. La creencia la afrman sobre las palabras de Pablo dice: «cada uno proceda según su propia opinión.» v. 5.

Pensar de esta manera equivale a decir que la anarquía imperaba en la iglesia de Roma y que para evitar confictos internos Pablo les sugiere que cada quien reposara en el día que prefriera. Este modo de ver las palabras de Pablo tiene, el propósito de rechazar el día de reposo ordenado por Dios para que sea la persona la que elija el día de reposo que desee.

La verdad es que el apóstol no habla en este caso acerca de la observancia del día de reposo, sino de cuestiones alimentarias y de los días de ayuno tradicionales. Para corroborar puede leerse Romanos 14 a partir del verso 1 en adelante.

Rom 14:1 Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones.

Rom 14:2 Algunos creen que está permitido comer de todo, pero hay otros, que son débiles y que sólo comen legumbres.

Rom 14:3 El que come de todo, no debe menospreciar al que no come ciertas cosas, y el que no come de todo, no debe juzgar al que come, porque Dios lo ha aceptado.

Rom 14:4 ¿Quién eres tú, para juzgar al criado ajeno? Si éste se mantiene frme o cae, es un asunto de su propio amo. Pero se mantendrá frme, porque el Señor es poderoso para mantenerlo así.

Rom 14:5 Algunos creen que ciertos días son más importantes que otros. Otros consideran que todos los días son iguales. Cada uno está plenamente convencido de su propio pensamiento.

Rom 14:6 El que da importancia a ciertos días, lo hace para el Señor; y el que no les da importancia, también lo hace para el Señor. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que deja de comer, lo hace para el Señor, y también da gracias a Dios.

He aquí lo que estaba sucediendo:

Primero (v. 2). En aquella congregación había dos bandos, unos afrmaban que se podía comer de todo, es decir, carnes y legumbres, mientras que los otros creían que se debía comer sólo legumbres.

Segundo (v. 3). Pablo les insta a que evitaran confictos surgidos por creencias personales.

Tercero (v. 4). Pablo los llama a que desistan de juzgarse unos a otros.

Cuarto (v. 5). Aprovechando el tópico de las comidas, Pablo aborda el tema de los ayunos que se hacían por tradición. Los tradicionalistas judíos creían que se debía ayunar en días específcos mientras que otros no prestaban atención a asuntos tradicionales. En esto Pablo no da la razón a ninguno sino que les dice que cada uno hace lo que cree adecuado.

Sexto (v. 6a). Los que daban importancia a días específcos para ayunar, lo hacían pensando agradar a Dios; y los que restaban importancia a esos días pero que posiblemente también ayunaban en cualquier día, también lo hacían pensando en agradar al Señor. En este caso el agrado al Señor consistía en ayunar y no en la selección de días.

Séptimo (v.6b). La frase clave para entender que Pablo no está hablando sobre si reposar en Sábado o en el primer día de la semana está en esta parte: «El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que deja de comer, lo hace para el Señor, y también da gracias a Dios».

Obsérvese cuidadosamente que estando hablando sobre comer en días específcos, introduce el asunto del ayuno, y lo hace diciendo que « El que come (no ayuna), para el Señor come, porque da gracias a Dios». O sea que, el que come, aunque no respete días de ayuno tradicionales, da gracias al Señor por la bendición del alimento que le ha dado.

En la otra parte, « y el que deja de comer, lo hace para el Señor, y también da gracias a Dios». El que deja de comer es porque está en ayuno, y también agradece a Dios por sus bendiciones.

Tradicionalmente los judíos habían establecido ayunar cada semana. Por ser de índole tradicional, según dice la Jewish Encyclopedia (Enciclopedia Judía), artículo Ayuno y Días de ayuno. Los días para ayunar, siendo bastantes, eran opcionales para cada persona; este comentario está atestiguado por Lucas 18:12:

«Ayuno dos veces a la semana, y doy la décima parte de todo lo que gano».

Por ser los días de ayuno semanal sólo tradición, unos miembros de la iglesia continuaban con esa costumbre mientras que otros la habían abandonado. Tal cosa había despertado intolerancia entre los dos bandos; el asunto carecía de valor; continuar con esa tradición no signifcaba obediencia a la Ley, y abandonar la tradición no signifcaba transgresión a la misma.

En resumen, Romanos 14:5-6 no se refere permisión de observar el día de reposo que uno quisiera sino a días de ayuno.

RAZÓN 10. Apocalipsis 1:10

«Yo fui en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta».

El Cristianismo general cree que el primer día de la semana es el Día del Señor. Incluso la Biblia Aramea en Lenguaje Sencillo, distorsiona las Escrituras Griegas del Nuevo Pacto, al escribir libremente: «Yo fui en espíritu en el primer día de la semana».

La inclinación favorable a distorsionar el correcto signifcado no es reciente, nació por los siglos II o III d.C. por manos de los escritores de la Iglesia Católica. Como ya ha sido demostrado en la Razón 4, la Iglesia Católica es la autora de esa enseñanza. Por eso el texto es enseñado de esa manera. Tanto la creencia popular, pastores, teólogos y otros, brindan su pleno apoyo a la decisión de la Iglesia, y como se demuestra aquí, algunos editores de Biblias en lenguaje sencillo le brindan su apoyo cambiando el sentido correcto del Texto Griego por uno imaginado.

Las palabras griegas kuriaké jemera, en Apocalipsis 1:10 sólo signifcan día del Señor, no Señor del primer día de la semana. Distorsionar el correcto sentido del texto usando eiségesis* es desafortunado puesto que no se ayuda a las multitudes a conocer correctamente el signifcado de la Palabra de Dios.

(*Eiségesis es lo opuesto a exégesis, y es el proceso de explicar un texto en base a ideas que son ajenas a las que da el texto; son ideas preconcebidas para afanzar creencias personales.

El apóstol Juan, que escribió Apocalipsis, fue uno de los doce discípulos, aprendió y predicó estrictamente lo que el Señor les enseñó. De manera que jamás pensó que el día del Señor fuera el primer día de la semana, en cuyo día los paganos rendían culto al sol.

Juan Sabía que el día del Señor había dicho: «Así que el hijo del hombre es Señor también del sábado». (Biblia católica de Nieto).

De modo que Apocalipsis 1:10 en la mente de Juan se refere al Sábado, en la teología de la iglesia Católica se refere al domingo. FIN.